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sábado, 2 de mayo de 2026

BAR VARIALES DISCOTECA

 

El Bar y la Discoteca de Variales fueron dos locales contiguos muy especiales en nuestra adolescencia y juventud para los que pasamos allí muchos ratos y momentos íntimos. Regentados ambos por Antonio García Nova y varios colaboradores entre familiares y amigos a lo largo de más de cuatro décadas.

Antonio Variales siempre ha sido una persona especial, con su característico bigote desde muy joven, siempre a la moda con sus pantalones de pata ancha y camisas de cuello largo es el símbolo local de la estética mas icónica de los años setenta, amante de la velocidad con sus motos y diferentes coches a los que siempre gusto de pisar el acelerador, recuerdo un viaje a las fiestas de los caballos del vino con su pariente Enrique Eurrutia y un servidor, yo un par de lustros mas joven que ellos, en su Seat Ritmo a una velocidad de vértigo y llegar más mareado que una peonza a la ciudad de la Cruz.

En el Bar lo mismo te mandaba a “hacer pijos” si le pedias alguna “chumina” cuando había mucha gente y no daba abasto, que te cantaba un corrido mejicano con el corazón vibrándole en el galillo cuando se encontraba a gusto y la compañía era de su agrado, siempre ha sido así, genio y carácter, sin término medio.

A finales de la década de los setenta cuando ya se hacían en el Bar de Variales algunas bodas los críos mas traviesos de los barrios de abajo intentábamos colarnos, si no estábamos invitados, para probar los bocadillos de chorizo “revilla” y las “fantas” de naranja que muchos no podíamos degustar con frecuencia.

Una década después en agosto del año ochenta y ocho la peña escorpión le pedimos prestado el nuevo local que había construido al lado de la discoteca que todavía no había inaugurado para hacer nuestra primera fiesta de presentación con las chicas ya incorporadas, la llamamos la fiesta de las parejas, que organizamos los recién licenciados ese año del servicio militar a los que nos “colocaron” como bomberos ese verano, por las tardes en las siestas del reten en el Molino de las Fuentes nos dedicamos a emparejarnos para pasar unas mejores fiestas, un servidor pudo elegir haciendo alguna pequeña trampa a la chica que nos gustaba a casi todos, no sé si fue porque se entero de quien le había tocado porque ese año no vino para las fiestas.

Aquella noche de la primera presentación de la peña al lado en la discoteca se produjo una espectacular pelea en la que un compañero nuestro, futuro miembro de las fuerzas de seguridad del estado, declino participar a pesar de tener algún pariente implicado en la reyerta haciendo gala ya por aquellos tiempos del carácter pacífico que siempre ha caracterizado a los escorpiones.

En el bar de Variales había un futbolín que algunos sabían manipular para sacar las bolas sin meter la moneda de cinco duros, con mucha maña porque si te pillaba ibas a la calle, había también una diana con dardos donde apostaban la ronda de bebidas y en alguna época también tuvo un billar.

En invierno se juntaban en el bar algunos amigos que trabajaban en la hostelería en Mallorca y pasaban los meses de paro en el pueblo, organizaban partidas de póker donde se jugaban el dinero, fumaban y bebían cubalibres con una delicadeza que parecían extranjeros, al acabar la partida se procedía a poner en el video la correspondiente película “equis” mientras en el ambiente reinaba un desasosiego entusiasta y subversivo con un sentimiento de culpa mirándonos de reojo mientras Antonio cerraba la puerta por si venia la guardia civil.

Por esa época de final de los ochenta solía yo echarle una mano en la discoteca pinchando discos, a pesar de mi juventud e ignorancia musical en aquellos años se dejaba aconsejar, tenía un amplio repertorio de vinilos que traía con ilusión de Caravaca algunos emblemáticos como “Morir en Primavera” de Loquillo Y Los Trogloditas disco de 1.988 con canciones como El Rompeolas que a pesar de reproducirlo cientos de veces misteriosamente nunca se rayó, como el single New Year´s Day de U2 de 1.983  que Elena Bodalo me pedía constantemente todas las noches de “aquel verano”.

Antonio es, como también decía Miguel el de Manane, madridista acérrimo, en el bar escuchábamos los partidos de futbol de la copa de la uefa por qué no los televisaban, cuando Santillana marcaba y se gestaba la remontada Emilio “Tresvoltios”, Antonio y un servidor dábamos saltos y nos subíamos encima de la mesa gritando de alegría.

En el Bar de Variales las tapas también eran especiales, la panceta y la sepia a la plancha, los panchitos, “minchirones” y sobre todo esas patatas fritas caseras más gruesas de lo normal que estaban exquisitas y es que Tere Plasencia además de buenas manos para las “permanentes” también las tiene para los aperitivos.

Fue también uno de los primeros bares con terraza, aquella primera al lado de la carretera con sus hiedras colgando era una delicia para tomar la cerveza los domingos en verano.

Después de haber escrito recuerdos de establecimientos comerciales de nuestro pueblo donde se sirven bebidas alcohólicas y se baila como El Pub del Fonda, El Nogales o la discoteca de Andrés quería cerrar esta “trilogía” con el Bar y la Discoteca de Variales, era frecuente en aquellos primeros años de la década de los noventa tomarse el café en el Fonda y después darse una vuelta de una discoteca a la otra dependiendo del ambiente que había en cada una de ellas.

En la Discoteca de Variales cuando te acercabas a la pista de baile si habías ingerido más de la cuenta o simplemente ibas un poco despistado te adentrabas de forma abrupta por que había un escalón traicionero donde más de uno vio las estrellas, como cuando bailabas la lambada con alguna amiga que te gustaba dando vueltas de felicidad como si estuvieras en la luna, cosas bonitas pasaron en aquel lugar… cosas como que tocaron Los Insoportables una noche de verano, cosas como el primer beso que una chica le dio por primera vez a un servidor, cosas que no se olvidan jamás.

Pedro Serrano Gómez

01-05-26

miércoles, 5 de marzo de 2025

Las tortas fritas, el carnaval y la nostalgia


Me comentaba un amigo lo que suele decir un amigo suyo sobre el carnaval, lo de la amistad está muy bien porque no hay tanto ni tan profundo contacto físico como en el amor y se pueden compartir las opiniones sin necesidad de malas interpretaciones.

