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lunes, 19 de abril de 2021

Veronico, un nerpiano centenario

 

Verónico  Martínez  García, hijo de David Martínez y Dolores García, nació en Yetas (Nerpio-Albacete) el 14 de mayo de 1.921, un par de meses después del asesinato del entonces presidente del consejo de ministros español  Eduardo Dato y unos dos meses antes del  “Desastre de Annual” , dos de los acontecimientos más importantes ocurridos ese año en nuestro país del que se cumplen ahora cien años, los mismos que cumple  en unos días nuestro protagonista.  Un centenario al que pocos son los privilegiados que tienen la suerte de llegar,  sobre todo con la lucidez y buena memoria que todavía conserva. Su bisabuelo Serafín era herrero y procedía de Pedro-Andrés, todos los hijos de este fueron herreros y se instalaron cada uno en una población de la Sierra; Nerpio, Pedro-Andrés, Góntar, Sege, uno de ellos fue  José Martínez  su abuelo paterno el primer herrero que instalo una fragua en Yetas sobre 1868. Continúo la tradición su padre David y después ya  la cuarta generación con  Verónico y sus hermanos que la mantuvieron hasta los años ochenta del siglo pasado.

 Es el quinto de seis hermanos, otros dos murieron en 1.928, con tres y cinco años, de una devastadora  epidemia de sarampión en la que fallecieron diecisiete niños y niñas en Yetas.

A sus cien años tiene una memoria excepcional, me cuenta cuando empezó a ir a la escuela con seis años; “Con un “maestro” llamado Frasco que solo sabía leer, escribir y las cuatro reglas. En esa época pasaba temporadas en el Molino de Arriba, el que está enfrente de La Toba, con mis  tíos Antonia y Verónico, mis padrinos, que fueron los que me llevaron al Majal de Guillén a ver el globo “Hispania” el 14 de septiembre de 1.928”.

En la hemeroteca del ABC del día 18 de septiembre de 1928 podemos comprobar que fue una noticia impactante, así lo titulaba:

-“EL COMANDANTE MOLAS PERECE EN UN ACCIDENTE DE AVIACIÓN”. -El comandante Benito Molas intentaba batir, dejando la vida en ello, el record de ascensión libre en globo y superar los 11.000 metros de altura.-

Esta era resumida la crónica del periódico, Veronico en sus escritos y recuerdos lo describe así:

 "En mis siete años de niñez, (que aún recuerdo bien), un día que se podía llamar de otoño, cuando los labradores ya empiezan a hacer la sementera con un tiempo bonancible del oeste; a las cuatro de la tarde de dicho día varias personas de las que se encontraban por la calle, observaron a una altura desconocida, (quizá de varios kilómetros), volar como una orza pequeña, tamaño de un balón, ancha de arriba y estrecha de abajo. Así eran los comentarios de los primeros que lo vieron, pero a cada instante, iba creciendo más y más, a medida que descendía hasta la tierra, hasta verse del tamaño de una tinaja. La gente iba corriendo la voz de uno a otro, hasta se echaban voces de un cortijo a otro, para que observaran lo que se veía en el cielo. Últimamente cuando ya se abatía casi del todo, en un sitio llamado "Loma de Virlache"; se encontraban unos labradores, que ya se habían dado cuenta de aquel artefacto, y del que colgaban unas cuerdas largas y gruesas de algodón, que empezaban a arrastrar por el suelo. Estos labradores (Antonio Ruíz y Eufrasio González) echaron a correr tras el aparato cogiendo las cuerdas y dándole vueltas a unos enebros grandes que al paso se encontraban; pero la fuerza del viento que dentro llevaba y en el que en el campo hacía, arrancó de raíz dichos enebros, y el globo (que eso era, el artefacto), siguió con su fuerza arrastrando las matas, hasta que llegaron a unos pinos grandes y allí empezaron a liar las cuerdas, a dichos pinos, en el sitio llamado: Poyos del Majal de Guillén. Terminada esta faena y el mucho trabajo, empezaron a revisar lo que había dentro de la canasta, que era de mimbre blanco como de un metro cuadrado, la cual iba unida a un redondo anillo, unida a la parte inferior del globo por una cuerda de algodón, haciendo un enrejado de cuadros; por la parte de fuera llevaba colgados aun varios sacos de arena de unos diez kilos. Pero al asomarse, dentro de dicha canasta se encontraron sentado, debido a la poca anchura, un hombre que estaba muerto; llevaba una careta y un aparato con oxígeno, pero debido al exceso de altura el oxígeno se le terminó y murió asfixiado”.

Unos años después de aquel trágico accidente, sobre 1.931, construyeron las escuelas de Yetas, Verónico que compaginaba la ayuda en la fragua de su padre con el colegio lo recuerda bien;- “El primer maestro fue D. Juan Rodriguez y después D. Pedro Lozoya que me enseño hasta los 14 años.

El 14 de abril de aquel año, treinta y uno, tuvieron lugar las elecciones en las que votaron por primera vez las mujeres y los sucesos sangrientos de La Graya y Yeste tras perder el trabajo los obreros del pantano de La Fuensanta que intentaban sobrevivir cultivando tierras abandonadas.Mis hermanos Urbano y José fueron a la guerra yo me libre por un mes, los siguientes un mes solo mayores que yo, fueron la famosa quinta del biberón”-.

Recuerda  que durante la Guerra Civil la iglesia de Yetas la convirtieron en vivienda para varias familias que no tenían casa. Sobre 1940 vivían en la pedanía alrededor de mil personas por lo que plantearon la segregación del ayuntamiento de Nerpio pero los propietarios de las tierras que eran los que tenían que pagar los costes no quisieron asumirlo.

-“Al acabar la guerra, con 18 años, trabaje en la presa de El Taibilla, como oficial de herrero, durante tres años. A pesar de mi  juventud el trabajo era muy pesado porque tenía que caminar dos horas desde Yetas hasta el cauce del rio, trabajar ocho horas y otras dos horas de regreso hasta casa para ganar ocho pesetas al día. Eran tiempos duros -sonríe con ironía- también cuando íbamos de baile y a las fiestas de las aldeas vecinas o las de Nerpio y teníamos que volver andando durante dos o tres horas de madrugada y al día siguiente levantarnos temprano para trabajar”. 

A los 21 años se fue al servicio militar; “Primero estuve en el parque de artillería de Valencia durante 18 meses y después otros 18 mas entre Lérida y Barcelona. En aquellos traslados en tren la velocidad era tal que en Tortosa paró y nos dio tiempo a bajar, robar unas uvas y subir en marcha sin correr demasiado. Total que hice tres años de mili”

El 24 de abril de 1.948 se caso con Medina Fernández Leal en la iglesia de Yetas. Su mujer falleció en 2018. Tiene dos hijos, Rosa que vive en Castellon  y Jose Angel con quien vive actualmente en Madrid. Tiene tres nietos y dos bisnietas.

Además de la fragua también se dedico durante su vida al cultivo de su huerta, encargado en calderas de destilación de romero y espliego ha estado en la vendimia en Francia, en el tomate y la manzana. Regento durante años en Yetas una posada, el estanco y la centralita de teléfonos de la aldea;
“El teléfono era manual, no existían automáticos ni particulares, nuestra casa era el centro de reunión de la pedanía, por que acudían a llamar a sus familiares todos los vecinos que tenían allegados fuera. La conferencia se solicitaba a la central de Nerpio y a veces tardaban más de una hora en dar línea. Y para el estanco, en los años cincuenta y sesenta, íbamos hasta la administración de Yeste con dos caballerías para traer el tabaco en trayectos que duraban seis horas de ida y otras tantas de vuelta. En una ocasión se nos espantaron las bestias por la crecida del rio Segura y tiraron parte de la carga con la consiguiente perdida de esfuerzo y dinero”.

Durante su juventud y madurez fue aficionado a la caza y sobre todo a la música. A mediados del siglo pasado en todas las pedanías de Nerpio había grupos de Animeros, Verónico tocaba la guitarra y el requinto y cantaba con los Animeros de Yetas; “En  Navidad hacíamos el recorrido tocando y cantando por todos los cortijos de la pedanía de Yetas incluso por Beg y Vizcable, para recaudar fondos con donativos como trigo y garbanzos para la iglesia de Yetas a la que pertenecían esas dos pedanías”.


Siempre le ha gustado leer y escribir relatos como el del globo que reproducimos aquí, un acontecimiento que ha estado unido a su vida desde la infancia y que se conoce popularmente en esta zona de la Sierra como “El Globo de Yetas” una historia presente en la memoria colectiva de varias generaciones.

La longevidad parece ser algo genético en su familia pues dos de sus hermanos son o han sido centenarios, Iluminada que falleció en 2.018 con 105 años y Pepe que vive aun y  es incluso mayor que él con 103 años.


Veronico ha vivido toda su vida en Yetas hasta ahora que compagina estancias con sus hijos entre Madrid y Castellón. Por su edad fue uno de los primeros en vacunarse para el coronavirus, hace ya varias semanas que le suministraron la segunda dosis. 

Una persona amable y culta con una memoria extraordinaria que ha vivido buena parte de la historia de nuestro país desde principios del siglo pasado hasta nuestros días. Un hombre que fue feliz  en una pequeña aldea entre las montañas, un paraje bello y tranquilo donde siempre tuvo cerca un libro y una guitarra para crecer.

 Cien años de vida de un hombre que tiene el mejor regalo que el destino puede ofrecer; salud, memoria y sabiduría para poder contarlo. Para nosotros es siempre un privilegio volver a escucharlo. Felicidades Verónico.

Pedro Serrano Gómez 

La Tribuna de Albacete, 19 de Abril 2.021.



Enlace para ver la noticia del accidente del globo en la hemeroteca de ABC

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1928/09/18/023.html


lunes, 7 de diciembre de 2020

ANTONIO BÓDALO, NUESTRO ALCALDE...DE MURCIA

Antonio Bódalo Santoyo nació en Nerpio el 28 de mayo de 1.940, el mismo día que capitulaba Bélgica ante los alemanes en plena ofensiva nazi sobre Europa durante la segunda guerra mundial y un año después de terminar la guerra civil española. 
Conchita y Antonio recién casados en Madrid
 Su padre Juan Antonio Bódalo Llobregat, maestro de profesión, había llegado desde El Bonillo. Su madre Bienvenida Santoyo Fernández, natural de Nerpio, descendía de una familia que según recuerda Bódalo “Debió de afianzarse en Nerpio por la época de la desamortización de Mendizábal, quizá sobre finales del siglo XVIII, procedían de Yeste y Beas de Segura”. 
Su padre fue uno de los muchos maestros represaliados por el régimen franquista después de la guerra, por lo que la familia pasó varios años de un sitio a otro por las aldeas de la comarca de Taibilla. Cuando Antonio tenía seis años se trasladaron a La Puebla de Don Fadrique en Granada donde vivieron casi una década hasta que el joven Bódalo cumplió catorce años. Los primeros años de estudios los hizo libre en el instituto Alfonso X de Murcia, después parte de su adolescencia la pasó entre Nerpio y Caravaca, donde terminó en el colegio Cervantes los últimos años del bachiller “Creo que ya no existe este centro educativo en la ciudad de la Cruz” comenta con voz sosegada, cercana y amable, al otro lado del teléfono. Estudió la Licenciatura en Químicas en la Universidad de Murcia y en 1.957 hizo la milicia universitaria en Ronda, Málaga, una modalidad opcional de prestar el servicio militar para estudiantes y titulados universitarios que había en aquella época en nuestro país y que le llevó después a realizar de Alférez las prácticas castrenses en un Regimiento de Transmisiones en el Pardo, residencia oficial del dictador que ordenó las represalias sufridas por su progenitor. De Madrid tiene recuerdos más gratos pues fue en la capital del estado donde años después consiguió el doctorado en química industrial, haciendo su Tesis Doctoral en el Instituto Rocasolano del CSIC. Después trabajó cuatro años en una industria en Molina de Segura de donde pasó a la Universidad de Murcia, en el departamento de ingeniería Química, desde donde alcanzó la Cátedra
Ingeniería Química Universidad de Murcia 
Tiene publicados unos doscientos trabajos científicos de variadas materias y varios libros de divulgación científica. Actualmente, ya jubilado, es Profesor Colaborador Honorario de la Universidad de Murcia. Entre los muchos reconocimientos que le han otorgado a lo largo de su carrera destaca por su importancia la Medalla de Oro que la Asociación Nacional de Químicos e Ingenieros Químicos de España (ANQUE) le concedió el año pasado. Cuando le pregunto sobre su entrada en política cuenta que quizá sus ideales comenzaron a fraguarse en algunas experiencias de su infancia con los vaivenes de la posguerra y el estigma que suponía para la época la acusación de republicano del cabeza de familia, aunque cree que fueron sobre todo sus años de estudiante en la universidad los que forjaron su identidad ideológica. En 1.963 se casó con Conchita Lozano Teruel, de familia materna moratallera y cuyos abuelos, cree recordar, le contaron que provenían también de Nerpio. Tienen cuatro hijos y cinco nietos. Hablando de Moratalla recuerda otra historia que le contaron según la cual, durante las Guerras Carlistas, un antepasado Santoyo de su madre, participó a finales del siglo XIX, en una especie de invasión de gentes de Nerpio sobre esta localidad del noroeste murciano, algo que muchos años después él consiguió de forma pacífica y sentimental ya que es uno de los lugares de la sierra que sigue frecuentando por razones familiares. Cuando habla de sus recuerdos de infancia en Nerpio destaca sobre todo los vividos en la Hoya del Espino, “Cortijo donde pasaba los largos veranos” y por el que siente un cariño especial. 
Toma de posesión de la alcaldía de Murcia
25 de Mayo de 1.983


A principios de los años ochenta del siglo pasado es la época por la que sigue siendo más conocido, fuera del ambiente académico, en 1.983 fue elegido alcalde de Murcia por el Psoe, el primero en la capital de la región con mayoría absoluta. Una legislatura estuvo de primer edil, hasta 1.987, en las siguientes elecciones el partido eligió a otras personas para su lista, quizá por no plegarse a las demandas o salir de las rigideces ideológicas, quizá por los que por aquellos tiempos controlaban lo que se conoce como aparato del partido, entonces no había primarias. Aquellos acontecimientos son parecidos, salvando las distancias y el tiempo, a lo que le sucedió al actual presidente del gobierno por el que Bódalo siente bastante simpatía , cuando le preguntó qué le parece el actual jefe del consejo de ministros comenta que lo ve como una persona “Políticamente bastante creativa”. Hablamos del momento actual en la política nacional y le sugiero una reflexión que sintetiza en una sola palabra; “áspera”. Le comento en la charla que mantenemos si conoce alguien de Nerpio que haya llegado más lejos que él en política, algún diputado, ministro o alcalde de una capital de provincia; No conoce a nadie, yo tampoco, aunque quizá indagando por ahí podríamos encontrar alguien rebuscando en la historia en otro siglo, en otro tiempo. Recuerdo que en mi adolescencia, en aquellos primeros años de la década de los ochenta, cuando uno comenzaba a tener conciencia política y social, era muy gratificante presumir de que el alcalde de Murcia era de mi pueblo, Nerpio. En aquellos años un lugar olvidado, el último pueblo de Albacete, alejado, incomunicado, triste y solitario. Nerpio hijo pródigo de Murcia, capital sentimental de la Sierra del Segura, rodeado de varios pueblos vecinos cada uno de una provincia distinta, algunos de comunidades autónomas diferentes. Bódalo, licenciado en ciencias químicas en 1.963 por la Universidad de Murcia, fue el gran representante de la movida sentimental y política de nuestra juventud, llegó a lo más alto desde el pueblo más serrano de Murcia al que misteriosamente habían puesto en los mapas en la provincia de Albacete. 
Antonio Bódalo en las fiestas de Nerpio
Nerpio tierra de nadie y frontera de todo, ahí reside el encanto de este pueblo, que Murcia tuviera un alcalde llegado del destierro serrano albacetense fue la gran metáfora que se plasmaba en el triste asfalto de la carretera al pasar el límite de provincia tras la última aldea de su querida Moratalla y encontrarnos con aquel cartel tuneado con sarcasmo “Ni Castilla Ni Mancha”.
 Ochenta años cumplió hace unos meses Antonio Bódalo Santoyo, solo le conozco de hablar unas pocas ocasiones durante algún rato en las fiestas de agosto cuando se acerca por el pueblo, siempre sentí una especial admiración por aquel paisano que durante la movida madrileña representó nuestro orgullo político provinciano. Después de varias charlas con él ese sentimiento se ha acentuado. Indagar en su trayectoria desde su nacimiento en la Sierra del Segura pasando por algunos de sus pueblos más emblemáticos, Nerpio, Puebla de Don Fadrique, Caravaca, Moratalla y llegar a ser actor principal en nuestra capital ignorada en aquellos años de lucha y esperanza ha sido un verdadero placer; Don Antonio Bódalo, siempre será nuestro alcalde…de Murcia.