El amigo de mi amigo dice que las tortas fritas del martes de reventón es lo único que queda del viejo carnaval, esta afirmación me llega un día después de que mi hermana me mandase un enlace sobre las tortas fritas el pasado martes de reventón preguntándome si me acordaba y claro me vinieron muchos recuerdos de esa época cuando éramos niños y mi madre las hacía y como las devorábamos hasta, como dice la tradición, "reventar".

Esa exclusividad de algunas comidas y postres caseros que se hacían en una época determinada y que ya seguramente no volvíamos a probar hasta el año siguiente con lo cual las pillabas con unas ganas que te hartabas. 

Me pasaba también en la pascua sobre todo con los suspiros, mi madre que ya me conocía bien, tenía que esconderlos encima del armario de su habitación o en otros lugares que yo siempre descubría para comerlos con ansia y voracidad como si no existiera un mañana, por lo que la canasta llena de aquellos deliciosos dulces blancos jorobados con almendra estaba ya vacía cuando venían los reyes magos por el Macalón, comiendo morcilla y cagando morcón,  a los que esperábamos con una espuerta de paja debajo de la chimenea. 

El carnaval empezaba con las tortas fritas, los buñuelos y las barrigas de vieja, lo de los disfraces llegaba después. En Nerpio en los últimos cincuenta años siempre hubo tradición de disfrazarse, en aquellos años setenta y ochenta cuando éramos críos muchos con la cara tapada y con la cantinela "Que no me conoces, que no me conoces" dando algún que otro garrotazo por las calles, hasta los disfraces en grupos y con mucha participación como en  los últimos años. 

Recuerdo que la peña escorpión ganamos varios premios a principios de los años noventa cuando nos disfrazamos de trogloditas o de negros de la selva, cuando empezaron a organizarse y se hacía como ahora un pasacalles por todo el pueblo. Un año hasta representamos el viaje a Francia a la vendimia, con las maletas de madera, en un tractor simulando la llegada a Béziers mientras los patrones nos esperaban en la plaza para recoger cada uno a su cuadrilla. Otro año que nos disfrazamos mis amigos Gerardo, José Juan "El Rojete" y un servidor de “mejicanos” con unas jarapas, lo bien que lo pasamos aquel día y lo que nos reímos. 


        El año que mencionaba de los trogloditas llevábamos colgados los huesos de un caballo muerto y unas porras de plástico, cuando ya por la noche la cerveza y los cubalibres habían hecho el efecto pertinente nos golpeábamos con aquellos palos de goma en la cabeza con una fuerza que a veces caíamos al suelo entre risas y mareos. 

El onírico sabor de las tortas fritas me han trasladado a  estos recuerdos del carnaval al lugar donde, y sobre todo cuando, fuimos muy felices.

Pedro Serrano Gómez (2.025)




martes, 2 de enero de 2024

“Toi maaaalo”

"Toi maaaalo"

A finales de la década de los setenta, cuando teníamos diez o doce años, los zagales acostumbrábamos de juntarnos algunas tardes en Las Flechas, junto al puente a la entrada del pueblo, para esperar el autobús que venía de Caravaca, la llegada del "Correo" era todo un acontecimiento en aquellos tiempos por que además de pasajeros también traía paquetes para la farmacia y otros comercios, los críos lo esperábamos hasta que se acercaba y entonces corríamos delante de él hasta la plaza gritando, el coreo, el correo…
Toda esta liturgia tenía un sentido, ya en la plaza bajaba el chofer, José " el del correo", y nos repartía los paquetes para que fuéramos a entrégalos a sus destinatarios a cambio de la propina que nos dieran los dueños de los establecimientos. Cuando me quería entregar el paquete que yo tenía que llevar le dije - (Yo hoy no que estoy malo )- esto debió de hacer una gracia peculiar y sempiterna al chofer por que estuvo más de treinta años, toda su vida posterior, diciéndome cada vez que me veía "Toi maaaalo", siempre de forma jocosa y amable. 

Pasadas ya más de dos décadas de aquella anécdota cuando volvía al pueblo por vacaciones y me encontraba por la calle a “José el del Correo” me adelantaba y antes de que él dijera nada yo le saludaba siempre diciéndole "Toi maaaalo", su respuesta una medio sonrisa irónica que no necesitaba palabras.
Pedro Serrano Gómez
01/01/24

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sábado, 4 de noviembre de 2023

Las Pinturas, el agua y la nuez...

 

El agua nace entre los nogales, unos metros más arriba de la Solana de las Covachas, uno de los enclaves rupestres más “pintorescos” del país, muy cerca del Cortijo de la Noguera en un paraje conocido como Fuente Taibilla… las pinturas, el agua y la nuez. Desde hace miles de años ese "rincon" de la sierra es el centro de nuestra particular civilización, gobernada desde la fantasía por las sombras de las figuras rupestres que cada noche se desprenden de las paredes de las cuevas para sobrevolar por los altos valles sin poder ser vistas ni percibidas por los humanos.

Júpiter, padre de dioses y hombres, de la luz, el trueno y los relámpagos, surcaba los vientos a lomos de una cabra celtibérica esparciendo sus glándulas poblando las laderas del rio de nogales “Juglans Regia” guardando en sus troncos centenarios el secreto del fruto divino que se atribuye  a los viejos arboles de los Jardines Colgantes de Babilonia de donde brotan las nueces, buenas para la memoria, mejores para el corazón.

Cuentan las crónicas ancestrales que esas figuras rupestres aladas que tantos siglos de contemplación  atesoran, que un pastor y su hijo sembraron una nuez junto al rio al lado de una cueva hace más de quinientos años, varios miles después del onírico vuelo de Júpiter, en el paraje hoy en día conocido como Plantón del Covacho, no imaginaban entonces que quien planta una noguera, no come nueces de ella, o dicho de otro modo; Quien nogal pone su fruto no come, sin embargo aquel gran nogal dio nueces durante varios siglos a muchas generaciones.

El rancio abolengo rupestre que vigila desde tiempos remotos aquellos parajes donde se encuentra el gran nogal atestigua que su tronco todavía sigue allí en el mismo lugar, pelado y sin ramas, con un gran caparazón que lo protege de la intemperie y según corroboran es visitado cada año por mucha gente que se acerca para venerarlo e invocar a los avances tecnológicos de esta alocada época para que sus ramas vuelvan a crecer y broten
 de nuevo sus nueces.