 Pedro Serrano Gómez
 Diciembre 2.020

jueves, 21 de mayo de 2020


Miguel “El de La Labor”

Miguel Gómez Sánchez nació el día doce del mes de la pascua del año cuarenta y dos, 12-12-1.942, en un cortijo que llamaban de “La Media Labor”, situado entre La Tercia y La Dehesa en las faldas de un pequeño valle escarpado junto al Castillo de Taibilla, un lugar que abrevió su nombre y es más conocido como “Cortijo de la Labor”,  de ahí le viene el apodo por el que es popularmente más conocido “Miguel el de la Labor”.

Se caso con Elisa Gómez Serrano, en la ermita de La Dehesa en 1973,  tiene una hija  y dos nietas.  Comienza a contarme pasajes de su vida con esa voz peculiar tan característica en sus coplas y que parece más adecuada para las seguidillas y malagueñas que para una simple conversación;   
”Donde yo nací le llamaban el Cortijo de la Media Labor porque lo llevaban a medias con el señorito, allí nos hemos jubilado tres generaciones, mi abuelo, mi padre y yo. Me he dedicado toda la vida a la agricultura y la huerta, también a la ganadería,  hubo una época que tenia ciento setenta ovejas, he trabajado con los albañiles, he ido a la vendimia, en fin… los trabajos de estas tierras”.
Cuando le pregunto por sus inicios musicales se detiene unos instantes para activar su memoria y continua recordando en voz alta;
”Comencé a tocar la guitarra con diez o doce años, somos cuatro hermanos, dos de ellos también tocan, Leandro el laúd y José  María la pandereta y otras percusiones. De jóvenes hacíamos bailes de animas por los cortijos… cuando éramos  mozos nos juntábamos las zagalas y zagales, si nos ayudaban a segar alfalfa, entonces se hacía con hoz y corvilla, a cambio nosotros tocábamos y hacíamos baile por la noche. Luego en septiembre nos íbamos a Francia a trabajar en la vendimia a un pueblo que se llama Felines, nos llevábamos los instrumentos colgados con una guita junto al abultado equipaje y allí hacíamos bailes también, un año recuerdo que fuimos tocando en el tren todo el trayecto”.
De aquellos tiempos mozos recuerda una copla que sintetiza un poco estos recuerdos, no la suele cantar mucho pero le ha venido ahora a la memoria;
“Cuando me pario mi madre, me pario en un centenar, cuando vino mi comadre, ya sabía yo segar”.
Después de aquellos años alegres de juventud entre bailes y trabajo que recuerda con entusiasmo llego un largo periodo de silencio musical que duro casi dos décadas, las dos principales causas de aquel largo parón fueron el fallecimiento de su primer hijo cuando solo tenía cuatro meses y la marcha de sus hermanos a vivir a otro lugar;
”Cuando se caso mi hermano hacia solo diecisiete días que había muerto mi hijo, fui yo solo a la comida por acompañarle y porque era mi hermano. Después ellos se fueron a vivir fuera y yo entre una cosa y otra estuve casi veinte años sin tocar ni cantar”.
Fue ya a principios de la década de los noventa del siglo pasado cuando Miguel retomo de nuevo  su afición musical con la ” Cuadrilla del Tío Tomas y unos cuantos más”  coincidiendo con el segundo encuentro de cuadrillas en  Nerpio en 1.994, la cuadrilla paso a llamarse a partir de entonces Cuadrilla de Huebras.
Hay varias coplas que son típicas de Miguel, la primera que me viene a la memoria y le recuerdo es;
“Anda y dile a la Gabriela, que no me espere esta noche, que tengo el caballo malo, de las corridas de anoche”
Cuando le sugiero que elija alguna de las coplas que suele cantar y por las que siente más cariño se acuerda de dos, que según me comenta, no están entre las que más utiliza;
”Los cabellos de las rubias, dicen que tienen veneno, aunque muera “envenenao”, cabellos de rubia quiero”.
”Aunque tengas mas amores, que flores tiene un almendro, no te ha de querer ninguno, como yo te estoy queriendo”.
En estas últimas tres décadas ha viajado por muchos lugares de España con la Cuadrilla de Huebras participando en diferentes festivales de música tradicional en los cuales dejan siempre una sensación de arraigo popular donde destaca por su autenticidad la voz de Miguel con esa peculiar entonación que resuena como el lamento esforzado de la sobriedad de estas tierras.
Junto a su cuadrilla fue homenajeado recientemente en el ultimo certamen de cuadrillas nerpiano. Es el miembro en activo más mayor de la Cuadrilla de Huebras con la que ha participado en la grabación de varios discos así como en numerosas colaboraciones. El año pasado grabaron junto a las otras dos formaciones de música tradicional de la localidad el disco “Musicas de Taibilla” un titulo que a nadie le puede sonar más cercano que a” Miguel de la Labor” nacido y criado precisamente en aquellas laderas elevadas junto al Castillo de Taibilla.

Pedro Serrano Gómez
Mayo 2.020.