Nada hay que pedir a los nogales en abril, si durante el mes de mayo cuando ya esta más entrada la primavera y las flores van cogiendo consistencia, para que este fenómeno se produzca sin alteraciones, según las observaciones de los alados rupestres, las mujeres del valle donde se juntan los dos ríos suben cada tarde del mes de las flores a la ermita cuando llega el crepúsculo a cantarle a la divinidad durante los treinta y un días sin faltar ninguno, durante este periodo las figuras rupestres permanecen misteriosamente ancladas todas las noches en las cuevas imposibilitadas para el vuelo.

Para la Magdalena la nuez plena y si coincide con la luna llena los hombres y mujeres rupestres danzan alrededor de una hoguera al son de los arcaicos instrumentos  que igual les sirven para cazar, bailar o cantar, durante esta época los sonidos de los tambores y el golpeo de las lanzas se pueden escuchar hasta en los altos de Huebras.  

Truchas en el Taibilla, nueces en su orilla, casa en que tarde amanece no habrá pan y menos nueces. Quien no salía temprano a rebuscar no encontraba mucha recompensa, así que lo mejor, vino a las nueces y agua a los peces.

Por San Juan cuaja la almendra y la nuez, también los amores cuando dos se quieren bien, la noche de San Juan es de gran simbolismo en este territorio de pinturas, agua y nuez. Cuentan que las jóvenes que en la noche de San Juan mojasen sus rostros en el rio y al asomarse si observaban dos cabezas adquirían salud y belleza.

La encantada de la Solana de las Covachas sale la noche de San Juan y enciende un fuego si algún zagal la ve y habla con ella acabara encantado, en cambio si lleva un puñado de nueces evitara quedar petrificado.

Con la nuez bebe una vez, con el pescado dos y con la carne tres, si no tienes nada para comer bebe agua solo si tienes sed.

De la higuera la sombra no es buena y la del nogal con cuidado has de tomar, no es recomendable echar la siesta a la sombra de una noguera. El secreto está en que de las nueces emana una cierta cantidad de cianuro de origen natural que puede producir dolores de cabeza aunque es también parte del beneficio cardiovascular que se le atribuye al consumo de la nuez.

Higos y nueces, no se comen juntos todas las veces…así se dice de la unión de estos dos exquisitos manjares que se unen en numerosas y deliciosas recetas. El otoño regala cada año la cosecha de la nuez entre gritos de alegría y alboroto que la familia rupestre celebra en la cueva alrededor del fuego, descascarando las que todavía no se han desprendido de la capa verde que las ha protegido durante el verano, con esas cascaras de nuez y la sangre de los animales que cazan preparan el ungüento  con el que pintan en las paredes de la cueva. El baile de la nuez comienza al anochecer ya para el mes de noviembre cuando se recogen las ultimas y dura hasta San Antón como la Pascua, los grandes cascabeles suenan al fondo de la cueva, en la cámara, mientras las mujeres danzan rodeando la hoguera. 

La nueces llenas poco suenan, las vanas como campanas. Con este simple método acústico van seleccionando las que guardaran para el consumo del año, las más ruidosas irán a parar al rio donde viajaran hasta llegar al mar donde serán peces quien fueron nueces. 

En un artículo sobre las nueces  de Nerpio de finales del siglo pasado un servidor ironizaba sobre su abandono describiéndolas como “denominación aborigen”, más de dos décadas después afortunadamente por estas tierras sigue habiendo mas nueces que ruido y ahora si por fin la “denominación” ya es de origen.

04/11/2.023

Pedro Serrano Gómez

domingo, 4 de diciembre de 2022

RESTAURANTE NOGALES

Era más que un restaurante, más que un hostal, más que una discoteca o un bar con su terracita… aquello era un complejo innovador para el ocio y la diversión si tenemos en cuenta el tiempo y la situación, finales de la década de los setenta en plena transición "rural" en el pueblo más alejado de la capital de la provincia de Albacete en la Sierra del Segura donde llegaban los paquetes en cajas de madera en la baca del viejo autobús renqueante sorteando curvas y baches por la carretera de Caravaca, por primera vez íbamos a tener un restaurante de verdad, un hostal y que emoción ¡¡una discoteca!!
Todo construido desde la nada en el paraje de la Huerta Ventura al lado de un arroyo cerca del Camino Viejo a la entrada del pueblo. Algunos vecinos se llevaron las manos a la cabeza incrédulos por la escasa consistencia del terreno y el "berenjenal" en el que se metía aquel cristiano con aquella construcción. El autor de semejante "locura" fue Andrés Álvarez "El Relojero" que había llegado unos años antes de La Dehesa y se había instalado en la Calle Alta junto a Demetria su esposa y parte de la numerosa prole de hijas que tenían. Su apodo le venía de uno de los muchos oficios que tenía en aquellos primeros años donde en un pequeño taller casero arreglaba relojes, también fue fotógrafo y arreglaba y vendía televisores de aquellos abombados en blanco y negro, todavía recuerdo cuando nos trajo la primera televisión que tuvimos en casa, era de segunda mano, pero no había problema, mi madre decía que si la traía su primo Andrés debía de ser muy buena.
Todo aquello tenía varios nombres, discoteca Capri, Hostal Nogales… todos lo conocíamos al principio como el bar o la discoteca de Andrés, años después fue simplemente "El Nogales", muy conocido por la amabilidad y el servicio de quienes lo regentaban y sobre todo por la calidad de sus comidas caseras.
Más de cuarenta años por donde han pasado sus hijas, yernos, nietos, una amplia familia que ha sabido llevar los varios negocios de hostelería con ese espíritu de lucha, emprendimiento y humildad que tenía su fundador.
Me llegó ayer a través de las redes sociales la noticia del cierre del Restaurante Nogales y al instante me invadió una sensación de nostalgia y aprensión que cuando comencé a enumerar a través de la memoria los buenos ratos que había pasado en aquel lugar y mi sorpresa por la gran cantidad de buenos recuerdos que me traía tuve que escribir estas líneas apresuradas sin tiempo de mucha meditación. 
Desde los primeros años ochenta en la "Discoteca de Andrés" con aquella bola de luces en el techo dando vueltas bailando al ritmo de Boney M y Village People, aquel nerviosismo cuando llegaba el "lento" y nos debatíamos, en esos escasos minutos cruciales en que parecía que se acababa el mundo, en si sacarla a bailar o no antes de que otro lo hiciera, cuando nos decidíamos y conseguíamos nuestro propósito sentíamos que nos temblaban las piernas y se nos aceleraba el corazón con su cuerpo tan cerca del nuestro en aquella penumbra escuchando " Poco a poco me enamore de ti" o cuando estábamos sentados en el reservado y nos insinuaba que la besáramos, nerviosos sin saber cómo hacerlo, porque no habíamos besado nunca a nadie…
Varios de mis amigos cuando se casaron hicieron el "convite" en el restaurante, incluso algunos en la discoteca, momentos felices que compartí con gente a la que quiero en aquel lugar que ya casi solo se recuerda por alguna vieja fotografía. Muchas cenas de noche vieja allí con la peña Escorpión cantándole a "la Inma" tú eres la "Camarera de mi amor" con la alegría de encontrarte con mucha gente conocida en esos días tan entrañables de la Pascua.
La suerte de haber compartido en aquel lugar algunos días de "El Vino" con Andrés, Román y Vicente escuchándoles contar sus pequeñas grandes historias, algunas de ellas con referencia a la complicidad de estos viejos amigos y las ayudas mutuas en aquellos primeros años cuando se construyo el edificio donde posteriormente y después de más de cuatro décadas sucedieron miles de encuentros y situaciones parecidas a las que rememora aquí un servidor.
Después de la desaparición física de todos ellos, unida ahora a la de este mítico local, deja en mi memoria una sensación de ternura y desolación al comprobar una vez más que el tiempo no tiene piedad.
La discoteca Capri, el bar de Andrés, el Hostal y restaurante, en definitiva EL NOGALES siempre estará en nuestra memoria por todos los días felices que pasamos allí.
Pedro Serrano Gómez
04/12/22


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martes, 2 de noviembre de 2021

El agua de Nerpio y De la Cierva, cien años y un día.

 


Isidoro de la Cierva y Peñafiel  nació en Murcia el 16 de octubre de 1.870, fue un abogado, notario y político español, conocido como Cierva el Bueno, desempeño durante dos décadas una carrera política que le llevo a ocupar diferentes cargos importantes a principios del siglo XX.

Miembro de la amplia y destacada familia De la Cierva, fue, entre otras muchas cosas,  tío de Juan de la Cierva y Codorníu inventor del Autogiro, fue diputado y senador por Murcia en varias etapas entre 1.907 y 1.923. Fue ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes desde el 4 de diciembre de 1.922 al 7 de diciembre de 1.922 solo estuvo cuatro días en el cargo por la caída del gobierno de José Sánchez Guerra presidente del Consejo de Ministros durante el reinado de Alfonso XIII.

La biografía de Isidoro de la Cierva es muy amplia y abarca diferentes campos además de su trayectoria política, el motivo de recordarlo ahora es porque se cumplen cien años de su visita a Nerpio el 29 de junio de 1.921, día de San Pedro, para ir encauzando el proyecto de la construcción del pantano del Taibilla que después se retraso varias décadas por el alzamiento militar y la Guerra Civil en España.

De niño escuche en algunas conversaciones de los adultos que alguno de los antepasados de esta ilustre familia murciana venían de Huebras, algo que no está demostrado, lo que sí es cierto que hace un siglo ahora, poco antes de ser ministro, Isidoro de la Cierva estuvo en Nerpio con dos de sus hijos, noticia que apareció en La Verdad unos días después de aquel veintinueve de junio de 1.921 y que reproducimos a continuación íntegramente.

La foto del coche no tiene nada que ver con la noticia, es simplemente uno de los primeros que llegaron a Nerpio a principios del siglo pasado, aunque por esas casualidades de la vida también podría ser que fuera ese el automóvil en el que llego Isidoro de la Cierva a Nerpio para comenzar el expolio de las aguas del Taibilla.

A continuación en cursiva la noticia completa tal como la conto La Verdad a principios del mes de julio del año veintiuno del siglo pasado, hace cien años… y algunos días.

 

DE NERPIO

Viajeros ilustres

Con motivo de visitar el sitio sobre el cual se ha de edificar el pantano del Taivilla, llegaron a esta villa en su automóvil, a las 7’40 de la mañana del día de San Pedro, el  Excmo, Sr. D. Isidoro de la Cierva, acompañado de sus hijos don Julio y don Enrique.

Sorpresa grande llevó el pueblo cuando se corrió la noticia de haber venido los ilustres personajes, pues aunque se esperaban, no tan temprano  como han venido;

el pueblo se estaba preparando para salir a recibirlos, cuando se ha dejado ver el coche del señor Cierva en la plaza Mayor del pueblo.

Visita a la Parroquia


Después de un breve descanso en casa del señor Santoyo, donde fueron obsequiados, dirigiéndose los viajeros a la Iglesia Parroquial de la villa, en que cumplieron con los preceptos religiosos.

Camino de las fuentes. Visita al Santuario

Después de visitar la Iglesia Parroquial y a las diez en punto de la mañana, emprendieron el camino que conduce al nacimiento de las aguas, que ha de recoger el pantano, y en donde habían de celebrar el banquete con que los jefes políticos han obsequiado a los señores Cierva.

Después se dirigieron a visitar el Santuario donde se asienta en su sagrado trono la Reina de la Sierra Nuestra Señora de la Cabeza. Mostró deseos el señor Cierva de entrar en la ermita, penetrando en la iglesia, donde admiraron la recogida sencillez y el fervor religioso del pueblo. Al señor Cierva gustó mucho la preciosa imagen, de quien hizo un acertado parangón con la Virgen de la Arrixaca, antigua patrona de Murcia.

En las fuentes, Banquete

Acto seguido marcharon al nacimiento de las aguas.


Llegada la hora de la comida se reunieron los comensales entorno a la mesa, artísticamente colocada bajo la pródiga sombra de un corpulento y frondoso nogal, corriendo a un lado y otro de ella las puras y cristalinas aguas.

Fueron sentados a la mesa en el orden siguiente: Presidia en uno de los extremos el señor Cierva, acompañado de don José Ruiz a su derecha y a su izquierda el señor Cura Párroco; y al otro extremo presidia don José López, acompañándole ambos hijos del señor Cierva, siguiendo los demás invitados.