jueves, 14 de noviembre de 2019

Antonio Heredia y Encarnacion García


Antonio y Encarnacion matrimonio “nerpiano” de Montagnac, Herault, Francia. 
Antonio Heredia, falleció hace un par de décadas, había nacido en Nerpio
 y siendo un adolescente emigró como  tantos españoles con su familia a Francia
 en los primeros años de la posguerra civil.
Encarnacion García nació en Francia en 1.926, tiene 93 años, su padre  Luis García Alvarez
 nació en Nerpio y emigró unos años antes de comenzar la contienda civil a principios
del siglo pasado.
Se conocieron muy jóvenes en Hérault, departamento de Francia bañado por el río
 que le da nombre y que se encuentra en la costa mediterránea formando parte de la
región de Occitania con capital en Montpellier. 
Antonio trabajó durante toda su vida en la vid, como la mayoría de las gentes de aquel lugar,
 en esos campos ondulados que bordean el río y que forman unos paisajes interminables de viñedos donde tantos nerpianos pasaron largos otoños y duros inviernos laborando entre la vendimia y la poda.
Encarnacion, francesa de nacimiento, pudo hacer realidad su deseo de conocer el pueblo de su padre y viajó varias veces a Nerpio acompañada de Antonio, después de la muerte de su marido lo hizo en alguna otra ocasión en los viajes organizados tras el hermanamiento de Nerpio con Montagnac propiciados por los intercambios culturales de la Cuadrilla del Tío Román.
Antonio era un gran aficionado a la música, se compró un precioso acordeón cromático Hohner que solía tocar en casa y en fiestas privadas lo que unido a su forma de ser; bromista, noble y simpática le hacían granjearse el cariño de todos los que le conocían.
El destino fue cruel con ellos en los primeros años de su juventud y matrimonio, el único hijo
 que tuvieron falleció siendo un niño lo que propició en la pareja unos años de triste sentimiento
 de amargura, el tiempo fue cicatrizado aquella herida pero jamas llegó a curarla.
Por aquel motivo Antonio dejó de tocar, en una de mis primeras visitas a su casa, hace casi cuarenta años,  tenia yo quince por entonces, me pidió que le acompañara al garaje para enseñarme el preciado instrumento, lo tenía en un altillo guardado en su funda, lo saco y me lo mostró entusiasmado con los ojos humedecidos de emoción mientras me iba contando la historia de su hijo, por que había dejado la música y por qué a pesar de estar por entonces ya jubilado no se volvían a vivir a España como habían pensado en alguna ocasión, su pequeño estaba allí enterrado y no podían dejarlo solo, tenían que seguir llevándole flores.
Treinta años después viajamos una vez más  con la Cuadrilla ha Montagnac y fui con mis hijas a visitar a Encarnacion que sigue viviendo, ahora sola, en la misma casa de siempre, con su coqueto jardín y su “huertecito” con tomates.
 Se alegrómucho de vernos igual que nosotros a ella, seguía igual de habladora y con una memoria privilegiada.
Sentados en torno a la mesa hablamos de Antonio, de mi madre, de la familia, de la vida,
del tiempo y de todas esas cosas que se hablan cuando estas con alguien que quieres y
aprecias y con quien no tienes la oportunidad de compartir conversación tanto como quisieras.
En un momento de la tertulia le pregunté a Encarna si todavía tenía el acordeón de Antonio,
entonces ella puso su mano en mi brazo y con un gesto cariñoso me dijo;
Si está en el mismo sitio, en el garaje, lo tengo guardado para ti.

Pedro Serrano Gómez 
                                               14/11/2.019

lunes, 4 de noviembre de 2019

Nicolás

 La música en Nerpio tiene muchos protagonistas a lo largo de la historia, en el siglo pasado además de las diferentes etapas de la banda de música y de las diversas cuadrillas de aguilanderos que proliferaron por las aldeas del extenso término municipal nerpiano, hubo también grupos de música “ligera” en sintonía, salvando las distancias socioculturales, con los nuevos sonidos pop y rock anglosajones. Uno de esos grupos surgió en Vizcable “Los hermanos Garcia” el nombre resultaba poco comercial por lo que eran también conocidos con el pretencioso apelativo de “Los Beatles de Vizcable”  para unos o con el peyorativo de “El chinchinpun de Vizcable” para otros, según el apego que tuvieran por el sublime arte de la música.
Nuestro protagonista Nicolás sigue viviendo en Vizcable y en un rato de conversación nos contó cuando compró el acordeón y como junto a la batería, teclados y guitarra que tocaban sus hermanos formaron el grupo y tocaban por las aldeas, polkas, pasodobles, fox-trot, música “suelta y agarra”. 
Mirando los surcos que el tiempo marca en su rostro y su mirada limpia llena de nobleza me vienen a la memoria tantos artistas anónimos que pasan sus días evocando los gratos recuerdos que les dejo la vida, sobreviviendo entre nostalgias en esta España otoñal y despoblada.
Pedro Serrano Gómez 
10/11/2.019

martes, 26 de agosto de 2014

Fausto

Fausto
Este nombre dice mucho, personaje de la leyenda clásica alemana que vende su alma al diablo a cambio del conocimiento ilimitado y los placeres mundanos. El Fausto de Goethe y de Ch. Marlowe en la literatura, Fausto en la opera, en el cine, en el teatro, en música clásica... Fausto un nombre con antología, un nombre importante.
Aquí en Nerpio también teníamos nuestro Fausto, era Taxista y como en la obra de Thomas Mann músico, un trovador desde hace muchos años en los Animeros de Nerpio. Recuerdo que alguna vez hablé con él irónicamente de la importancia de llamarse así.
Si miramos en la enciclopedia el significado de esta palabra es también "fastuoso": 1- Lujo, ostentación y pompa. 2 -Feliz, dichoso, venturoso. Pues bien, además de su carácter fuerte y visceral ( que lo tenia ) se le podrían añadir algunos de estos adjetivos que bien describen a este noble conductor que cuando el volante le dejaba le gustaba cogerse el guitarro y echarse un "Palmero sube a la palma...
El día 17 del pasado mes de Julio me llego a través de las redes sociales, como no podía ser de otra manera en los tiempos que vivimos, la noticia de su fallecimiento. Después de la tristeza que esto provoca, cuando es alguien a quien conoces y aprecias, me vinieron a la memoria algunos recuerdos. Uno de los que me gustaría destacar en este pequeño homenaje es al músico alegre y amante de la francachela que siempre tenía alguna frase para comenzar la función aunque fuera simplemente; "Una Jotica nerpiana".
En el grupo de los animeros de Nerpio su estilo jovial, dicharachero y bromista ponía muchas veces el contrapunto a los excesos de celo y malas avenencias que solo el vino y sus ironías podían apaciguar.
Era una persona apreciada en Nerpio, cuando casi nadie tenía coche, llevó a muchos vecinos de un lado para otro durante mas de cuarenta años, eran tiempos en los que todavía había retratistas, barberos, herreros, zapateros, en nuestro pueblo Fausto era El Taxista.
Eso si un Taxista con un fuerte carácter y una gran nobleza, cuando algún otro conductor le pasaba o cometía, según su criterio, alguna anomalía comenzaba a vociferar un sainete de palabras políticamente incorrectas que contrastaban con su amabilidad con sus pasajeros para parar o acercarlos a cualquier lugar, cuando lo recuerdo no puedo más que esbozar una tierna sonrisa de complicidad.
La última vez que lo ví se estaba liando un cigarro de tabaco verde con un amigo mientras tomaban unos quintos en el bar, cuando se levantó para marcharse, con ese típico andar "semiencorbado" que tenía, nos dijo con ese inconfundible tono sarcástico y socarrón que le caracterizaba "Quedaros con Dios, que yo ya me voy".
Pedro Serrano Gómez


Enviado desde mi iPhone

lunes, 10 de noviembre de 2008

XISCO FUENTES


PAISAJES EN LA MEMORIA

Francisco Fuentes Martínez nació en Nerpio, en la calle del Rincón, como al pintor le gusta matizar, el 13 de julio de 1.958. AlIi vivió hasta 1.966, fecha en la que emigro junto a su familia a la localidad mallorquina de Calvia.
Tenia ocho años cuando se fue de Nerpio, dejando atrás su infancia y los recuerdos de su niñez. Regreso al pueblo alguna que otra vez, de forma esporádica, por asuntos familiares, sin detenerse a contemplar el lugar que le viera nacer y donde paso los primeros años de su vida, ese tiempo misterioso de la infancia del que nutrimos nuestras sensaciones para toda la vida.
Fue hace dos años, después de una estancia mas prolongada, cuando descubrio impresionado su interes por los paisajes, la belleza del entorno y la hospitalidad de las gentes de Nerpio.
Entonces decidió realizar una serie de cuadros dedicados a su pueblo, una obra donde quedase constancia a través de su pincel del pueblo como él lo dejo hace más de treinta años.
Así lo hizo, plasmo en más de sesenta cuadros de una gran calidad pictórica, paisajes y personajes que necesitaban con urgencia ser inmortalizados antes de que el tiempo borrara las huellas de su paso por esta tierra.
Después de más de un año dedicado exclusivamente a dicha tarea, el pasado mes de agosto tuvo lugar, con gran éxito, la exposición del pintor Xisco Fuentes dedicada a Nerpio.
Con paisajes plagados de matices sugerentes, poblados de luz y colorido, Xisco utiliza muchos colores cálidos; ocres, amarillos y naranjas que reproducen imágenes de una capacidad artistica fascinante. Son óleos en varios soportes como lino, lienzo, madera o corcho, donde el pintor consigue diferentes texturas reflejando con maestría los trazos ocultos de un pueblo a través de su entorno.
El paisaje sólo existe realmente si existe la contemplación, contemplar es ver el alma de las cosas. Un hombre es, lo que se atreve a contemplar y Xisco nos dio una buena oportunidad para hacerlo con esta estupenda exposición donde expresa su fidelidad al realismo.
Es impresionante la fuerza de sus retratos, un viaje lucido y turbador donde se palpa el sufrimiento y desconsuelo del paso del tiempo. El pintor eligió varios personajes mayores, entre los que destaca el cuadro de Florentino tirando de su cabra con su permanente carga a las espaldas, un óleo de gran valor sentimental para los nerpianos que conocimos a este hombre excéntrico y misterioso.