Brindis


Al descorchar el champagne,  el señor Cierva brindó por la prosperidad de Nerpio, por las aguas del Taivilla, que deseó se conviertan en oro y plata que fecundicen y engalanen las vegas del Segura y prometió su apoyo para mejorar el pueblo y lleguen a feliz término las obras tanto del pantano como del abastecimiento de aguas potables de Murcia y Cartagena.

Regreso

Después de la comida regresaron al pueblo en donde descansaron por breves momentos y a las cuatro y media de la tarde, despidiéronse mutuamente y montando de nuevo en su automóvil los señores excursionistas, emprendieron la marcha hacia su domicilio acompañándoles don José López hasta Turrilla, en donde se ha de edificar el pantano. Exploraron brevemente el terreno, y siguieron hasta el fin del viaje.

Don José López regreso en su carruaje.

Grato recuerdo

El pueblo de Nerpio se congratula de haber tenido en su seno, aunque por breves momentos, al ilustre murciano don Isidoro de la Cierva.

El Cronista/La Verdad, Julio 1.921

  

Pedro Serrano Gómez. Noviembre  2.021. 

lunes, 17 de mayo de 2021

El PUB DEL FONDA


A principios de los años ochenta del siglo pasado en Nerpio había una media docena de bares y dos discotecas a pleno rendimiento que abrían los jueves, sábados y domingos. No había ningún Pub y muchos no sabíamos siquiera que podía ser aquello que según con quien hablaras se decía Pub, Paf, Past o lo que se le antojase, eso sí dándole en cada caso una entonación forzada que costaba adivinar si uno venía de Vizcable o de las islas británicas. Un Pub es generalmente un establecimiento nocturno en el que se sirven bebidas y se escucha música. Suele ser un lugar público, de diseño cuidado. Pub es una abreviación de public house, que en español significa "casa pública". Los países anglófonos son los que registran una mayor cantidad de estos locales que ahora ya están extendidos por todos sitios.

En los primeros años de aquella década de los ochenta José Antonio Plasencia  que vivía  con sus padres en el Camino Viejo montó en el bajo de su casa una de aquellas “public house” que algunos nos tomamos al pie de la letra.

José Antonio vivía antes de abrir su local al lado del Bar del Puente a la entrada del pueblo, sus padres tuvieron allí una pensión por eso a él  le llaman El Fonda así que la primera “Casa pública” de Nerpio ya tenía nombre “El Pub del Fonda”.  

Bajabas unas escaleras y la entradilla hacía las veces de diminuta terraza en verano, a la derecha la puerta, al mismo entrar casi tropiezas con ella estaba la estufa de leña que José Antonio “El Yesero” ,el padre del Fonda , era el encargado de atizar en las frías y largas noches de invierno, allí pasaba las horas jugueteando con el gancho. A la par de la estufa le gustaba contarnos alguna historia de sus tiempos mozos y mientras recogía los vasos de las mesas ojeaba un papel donde llevaba chistes anotados y cuando volvía nos contaba alguno, su madre también ayudaba con la preparación de algún aperitivo, pero poca cosa, por que como decía su padre cuando pedías alguna tapa, un Pub es más de beber, para tapas ya estaban los bares, diferencia de estos aquí si te podías sentar en unos confortables sofás estilo tresillo de la época, jugar al ajedrez a las cartas o al dominó, en unas mesas bajas de centro efecto mármol, donde plácidamente podías tomar un Gin Tonic escuchando las “Cuatro Rosas” de Gabinete Caligari o la sempiterna “Sultans of swing” . 

Allí solían juntarse las parejas entre carantoñas al mullido acomodo del sofá, eran asiduos también algún que otro grupúsculo de intelectuales en ciernes, unos cuantos señoritos venidos a menos y sin dinero y sobre todo la clientela base del local, los anarquistas de la CCCP; Caña, Canuto, Cubata y Póker.

Unos años después en febrero de 1.992 se formó La Cuadrilla del Tío Román donde José Antonio Plasencia fue uno de los fundadores, tocaba el requinto, ese mismo año en abril en Radio Nerpio nacieron Los Insoportables grupo de rock rural que curiosamente tenía en su escuálido repertorio versiones de rock urbano, en este El Fonda tocaba el bajo. En mayo de ese prolífico año Los Insoportables fueron a Madrid al Vicente Calderón al concierto de Dire Strais donde José Antonio y sus amigos pudieron escuchar en directo la tantas veces idolatrada Sultanes del Swing, pero hace ya tanto tiempo de eso que ni existe el campo de fútbol ni el fantástico grupo británico.

Por aquellos primeros años de la década de los noventa se solía salir los fines de semana un ratito al Pub y después a la discoteca. Cuando llegaban fechas señaladas el Pub era un lugar de encuentro, si se cocía algún proyecto, evento cultural, y alguien lo estaba comentando en secreto podrían ser unos de los que solían ocupar alguna de aquellas mesas del fondo por donde se entraba a los aseos, en la oscuridad.

En las paredes tenía fotos del carnaval de Venecia, en el cartón de la parte de atrás de una de ellas alguien esbozó un dibujo de cómo quedaría el tablao de madera para las fiestas de agosto del próximo verano, fue el año que “El Coliseo” llegó hasta la Calle de las Parras. 

Entre proyectos utópicos, arreglos del mundo y risas desfasadas, cuando el olor del humo del hachís se hacía muy persistente José Antonio “El Yesero” solía acercarse con disimulo y mover la cabeza con preocupación hasta que los aludidos tenía que salir a fumar fuera, eso sí sin decir una mala palabra. 

Hubo una temporada que cuando tenía mucha gente le echaba una mano Pedro Cánovas que era buen amigo suyo, además de alguna ayuda puntual en fiestas, la faena siempre la llevó él con ayuda de su familia.

El Pub del Fonda lleva ya muchos años cerrado, sus padres murieron y José Antonio se dedica ahora a otras labores conduciendo una ambulancia.

Recuerdo pasar alguna tarde entera para las fiestas cantando con júbilo entre aquellas paredes con María Inés y Rafael o jugando al póker con algunos colegas de siempre, entre ellos nuestro amigo entrañable José Julián, que hace ya mucho tiempo que no está pero con el que todavía sigo sentado, en la primera mesa que había al entrar, tarareando; “Más triste que un torero, al otro lado del telón de acero, así estoy yo, así estoy yo, sin ti”. 