El pintor quedo sorprendido por la gran acogida que tuvo la exposición, tanto por el numero de visitantes como por su nivel de ventas. La sala de exposiciones, ubicada en La Terrera, fue en la ultima quincena de Agosto uno de los lugares más visitados de Nerpio, los que salían de ver la muestra comentaban impresionados las buenas sensaciones que sintieron contemplando esta maravillosa obra pictórica.
El pintor sigue trabajando en su estudio de Mallorca, en la actualidad realiza una serie dedicada a la arqueología índustrial, tanto en esta serie de cuadros, como en su obra dedicada a Nerpio, Xisco mantiene su compromiso personal con una visión ética del entorno, una apuesta comprometida por la estética en estos tiempos comerciales.
Habla con nostalgia de viejos edificios de Nerpio que según su opinión tenian que haberse conservado, como las fachadas del antiguo cuartel y las del propio ayuntamiento.
En uno de sus cuadros mas grandes, Xisco nos muestra la plaza de Nerpio tal y como
era cuando el se marcho, un ejercicio sentimental de nostalgia de un artista dedicado a las esencias de la memoria, como tituló un bonito y emotivo poema, dedicado a su padre, que acompañaba al folleto publicitario de la magnifica exposición que realizo en nerpio con la que nos recupero los paisajes de nuestra memoria.

Pedro Serrano Gómez (2000)
Fotos;La plaza del pueblo.Óleo sobre tela.2,70x1,50m.
Florentino y su cabra.Óleo sobre tela.180x60cm.
Xisco Fuentes

viernes, 7 de noviembre de 2008

EL TIO PATRICIO


Subiendo hacia Pedro Andrés, por la estrecha carretera que bordea el rio Taibilla, en los bancales que hay debajo de la curva "el raposero", se le suele ver junto a sus vacas entre los juncos de la orilla del río, lleva chaqueta clara, pantalón de pana y chaleco gris de donde suele sacarse el tabaco para liar un cigarrillo.
Patricio Plasencia Chinchilla nació en Martín Moreno, Jutia (Nerpio)
un 30 de enero de 1924. Vive en el Collado de La Tercia desde 1936, año en el que comenzó la guerra civil, se trasladó allí con sus padres que eran labradores, tenía por aquellos tiempos doce años, fue dos años después al terminar el conflicto armado
cuando tuvo sus primeras vacas, desde entonces convive con estos animales, por los que siente un cariño especial.
"Las vacas las hechó mi padre al terminar la guerra porque había escasez de bestias, yo tenía una docena de años, desde entonces siempre he tenido vacas, primero las cogimos a medias con el amo, hasta que después pudimos ir echando alguna más. Ha habido épocas que he tenido ocho o nueve reses" .
En la actualidad tiene tres, son las últimas vacas de labranza de todo el término municipal nerpiano.
"La colorá se llama Preciosa y las otras dos Jardinera y Carbonera. Antes se sembraban muchos panizos y rastrojos, llovía y nevaba más, tenían más pastos donde comer".
Les habla a sus vacas con unos gritos entrecortados y pronto acuden a su lado, les acaricia el hocico, se aprecia por la manera en que las trata, su debilidad por estos animales."Las vacas son mejores para labrar que las bestias, tienen más fuerza y son más disciplinadas,lo difícil es enseñarlas, yo lo hago con una cuerda atada a un árbol y con las mañas que me enseñó mi padre".Vive con su mujer y un hijo soltero con el que comparte también un rebaño de setenta reses entre ovejas y cabras.
"Mi padre era labrador en finca ajena, el amo sólo tenía una hija que no se casó y heredó todas estas tierras, cuando murió la hija quedaron en manos de un primo suyo que pronto las puso en venta, entonces yo las compré, he estado toda mi vida en estas tierras con mis vacas".
Son los bancales que hay junto al río, en los cuales Patricio pasa los días con sus vacas, desde allí se ve asomar tras la montaña muy cerca, la torre del castillo, junto a las tierras de labranza también se quedó con un buen pedazo de monte.
"Esta tierra es muy amorosa" comenta el tío Patricio mientras vuelve a encender el cigarro de tabaco verde que sostiene entre sus labios, cuenta las bondades de la tierra que ha cultivado durante prácticamente todo el siglo veinte como si conociera cada palmo del terreno.
Con la gorra ligeramente echada para un lado, apoyado en la garrota y manoseando el látigo, saca del bolsillo de su chaleco un antiguo reloj de bolsillo, mientras mira la hora va contando vivencias y recuerdos.
Siempre ha vivido al lado del castillo y del río. "Por aquí ha pasado mucha gente a ver la fortaleza, a mí me han "retratao" muchas veces con las vacas, mi hija me trajo un periódico en el que salí, algunas veces hasta me han mandado las fotos a mi casa".
"El río antiguamente llevaba mucha agua, estábamos dos o tres meses que no podíamos cruzarlo, era cuando caían aquellos grandes nevazos y teníamos que echar puente para pasar, otras veces solo podíamos hacerla montados en la burra.
Cuenta los años de dificultad de la posguerra y lo mal que se pasó. "Mi padre fue un viudo Y tuvo dos barajas de hijos, yo era de la segunda porque mi madre era mas joven, por eso tenía en aquellos tiempos un hermano en edad de combatir durante la guerra, era mucho más mayor que yo, estuvo fugado escondido en aquellas cuevas de allí enfrente, yo le llevaba la comida al llegar la noche, nueve meses ahí metido pasando mucho miedo porque lo "escarcuñaban" todo. Al oscurecer yo le llevaba una calabaza de agua y la comida para el día siguiente. Había con él otro fugado que era herrero, como tenían mucho tiempo se entretenían haciendo sortijas con aquellas pesetas rubias de Negrín, echaban la moneda a la lumbre y cuando estaba caliente le daban con un puntero, después con una lima las arreglaban. Todavía recuerdo muy bien donde está la cueva, había que entrar a "rastrapanza" por un agujero estrecho y a oscuras".
Patricio tiene buena salud, está bien aunque lleva seis operaciones.
"Si no hubiera sido por la seguridad social ya habría muerto, tengo tres operaciones de hernia -se señala las cicatrices- otra de apendicitis, otra de varices en la pierna y la sexta una pupa que me salió en la cara".
Las tres vacas siguen pastando tranquilamente entre los juncos bajo los nogales, al fondo se asoma con disimulo la torre del castillo de Taibilla testigo sempiterno de las tardes que Patricio pasa con sus vacas a la orilla del río.
Con dos zancadas impropias para su edad se apresura para atajar a la burra que se había soltado y se alejaba del ribazo donde estaba pastando, le da un grito y la encamina de nuevo al mismo lugar.
Hace una tarde soleada en los primeros días de invierno, en las faldas de la montaña al otro lado del río la escarcha cubre con su manto gris blanquecino la ladera de la montaña donde hace más de sesenta años Patricio llevaba la comida para su hermano escondido en la cueva.
El tío Patricio sigue cultivando unas tierras en las que ha trabajado durante toda su vida,unas tierras que son suyas porque las consiguió con años de trabajo y sudor,sin duda la manera más noble que tiene el ser humano de conquistar un territorio.