El Pub del Fonda fue un lugar de encuentro cuando éramos jóvenes en una época y un pueblo donde todos éramos importantes, porque no nos importaba nada. En noches de ilusión onírica aun suelo bajar de vez en cuando esas escaleras, lo bueno que tienen los sueños es que mis amigos todavía siguen ahí.


Pedro Serrano Gómez 

Mayo 2.021


domingo, 5 de febrero de 2017

El Puente




EL PUENTE
Toda ciudad o pueblo importante tiene su río,los ríos tienen sus puentes,
hay en Nerpio varios puentes, el Puente Nuevo, el Puente del Tío Frasquito,el puente de Turrilla, hasta hay uno femenino, la Puente. Esta la Tabla, que es un pequeño puente de madera para cruzar el río.
lo que más hay son piedras en medio del río, pasaderas se llaman, por las que se suele cruzar en la mayoría de los tramos.
Pero hay uno que no necesita nombre porque es, El Puente.
Construido a principios del siglo XX, el puente de Nerpio es una obra majestuosa que sirve de entrada al casco antiguo del municipio desembocando prácticamente en la plaza.
El Puente separa la zona nueva, donde estan los locales de diversión bares y discotecas, del casco antiguo del pueblo.
El Puente es un punto estratégico y zona de reunión para los hombres, sobre el, se reúnen a conversar, haciendo de todo su entorno, desde la casa de la cultura a las flechas, un punto de encuentro casi más importante que la plaza.
El sol que da durante todo el día, y la vista panorámica que ofrece, hacen del puente un escenario imprescindible en Nerpio.
Por el puente se asomaban las mujeres, cuando la verbena se hacia abajo junto al sanatorio. Desde el puente se ve quien baja por la terrera, quien sale de la plaza o quien llega por la carretera.
Quien haya cruzado el puente en las madrugadas de invierno sin encoger los hombros de frío y viva para contarlo, merece un reconocimiento. En el Puente hay un bar, punto de encuentro de los Animeros, allí suelen echar sus ultimas coplas los días de la pascua. En el "bar del puente" juega a veces al domino el tío Román cuando los críos de la Cuadrilla le dejan un rato para el ocio.
Muchas cosas han cambiado en este pequeño pueblo de la sierra, lcambiaron las tapias de tobas, aquellas que desprendian poesia, por las frias piedras blancas de la cantera, cortaron algunas de las mejores nogueras, se cargaron el mitico paraje del "Langosto", pero con el Puente no pudieron, él aun sigue hay, ajeno al paso del tiempo, como las grandes obras. Y tu, lector curioso, que deambulas tranquilamente leyendo estas líneas, si has estado en Nerpio o quiza vives alli, nunca te has preguntado, por curiosidad, cuantas veces habrás cruzado por este puente.

Pedro Serrano (1995)
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lunes, 3 de noviembre de 2008

NERPIO, EL RUIDO Y LAS NUECES

Las nueces tienen un sonido como el de chorros de cascabeles graves derramados con delicadeza cuando se vacían en la cámara para que se oreen, se les da vuelta por la noche con ese ajetreo que retumba en el tejado dejando una música que es la sinfonía del otoño nerpiano. 
Las nueces de Nerpio, "denominación aborigen", son de un sabor exquisito, nada que ver con esas grandes y blancas que vienen de California y cuyo contenido tiene mucho que ver con la comida a que nos tienen acostumbrados los nietos del tío Sam. Nerpio es un valle rodeado de nogales, la temporada de las nueces era antaño tiempo de fiesta. Dejan caer la cosecha los nogales cada otoño con discreción, como si ya nadie diera importancia a este fruto nuestro. Las heladas, muchos años, se encargan a su vez de minar la ilusión de los "rebuscaores", especie en extinción para los primeros años del nuevo milenio. Si hay que golpear sus ramas, varear, con varas largas y resistentes se hace con dulzura, con cuidado para no perjudicar los brotes, los frutos del próximo otoño, pero ya casi no quedan "avareaores".

Su nombre científico lo emparienta con Júpiter "Juglans Regia" deriva de Ovis Glans, bellota de Júpiter, a quien estaba consagrado, quizá por ello nuestro pueblo creía que sus hojas libraban de los rayos, además de prever la locura. Los griegos lo relacionaron con el don de la profecía, Artemis Cariatis, la amada de Dionisios, dotada de gran clarividencia se transformó en nogal. Por sagrado para los paganos, no es extraño que todavía se desaconseje descansar bajo su sombra, pues puede producir neumonías, por considerarlo maléfico a pesar de cobijar, en el Cantar de los Cantares, fogosos amores bíblicos: "He de bajar al jardín de las nogueras /para ver florecer el valle / fuera de mi por la joya / me ha embriagado con tu dulzor".
Sin embargo las nueces eran benéficas. Su parecido con la cabeza humana "cuando mas pequeña es la nuez más sabor tiene", "no todas las nueces están llenas", la convirtieron en muy valiosa para la salud:
su corteza servía para las heridas del pericráneo, la película de la nuez semejante a la membrana del cerebro repelía los venenos y su almendra era el fruto de la ciencia. Guardaban la cordura amenazada y eran talismán contra maleficios. Símbolo del huevo cósmico, las nueces favorecían los partos, evitaban los abortos y se regalaban a las novias "lanza nueces al aire como las novias" (Virgilio), augurando con ello un futuro de abundancia que no sea más el ruido que las nueces.
En Taibilla donde siempre hubo más nueces que ruido, quedo el gran Planton del Covacho como monumento a la cordura, si ahora dice la ciencia que las nueces son buenas para el colesterol se puede suponer uno de los motivos para que muchos vecinos a pesar de tener una dieta basada, sobre todo, en la carne de cerdo durante años, llegaran a viejos sin demasiados problemas de salud.
Nada mejor para enriquecer la dieta que los alimentos más naturales como un buen cesto de nueces, no de esas blancas y relucientes americanas que brillan en los centros comerciales que saben a vacío, si pueden saboreen las nueces de Nerpio, alimento con sustancia, el sabor autentico de lugares como este pueblo de la sierra de Albacete donde la nuez sabe a tradición.

Pedro Serrano Gómez/Revista de Taibilla 1.999

sábado, 25 de octubre de 2008

EL PUENTE


Toda ciudad o pueblo importante tiene su río,los ríos tienen sus puentes,
hay en Nerpio varios puentes, el Puente Nuevo, el Puente del Tío Frasquito,el puente de Turrilla, hasta hay uno femenino, la Puente. Esta la Tabla, que es un pequeño puente de madera para cruzar el río.
lo que más hay son piedras en medio del río, pasaderas se llaman, por las que se suele cruzar en la mayoría de los tramos.
Pero hay uno que no necesita nombre porque es, El Puente.
Construido a principio de siglo, el puente de Nerpio es una obra majestuosa que sirve de entrada al casco antiguo del municipio desembocando prácticamente en la plaza.
El Puente separa la zona nueva, donde estan los locales de diversión bares y discotecas, del casco antiguo del pueblo.
El Puente es un punto estratégico y zona de reunión para los hombres, sobre el, se reúnen a conversar, haciendo de todo su entorno, desde la casa de la cultura a las flechas, un punto de encuentro casi más importante que la plaza.
El sol que da durante todo el día, y la vista panorámica que ofrece, hacen del puente un escenario imprescindible en Nerpio.
Por el puente se asomaban las mujeres, cuando la verbena se hacia abajo junto al sanatorio. Desde el puente se ve quien baja por la terrera, quien sale de la plaza o quien llega por la carretera.
Quien haya cruzado el puente en las madrugadas de invierno sin encoger los hombros de frío y viva para contarlo, merece una medalla.
El bar del puente es punto de encuentro de los Animeros, allí suelen echar sus ultimas coplas los días de la pascua. En el bar del puente juega a veces al domino el tío Román cuando los críos de la Cuadrilla le dejan un rato para el ocio.
Muchas cosas han cambiado en este pequeño pueblo de la sierra,cambiaron las tapias de tobas, aquellas que desprendian poesia, por las frias piedras blancas de la cantera, cortaron algunas de las mejores nogueras, se cargaron el mitico paraje del "Langosto", pero con el Puente no pudieron, él aun sigue hay, ajeno al paso del tiempo, como las grandes obras. Y tu, lector curioso, que deambulas tranquilamente leyendo estas líneas,si has estado en Nerpio o quiza vives alli, nunca te has preguntado, por curiosidad, cuantas veces abras cruzado por este puente.

Pedro Serrano (1995)

domingo, 19 de octubre de 2008

EL OMBLIGO DEL MUNDO


EL OMBLIGO DEL MUNDO
 XXV Aniversario de la Peña Escorpión 

Me piden los editores del programa de fiestas de este año unas líneas apresuradas con motivo del veinticinco aniversario de la Peña Escorpión y se me pasan por la cabeza una mezcla de sueños y nostalgias que con el paso del tiempo se confunden, el título es una ironía sentimental del lugar donde crecimos los cuarentones que comenzamos esta aventura.

 Los primeros años de la peña éramos diez o doce chicos, después se fueron incorporando chicas...amigas, novias, los novios de las amigas y las novias de los amigos, las hijas, los hijos, tres parejas con gemelos, en fin que somos ya mas de cincuenta y los que vienen...

En aquellos inicios de la peña, no se nos arrimaban mucho las "zagalas", rompieron el hielo las de nuestra generación, la Loli, la Aurelia, después la Maria Cristina, la Andrea y la Marichon. Unos años después entraron de golpe casi todas las chicas de la generación del setenta con las que organizamos los primeros bailes en el sótano y que forman hoy el grupo más influyente dentro de la peña.
La peña escorpión comenzó a fraguarse hace veinticinco años, el verano del ochenta y dos, el de la movida, cuando "la "basca" fue la estrella del estado español", el año del "cambio" y del mundial de fútbol en España, el año de la visita del Papa Juan Pablo II y de los Rolling Stones. Cuando todavía el "tablao" era de madera y los palos mojados del viejo ayuntamiento desprendían aquel aroma inconfundible a pólvora, vaca y fiesta.
Ese mismo año que nos visitó el pontífice y sus satánicas majestades casi echan del pueblo a Don Ramón, el cura, por abanderar la particular transición nerpiana y ayudar a los más necesitados víctimas aun de caciques y "limpia chaquetas".
La verbena de las fiestas de agosto estaba al lado del río, junto al sanatorio, desde arriba en el puente las mujeres miraban el baile. En la plaza, el puesto de la turronera y el del tío del Chambi anunciaban que las fiestas habían llegado. Recuerdos como estos rememoraba quien estas líneas suscribe en" Aquel verano" titulo del pregón que tuvimos el honor de escribir la peña Escorpión hace una década para las fiestas de agosto.
Aquel verano, el del 82, triunfó en la verbena el conjunto musical Los Grillos, interpretando una balada preciosa de la banda alemana The Escorpions, con un acordeón diatónico que les presto un músico de Vizcable, la canción emocionó tanto a aquellos jóvenes que eligieron el nombre de aquel grupo para la peña.
De madrugada en la conversación nocturna, habíamos hablado de la posibilidad de crear un periódico, teníamos incluso el nombre La Voz del Taibilla, pero no teníamos ni idea de cómo hacerlo, con quince años hay tantas ganas de hacer cosas que aquella noche viendo que los sueños editoriales eran una quimera decidimos "empeñarnos" para toda la vida.
"La nocturna" era como llamábamos a la tertulia, sentados en los duros bancos de piedra que había en la puerta del viejo ayuntamiento, allí comenzó la peña Escorpión, en "la nocturna", en una madrugada de aquel verano cuando el "calimocho" nos hacia filosofar a la luz de la luna:
Todo comenzó hace, Dios mío, da escalofríos decirlo, hace veinticinco años, con El clan del alacrán. .Cuando llega el mes de agosto y el calor aprieta es peligroso pasear por los secarrales plagados de aliagas que bordean el camino de Huebras, bancales rojizos y alargados que van sorteando las lomas donde brillan los guijarros entre almendros y espinos en ribazos escarpados.
Por aquellos andurriales subía Gerardo una noche de aquel verano canturreando la última pieza que tocó la orquesta en la verbena, había bailado aquel tango, " Que veinte años no es nada"... Subía silbando y haciendo el gesto triunfal del final del baile, cuando la tomó de la cintura después de una vuelta espectacular, ese segundo que se miraron, los labios juntos, conteniendo la respiración, ella en sus brazos, suspirando por el esfuerzo, fue un momento mágico. Era más noche que un ramal, caminaba envuelto en sus dulces pensamientos, entonando la canción, añorando el suave tacto de sus manos, sumido en los gratos recuerdos de la noche anterior.
Notó que el pie se le doblaba y sintió un fuerte dolor en el tobillo, un intenso pinchazo, como una punzada que le hizo dar un grito desgarrador, miró hacia su pie y con un rápido movimiento dio un manotazo al bicho que ya le había clavado el aguijón, el arácnido de color pardo le había inyectado las glándulas venenosas, unas neurotoxinas cuyo veneno ataca el sistema nervioso.