Pedro Serrano Gómez (2001)

viernes, 31 de octubre de 2008

EL TIO ROMAN


Tiene una forma peculiar de caminar debido sobre todo a sus problemas de rodilla, en invierno se refugia en su gorra y una larga bufanda que le protegen de su propensión a los resfriados, después de estos diez últimos años de experiencia con su cuadrilla se ha ido acostumbrando a lo de ( Tío ) algo que al principio no le gustaba demasiado.
Román Gómez Sánchez, el tío Román, nació el18 de noviembre de 1930 en "Los Chorretites" de arriba, una pequeña pedanía de Nerpio despoblada en la actualidad. Recuerda su infancia en la aldea, rodeada de animales y un cortijo plagado de árboles y sembrados. De pequeño guardaba ovejas y ayudaba a sus padres en las tareas del campo, eran labradores y llevaban todas las faenas de la finca.
Sus primeros años los pasó entre las mulas y el pastoreo, en una tierra fértil entre las montañas de la sierra, muy cerca del nacimiento del río Taibilla. Guarda en la memoria los primeros años de su vida como una época feliz, en un paisaje idílico cuando los campos brotaban brillantes, amarillos y las gentes vivían de lo que recogían de la tierra.
Cuando contaba con apenas siete u ocho años compaginaba las tareas agrícolas, propias del entorno y la época, con la música. En su familia había varios músicos que le fueron trasmitiendo la afición por un arte al que su buen oído ayudó con el tiempo a dominar. Su tío le enseñó a tocar la guitarra en las largas y silenciosas trasnochadas al lado de la lumbre; desde entonces la música fue otra manera de
descubrir nuevas sensaciones. Con diez años ya tocaba la guitarra y comenzaba a trenzar las primeras notas del laúd, un instrumento que descubrió solo y que unos años después tocaría con habilidad así como la bandurria y otros instrumentos de la música tradicional de Nerpio.
En el año 1951 se incorporó al servicio militar, estuvo dieciocho meses en Alcoy donde terminó siendo cabo. Durante sus obligaciones castrenses hizo amistad con un valenciano de Liria que tocaba el friscornio y con un albaceteño de Casas Ibáñez que tenía un laúd. Algunas tardes improvisaban jotas aragonesas que cantaba con esmero un capitán de Zaragoza que solía perderse ya que Román la jota que tocaba era la de Nerpio con algunas diferencias a la aragonesa. También en los casi dos años que permaneció en la agrupación de infantería Vizcaya 21 tuvo tiempo para seguir practicando su gran afición.
Tenía veintiséis años cuando se casó con Paca, su mujer, y se trasladó a vivir al pueblo. Trabajó con los forestales, en la agricultura, fue corredor de frutas y frutos secos. En 1970 comenzó a trabajar en las obras de construcción del embalse del Taibilla, al concluir las obras pasó a formar parte de la plantilla de guardas en la mancomunidad de canales del embalse nerpiano. En el pantano trabajó durante veinticinco años hasta su jubilación, en 1994, de la que guarda con cariño una placa que le regalaron sus compañeros. .
Siempre ha estado ligado a la música tradicional de Nerpio, desde los años cuarenta cuando entonaba las primeras notas con la vieja guitarra familiar hasta nuestros días como fundador de su propia cuadrilla. Formo parte de los animeros de Nerpio durante más de treinta años en los que tocaba sobre todo la bandurria. Con los aguilanderos pasó muchos momentos entrañables de bailes de ánimas y fiestas de Navidad.
Un día a principios del mes de febrero de 1992 comenzó sin muchas intenciones a enseñar a unos cuantos niños a tocar la guitarra al lado de la lumbre en el bajo de su casa. Fue en aquellas frías tardes del crudo invierno perpiaño, hace ahora diez años, cuando el Tío Román comenzó un trabajo noble y altruista transmitiendo a aquellos niños el amor por la música tradicional de esta tierra. La música del pueblo que le enseñaron sus mayores y que él ha sabido divulgar con gran entusiasmo entre los jóvenes de esta tierra. Muchos de esos jóvenes nerpianos que pasaron por su casa recordarán con cariño al hombre que les enseñó a descubrir la tradición de un arte local tan universal como la música.
En esta década de existencia la cuadrilla ha viajado por diferentes países de Europa, ha participado en certámenes de música tradicional por diferentes puntos de nuestro país, ha realizado varias grabaciones y cuenta con un disco propio que recoge sus mejores canciones.Durante este tiempo el tío Román ha recibido varias placas y homenajes por su noble labor de divulgación de la música tradicional así como el reconocimiento popular al trabajo realizado.
Después de diez años el tío Román se ha hecho un poco más viejo, muchos críos han crecido y se han ido alejando de la cuadrilla por motivos de estudios y trabajo, a pesar de todo él sigue con los más pequeños abriéndoles la puerta de su casa y compartiendo con ellos su gran sabiduría popular.
Además de la música el Tío Román tiene otras aficiones, una de ellas es el fútbol y su devoción por el Real Madrid con el que sufre y disfruta.
Todos los días antes de comer tiene cita obligada con sus compañeros Andrés y Vicente en el bar nogales donde suelen tomar un aperitivo al que acuden puntualmente juntos desde hace más de diez años, le llaman "el vino", al que sólo faltan por causa justificada. Con sus compañeros de vino comparte también afición en la búsqueda de todo comestible que salga por el monte como setas, niscalos, orejones ...
Tiene un huerto donde se entretiene y cultiva hortalizas. En el cortijo tiene un alambique donde elabora con gran esmero anís "carrasqueño" y vino "parrizón". Normalmente es un vino agridulce, pero el año que le sale bueno es una delicia para el paladar.
Es un gran aficionado a la caza en la que le han ocurrido curiosas anécdotas como la de un día que salió al monte y colocó el reclamo entre unas sabinas, se refugió a la espera de la llegada de las perdices, cuando escuchó al pájaro cantar apunto y disparó, se asomó y se llevó una gran sorpresa cuando descubrió que había matado a la perdiz que tenia dentro de la jaula, desde entonces es conocida la copla:

Román se fue de caza / Antes de salir el sol/Las perdices se le fueron / Y al pájaro lo mató

Como buen relaciones públicas, su capacidad de trabajo e inquietud le tienen ocupado, a sus más de setenta años, como presidente de la asociación de pensionistas en la que organiza viajes y excursiones para los mayores y que además del trabajo desinteresado también se lleva de vez en cuando algún disgusto. Esta acostumbrado a que las críticas sean para los que se mueven y hacen algo.
Tiene buenos recuerdos a lo largo de su vida y de su afición por la música, son para él especiales los años con los jóvenes de la cuadrilla, recuerda con mucho cariño los viajes a Francia y Portugal, la placa de reconocimiento por su labor que un día le entrego el presidente de Castilla La Mancha José Bono y aquella primera que le entregaron los críos de la cuadrilla un día de la Virgen de la Cabeza del año 92 con motivo de la primera actuación en la plaza del pueblo. Le conmueve gratamente el cariño que le tienen todos los que pasaron por la cuadrilla y los buenos momentos que ha pasado con los críos en su cochera junto al fuego entonando coplas.
Se cumplen ahora diez años de la creación de la cuadrilla del Tío Román, del nacimiento de los encuentros de cuadrillas y de las primeras ideas entusiastas para crear la Revista de Tabilla, todo ello fue posible gracias al entusiasmo y trabajo de un hombre al que ahora dedicamos esta breve biografía como homenaje y agradecimiento por ser el gran impulsor de la música tradicional de Nerpio en la ultima década. Un hombre noble que disfruta con la música y que ha sabido trasmitir con entusiasmo esos valores a varias generaciones de nerpianos.

Pedro Serrano Gómez (2002)

miércoles, 29 de octubre de 2008

JULIAN, EL MOLINERO DEL LAÚD


Julián Plasencia Martinez, conocido popularmente como Julián el Molinero, nació el 26 de junio de 1.930 a orillas del Taibilla, en lo que entonces se llamaba Río Moral (Nerpio). Hace ya algunos años que se jubilo, pronto cumplirá setenta años, esta casado, tiene tres hijas y varios nietos. Julián se dedico casi toda su vida laboral a las tareas del molino, de hay le viene el apodo por el que es más conocido.
Su infancia y adolescencia transcurrió entre las tareas del campo y el molino en el pequeño valle que forma el Taibilla a su paso por los cortijos del Río.
Descubrió la música de la mano de su padre, cuando tenia entre ocho y diez años, no lo recuerda con exactitud, comenzó tocando la guitarra, poco después aprendió a tocar el laúd que es el instrumento que mejor domina desde entonces.
Un arte, la música, para la que Julián tiene unas grandes cualidades, teniendo en cuenta que nunca estudio solfeo y todo lo que interpreta lo hace de oído, eso si, un oído privilegiado.
Hace unos quince años dejo el molino y se traslado a vivir a Nerpio, casualidades de la vida, se instalo en la calle del Río, esta vez a orillas del Acedas, abajo junto al gran puente que sirve de entrada al casco antiguo del pueblo. Un barrio coqueto y bien arreglado cubierto de parras, donde se puede escuchar el murmullo del agua y sentir su frescor, el barrio más bonito del pueblo, comenta Julián.
Tocó durante años con los Animeros de Pedro Andres, aunque muchas veces subían a buscarle para tocar con los de Nerpio, así paso varios años compaginando los dos grupos, su laúd siempre fue requerido por todos.
Desde que llego a Nerpio es, por así decirlo, el maestro de los Animeros, es el encargado de templar y el que elige los diferentes tonos que hay que asumir en cada momento.
Dotado de un oído fino y de una gran habilidad en los dedos, escuchar tocar el laúd a Julián es emocionante, sobre todo cuando interpreta algunos fandanguillos lo que hace con una maestría y sensibilidad asombrosa.
A recorrido muchos lugares con los Animeros de Nerpio, asistiendo a encuentros y festivales de música tradicional, señala como gratos recuerdos los viajes a Madrid e Italia con el grupo de Pedro Andres. También colaboro con la cuadrilla del tío Román durante la grabación del disco que esta edito hace unos años. Enseñó a tocar a sus tres hijas que crecieron rodeadas de un ambiente familiar dedicado a la música popular. Su hija mayor ha creado un grupo de música tradicional con los jóvenes de Pedro Andres, Julián le hecha una mano de vez en cuando para darles algunas nociones sobre todo de laúd.
Es una persona respetada por sus compañeros de la cuadrilla de Animeros por su entendimiento sobre la música y sus tesis razonables dentro de las varias disputas que han surgido en el grupo en los últimos años.
Julián es quizá el mejor músico de oído de Nerpio, es muy personal y autentica su forma de tañer el laúd, dándole una energía y movilidad a su mano que se trasforma en suaves y melódicas notas que brotan de las cuerdas de un instrumento ancestral, herencia de nuestro pasado árabe y que tiene en las manos de Julián un sonido inconfundible.
Con su gorra siempre sobre la cabeza, su peculiar forma de andar, sus gestos al explicar retazos de su vida y su relación con la música, Julián es uno de los últimos de una estirpe en peligro de extinción, la de los trovadores de la sierra, juglares anónimos que con su música llenaron de ilusión las Navidades de los niños de este pueblo.


Pedro Serrano Gómez (1997)

martes, 28 de octubre de 2008

ZOILA LA ULTIMA SULTANA DE TAIBILLA



Zoila González González nació en Peralta, Peña Rubia en 1.918, tiene ochenta y dos años y vive en La Tercia (Nerpio) con dos de sus hijos.
El año de su nacimiento es de triste recuerdo para ella, su padre murió a causa de la famosa y trágica epidemia de la gripe, la enfermedad se cobro más víctimas en un año, más de veinte millones de personas en todo el mundo, que heridos la 1 Guerra Mundial en cuatro.
El virus de la gripe se cebó tanto en nuestro país, que contaba por entonces con una estructura sanitaria deficiente, que la epidemia de 1918 tomo el sobrenombre de "gripe española".
Zoila tiene buena memoria, recuerda muchas cosas de su infancia en aquellos años de escasez; "Mi madre se volvió a casar con un viudo que la conquisto, por lo que fui criada por mi padrastro. He trabajado mucho durante toda mi vida, eran tiempos muy difíciles los que me toco vivir".
Es una mujer amable y trabajadora, cuenta pasajes de su vida con nobleza y simpatía, esta señora octogenaria sigue trabajando en la huerta, en la casa y si hace falta echa una mano a sus hijos con el ganado, su vida ha estado ligada a este castillo, que también llaman de La Tercia, junto al que lleva viviendo más de cincuenta años.
La Tercia es un cortijo situado bajo el Castillo de Taibilla, un lugar mágico que, según cuentan las crónicas históricas medievales, fue como la Santa Sofia de Estambul, iglesia y mezquita.

Después de una juventud de trabajo y sacrificio, Zoila se caso y tuvo siete hijos. Primero vivió en la Dehesa y poco después se trasladó al que ha sido su hogar hasta ahora en La Tercia. "Mi marido era ajorraor y trabajaba el campo, yo le ayudaba con las ovejas, antes nevaba mucho en invierno, había más agua y se recogían más cosas de la huerta, ahora no se que pasa, pero no llueve y nieva muy poco ",
Su marido murió en 1968, por lo que otra vez tuvo que luchar contra la adversidad y trabajar duro para sacar adelante a sus hijos.
"Desde entonces, soy la viuda de Antonio "el Represo" vivo con mis dos hijos solteros Pedro y Ceferino, tengo diecisiete nietos y cinco viznietos, hace ya mucho tiempo que soy abuela, a mi edad todo son achaques, aunque todavía ayudo en lo que puedo a mis hijos".

Lleva una pierna ligeramente vendada a causa de un pequeño accidente domestico. Su hijo Ceferino nos acompaña durante la charla y le recuerda las recomendaciones del medico, a su edad hay que ir apartando algunas actividades que ella se resiste a abandonar.
Habla con tranquilidad del pasado, sin nostalgia, como si fuera algo fresco, recién vivido, recordando la dureza de su vida, huérfana desde su nacimiento y viuda desde hace más de treinta años, cuenta su vida sin rencor hacia nada ni nadie, como si los malos recuerdos fueran casualidades del destino contra las que nada se puede hacer.
"He visto a mucha gente que ha pasado por aquí a visitar el castillo en todos estos años, yo misma he subido muchas veces arriba acompañando a los turistas y también con las ovejas cuando tenia buenas piernas, dicen que el castillo se esta cayendo pero yo lo recuerdo siempre igual".

Sigue fiel a su almanaque zaragozano donde controla el paso del tiempo y los efectos del firmamento y la luna en sus labores agrícolas y ganaderas. Ha vivido durante la segunda mitad de este siglo al regazo del castillo y conoce muchas historias y leyendas de otras gentes que habitaron este lugar.
La faena ahora es placida en este recodo del camino donde vive y trabaja Zoila, el crudo invierno hiela las paredes de esta casa que han sido testigo de la historia de Nerpio durante los últimos mil años.
La vida de esta mujer cubre prácticamente todo este siglo, su memoria es ágil y muchos sus recuerdos, es un verdadero placer escuchar la nobleza con la que cuenta su vida y la sabiduría con la que se expresa.
Es una señora amable, vestida de negro, que habita en La Tercia, Zoila, la ultima sultana de la fortaleza de Taibilla.