Se presionó el tobillo intentando calmar el fuerte dolor y miró de nuevo al alacrán que meneaba impaciente sus ocho patas y desprendía un líquido amarillento, Gerardo suspiró aliviado al comprobar que era un escorpión de Taibilla, los bichos del amor le llamaban en aquellos parajes dela sierra, según cuenta la leyenda, el afortunado que sufre su picadura esta impregnado de amor para toda la vida, Gerardo se casó años después con la Aurelia y tuvieron muchos hijos.


Los críticos y entendidos musicales fumaban "birgaza" agazapados en Las Flechas, aseguraban que la gira de ese año de los Stones sería posiblemente la última, así que, pusimos su logotipo en el escorpión: Lo mismo se comentaba de los Aguilanderos de Nerpio, formación musical con parecidas rarezas internas que sus "Satánicas Majestades", pues bien, un cuarto de siglo después hay siguen unos y otros dejando en evidencia a tanto entendido.

La huerta de mi padre era un vergel de hortalizas deliciosas, manzanas, ciruelas, cerezas... que hacían honor a su nombre Las Hidalgas,  mi madre decía que tenia la huerta como un palmito, orgullosa de aquel pedazo de tierra que nos daba de comer, sin embargo cuando había que ir a excavar yo siempre achacaba algún títere para intentar escurrir el bulto. Hace veinticinco años las vacas eran en La Hoz. , En la "zieca" nadaba el tiburón y sobre todo, teníamos quince años, muchos grillos en la cabeza y pocas ganas de trabajar. Las fiestas que muchos llevamos en la memoria son las de esos años de adolescencia mitificadas con el paso del tiempo. Aquellas primeras peñas como El chupete, Taibona, El silencio, dieron paso después a la del Pijo, Petardo, Los Goteras, Escorpión... hoy en día son ya más de veinte agrupaciones las que se reúnen en torno a las fiestas de Nerpio.

Fue también el ochenta y dos el año de los extraterrestres en el pueblo y en el mundo. , En Nerpio el "Tortas chico" encontró un meteorito en el camino de Pedro Andrés con el que iniciaba su
conocida afición por las estrellas. A nivel más internacional el bueno de E- T nos enternecía con tan sólo dos palabras "teléfono, mi casa", la película de Spilbert se estrenó ese año con gran éxito, pero en Nerpio ya nos habíamos quedado sin cine.
A consecuencia de aquellas modas aparecieron por el pueblo los primeros personajes andantes no identificados, llegaban del litoral mediterráneo, eran los
forasteros que pasaban unos días de vacaciones en el pueblo, llegaron balbuceando palabras enigmáticas como "tronco", "enróllate", "alucina", en fin, palabras que no tenían nada que ver con "estajaor", alubias morunas, "esparfollar" o medio celemín.
Nerpio salía poco en los periódicos y cuando lo hacía era para mencionar el abandono que sufría por su lejanía y difícil acceso, un lugar triste y aislado, destacaban en titulares, y al que denominaron desde las altas esferas europeas zona rural deprimida: Nosotros los pequeños escorpiones en aquellos primeros años no teníamos donde guarecernos, íbamos a la Hoz dando tumbos en la mula mecánica del Zapa, la primera con "gepeese" del término, unos años después conseguimos tener la primera propiedad en común, un par de barreños para hacer la cuerva. Estuvimos muchos años de inquilinos en el sótano que Eusebio nos prestaba amablemente, hoy en día como corresponde ya a nuestra edad tenemos casa propia en el camino viejo y muchas escorpionas y escorpiones chiquitillos.
Eran otros tiempos, años de movida en Madrid y de parada en Nerpio, en el pueblo estaba todo muy quieto, los jóvenes no teníamos trabajo y vivíamos tranquilos, sosegados, sin prisas..
Aquel año ochenta y dos, como mencionaba anteriormente, fue también el año del "cambio" en España, pero para cambios los que hemos tenido nosotros; Julio Fernandez vino de Barcelona, Jose Juan El Rojete se fue a Hellín, Miguel Angel Richarte a Albacete, Angel Plasencia sigue en casas nuevas, Pepe Navarro se fue a Cataluña, Javi y Miguel Ángel llegaron de Castellón, Jose Maria el Choche y Andrés bajaron de La Dehesa, Demetrio Tomas vino de Andorra, Alfredo de la calle los Huertos a la Ancha, José llegó de los Chorretites y Antonio de Dinamarca, Ricardo de la terrera al Partidor, Antonio el Pun se fue con su guitarra a Cartagena, José Luis se fue a un Puerto con la Llanos, el Toti se empadrono en Mallorca, el Perico vendió la cabra, Paco el gordo encontró su dama en Elche, Angel el de Bartolo se fue a la carretera, el Tortas Chico y "Juan Francisco el del niño" se fueron a "descubrir nuevos mundos", Juanito el cartero y Jesús el murciano se fueron con Antonio Ansón, Juan Miguel bailaba pasodobles, el Chumi de casas nuevas se fue a "Las Diargas", el Zapa vendió la mula mecánica, Gerardo subió a Pedro Izquierdo para bajarse después a Cartagena, Félix le puso sirena al "cuatro ele" y para Valencia se fue Pedrin el K@rakol.
De esta generación salieron los primeros escorpiones, hoy en día somos mas de cincuenta y seguimos creciendo. La peña escorpión fue en definitiva la excusa de un grupo de amigos para juntamos en las fiestas a cantar, bailar y beber.
Las fiestas de agosto son para los Nerpianos un acontecimiento muy especial, el espejo donde se refleja el cariño que le tenemos a nuestro pueblo, estos veinticinco años que celebramos son parte de la vida que hemos tenido la suerte de pasar en este maravilloso entorno de la sierra al que un servidor en sueños le gusta llamar Taibilla.

Pedro Serrano Gómez.
 Agosto, 2.007.