Pedro Serrano Gómez (1998)
Foto derecha; La Zoila.Nerpio 1999 (Óleo sobre tabla,54x30cm)Xisco Fuentes

domingo, 26 de octubre de 2008

EL TIO GREGORIO CUMPLE 107 AÑOS

EL TIO GREGORIO DE NERPIO CUMPLE 107 AÑOS

Antonio Juárez Amador "El Tío Gregorio" de Nerpio cumple 107 años, es el hombre más longevo de la provincia.
Sentado en su sillón, en un rincón al lado de la estufa, en casa de su hijo en La Viñuela, Nerpio,pasa la mayor parte del dia el Tío Gregorio. Vestido de riguroso negro con su inseparable chaleco y su reloj de bolsillo chapado en oro que le regalaron al llegar a los cien años. No pierde la coqueteria a pesar de los años, cuando enfoco la cámara para hacerle una fotografía no duda en sacar el peine del bolsillo y arreglarse sus blancos cabellos. Las piernas le flojean y casi no puede caminar, tiene dificultades para oír, pero aun conserva una excelente memoria y un genio noble que se suele transformar en pícaro e irónico buen humor. Tiene buen apetito, sobre todo si son comidas de las de antes como hoyas y potajes. En su cálida mirada se reflejan muchos de los acontecimientos transcurridos a lo largo de este siglo, este hombre posee la sabiduría que solo el tiempo regala a los privilegiados, historia y memoria para poder contarlo.
No toma ningún tipo de medicamento, no lo necesita, su fortaleza fisica y mental unida a los aires puros de la sierra quizá sean el secreto de su larga existencia. Es sin duda uno de los hombres más longevos de toda España, Antonio Juárez Amador, conocido popularmente como, el tío Gregorio, nació en las Cuevas de Las Quinterías, un paraje muy bonito de Nerpio, el 9 de Mayo de 1891, cumple pues en estos días 107 años. Le gusta comentar entre bromas que pasara los 110, lo cierto es que si vive un par de años mas, será una de la pocas personas que han vivido en los tres últimos siglos, algo sin duda al alcance de muy pocos. Dice que en todos estos años se ha fumado muchas arrobas de tabaco verde, algunos litros de carrasqueño y que le han gustado mucho las mujeres, eran los unicos vicios que tenia.
El tema de la religion lo tiene claro, cree en Dios porque alguien tiene que haber creado este mundo - comenta- y alguien tiene que mantenerlo, cuando le pregunto por la política confiesa su simpatía por los socialistas y por el actual monarca, el Tío Gregorio piensa que" el rey Juan Carlos I es la mejor herencia que nos dejo Franco".
Lo más asombroso de este hombre, aparte de su longevidad y su simpatía, es su gran memoria, es un deleite poder hablar con él, recorre con sus recuerdos parte de la historia de Nerpio Y España en este siglo.
Comienza a enumerar fechas y personajes que conocio a lo largo de su vida, después de un pequeño silencio de concentración, viaja a través del tiempo a los recuerdos más lejanos de su historia personal...
Hace un siglo cuando España perdió sus colonias de ultramar y nació Federico García Lorca, centenarios ambos que celebramos este año, el Tío Gregorio tomaba la primera comunión. Siendo todavia un niño escuchaba los lamentos de las numerosas perdidas humanas que ocasiono aquella guerra, "En Cuba murieron muchos Españoles", el aun lo recuerda. Realizo el servicio militar en Madrid en el año 1.913 en el regimiento de infantería Inmemorial del rey, en el cuartel de María Cristina, recuerda incluso el nombre de coronel y de algunos compañeros, juro bandera ante Alfonso XIll y su madre María Cristina de Habsburgo que presidían la tribuna ante la que desfilo como soldado.
El Tío Gregorio se caso con Aurelia García en 1916, "cuando me case -comenta- no teniamos ni para comer, hice boda, pero como no teníamos un duro matamos unas gallinas y con un "pernilujo" le dimos de comer a la familia...
"Aquel año - recuerda- cayo un nevazo muy grande que tapo puertas y ventanas".
Tuvo cinco hijos, mas de una docena de nietos y como le gusta decir, "mas de una veintena de biznietos". ...
Trabajo a lo largo de su vida en numerosos oficios, jornalero en la aceituna, borreguero, pastor, gañan, yesero, molinero, fue andando a la siega de Albacete, cuenta que padeció mucho durante la guerra civil, a la que no acudió porque era ya relativamente mayor, al iniciarse la contienda tenia cuarenta y cinco años.
Ha conocido monarquías, regencias, repúblicas y dictaduras. Recuerda frases de antaño como" Azana y Caballero la salvación del obrero" o las proclamas radiofónicas del general Queipo de Llano.
Habla de guerras en Filipinas y Mica, de la dictadura de Primo de Rivera, de las dos guerras mundiales, de el atentado que acabo con la vida de Carrero Blanco, de la transicion en España, de la llegada al poder de los socialistas y el tríunfo posterior del Partido Popular de Aznar. Comenta incluso las elecciones primarias del PSOE, y es que aparte de su gran memoria al tío Gregorio le gusta estar al día, escucha mucho la radio, que es su mejor fuente de información, incluso recuerda los primeros aparatos de radio de príncipios de siglo y como no la llegada de la televisión, lo que no entiende ni sabe para que sirven son los ordenadores, ni falta que le hace.
Contrastando algunos fechas importantes de este siglo con su vida comprobamos que en la primera guerra mundial estaba en la mili, durante la segunda guerra mundial tenia ya medio siglo de existencia, en el mitico Mayo del 68 hacia ya diez años que el tío Gregorio era pensionista, cuando murió Franco pasaba de los ochenta años. Habla de datos y fechas con una gran lucidez como si el tiempo y el azar le hubiesen elegido como testigo privilegiado para contemplar el divagar de la historia de este siglo veinte.
En cuanto a sus recuerdos sobre Nerpio es algo asombroso, pues a conocido y vivido todo lo que ha pasado en este siglo en el pueblo y sus pedanías, cita nombres de alcaldes, curas, guardias civiles y personajes peculiares que conoció a lo largo de su vida, habla de un alcalde que se llamaba Juan Latas, "Era retratista, de aquellos que metían la cabeza por detrás de aquellas viejas camaras de fotos en blanco y negro con tonalidades amarillas, conmigo- recuerda- se porto bien ya que me hizo unas fotos y me arreglo unos papeles que necesitaba por aquel entonces".
Recuerda también un día que subió al Cortijo Nuevo "el niño Pepe" con su sombrero, montado a caballo, a la casa de Francisco Piñero, "aquel, el Niño Pepe, era en realidad quien ponia y quitaba a los alcaldes"...
El tío Gregorio recuerda pasar por el río Taibilla a la entrada de Nerpio cuando aun no habían construido el puente. Se asombro a lo largo de su vida de las innovaciones que el paso del tiempo fueron llegando al pueblo, vivió la llegada del teléfono, los primeros automóviles, la luz eléctrica, la radio y la televisión...
Con su mirada curiosa y vivaz vuelve a sacar su ironía contando entre risas que fue en realidad un pastor quien invento el tren, fue al poner una cafetera en la lumbre, aquello comenzó a menearse, después le puso ruedas, fue como nació el tren. El tío Gregorio cree que saben mas los sacristanes que los curas, después de un buen rato de conversación comienza a contar chascarrillos. Es admirable el buen humor que sigue teniendo y la lucidez con la que se expresa...
Este articulo es un pequeño homenaje en su 107 cumpleaños a uno de los hombres con mas años de experiencia en la historia de este siglo, un ser inteligente, amable y entrañable al que es todo un placer poder escuchar.

Pedro Serrano Gómez
La Verdad de Albacete, Sábado 9 de Mayo de 1.998