domingo, 19 de octubre de 2008

EL OMBLIGO DEL MUNDO


XXV ANIVERSARIO

Me piden los editores del programa de fiestas de este año unas líneas apresuradas con motivo del veinticinco aniversario de la peña Escorpión y se me pasan por la cabeza una mezcla de sueños y nostalgias que con el paso del tiempo se confunden, el título es una ironía sentimental del lugar donde crecimos los cuarentones que comenzamos esta aventura.
 Los primeros años de la peña éramos diez o doce chicos, después se fueron incorporando chicas...amigas, novias, los novios de las amigas y las novias de los amigos, las hijas, los hijos, tres parejas con gemelos, en fin que somos ya mas de cincuenta y los que vienen...
En aquellos inicios de la peña, no se nos arrimaban mucho las "zagalas", rompieron el hielo las de nuestra generación, la Loli, la Aurelia, después la Maria Cristina, la Andrea y la Marichon. Unos años después entraron de golpe casi todas las chicas de la generación del setenta con las que organizamos los primeros bailes en el sótano y que forman hoy el grupo más influyente dentro de la peña.
La peña escorpión comenzó a fraguarse hace veinticinco años, el verano del ochenta y dos, el de la movida, cuando "la basca fue la estrella del estado español", el año del "cambio" y del mundial de fútbol en España, el año de la visita del Papa Juan Pablo II y de los Rolling Stones. Cuando todavía el "tablao" era de madera y los palos mojados del viejo ayuntamiento desprendían aquel aroma inconfundible a pólvora, vaca y fiesta.
Ese mismo año que nos visitó el pontífice y sus satánicas majestades casi echan del pueblo a Don Ramón, el cura, por abanderar la particular transición nerpiana y ayudar a los más necesitados víctimas aun de caciques y "limpia chaquetas".
La verbena de las fiestas de agosto estaba al lado del río, junto al sanatorio, desde arriba en el puente las mujeres miraban el baile. En la plaza, el puesto de la turronera y el del tío del Chambi anunciaban que las fiestas habían llegado. Recuerdos como estos rememoraba quien estas líneas suscribe en" Aquel verano" titulo del pregón que tuvimos el honor de escribir la peña Escorpión hace una década para las fiestas de agosto.
Aquel verano, el del 82, triunfó en la verbena el conjunto musical Los Grillos, interpretando una balada preciosa de la banda alemana The Escorpions, con un acordeón diatónico que les presto un músico de Vizcable, la canción emocionó tanto a aquellos jóvenes que eligieron el nombre de aquel grupo para la peña.
De madrugada en la conversación nocturna, habíamos hablado de la posibilidad de crear un periódico, teníamos incluso el nombre La Voz del Taibilla, pero no teníamos ni idea de cómo hacerlo, con quince años hay tantas ganas de hacer cosas que aquella noche viendo que los sueños editoriales eran una quimera decidimos "empeñarnos" para toda la vida.
"La nocturna" era como llamábamos a la tertulia, sentados en los duros bancos de piedra que había en la puerta del viejo ayuntamiento, allí comenzó la peña Escorpión, en "la nocturna", en una madrugada de aquel verano cuando el "calimocho" nos hacia filosofar a la luz de la luna:
Todo comenzó hace, Dios mío, da escalofríos decirlo, hace veinticinco años, con El clan del alacrán. .Cuando llega el mes de agosto y el calor aprieta es peligroso pasear por los secarrales plagados de aliagas que bordean el camino de Huebras, bancales rojizos y alargados que van sorteando las lomas donde brillan los guijarros entre almendros y espinos en ribazos escarpados.
Por aquellos andurriales subía Gerardo una noche de aquel verano canturreando la última pieza que tocó la orquesta en la verbena, había bailado aquel tango, " Que veinte años no es nada"... Subía silbando y haciendo el gesto triunfal del final del baile, cuando la tomó de la cintura después de una vuelta espectacular, ese segundo que se miraron, los labios juntos, conteniendo la respiración, ella en sus brazos, suspirando por el esfuerzo, fue un momento mágico. Era más noche que un ramal, caminaba envuelto en sus dulces pensamientos, entonando la canción, añorando el suave tacto de sus manos, sumido en los gratos recuerdos de la noche anterior.
Notó que el pie se le doblaba y sintió un fuerte dolor en el tobillo, un intenso pinchazo, como una punzada que le hizo dar un grito desgarrador, miró hacia su pie y con un rápido movimiento dio un manotazo al bicho que ya le había clavado el aguijón, el arácnido de color pardo le había inyectado las glándulas venenosas, unas neurotoxinas cuyo veneno ataca el sistema nervioso.
Se presionó el tobillo intentando calmar el fuerte dolor y miró de nuevo al alacrán que meneaba impaciente sus ocho patas y desprendía un líquido amarillento, Gerardo suspiró aliviado al comprobar que era un escorpión de Taibilla, los bichos del amor le llamaban en aquellos parajes dela sierra, según cuenta la leyenda, el afortunado que sufre su picadura esta impregnado de amor para toda la vida, Gerardo se casó años después con la Aurelia y tuvieron muchos hijos.
Los críticos y entendidos musicales fumaban "birgaza" agazapados en Las Flechas, aseguraban que la gira de ese año de los Stones sería posiblemente la última, así que, pusimos su logotipo en el escorpión: Lo mismo se comentaba de los aguilanderos de Nerpio, formación musical con parecidas rarezas internas que sus satánicas majestades, pues bien, un cuarto de siglo después, hay siguen unos y otros dejando en evidencia a tanto entendido.
La huerta de mi padre era un vergel de hortalizas deliciosas, manzanas, ciruelas, cerezas... que hacían honor a su nombre Las Hidalgas,  mi madre decía que tenia la huerta como un palmito, orgullosa de aquel pedazo de tierra que nos daba de comer, sin embargo cuando había que ir a excavar yo siempre achacaba algún títere para intentar escurrir el bulto. Hace veinticinco años las vacas eran en La Hoz. , En la "zieca" nadaba el tiburón y sobre todo, teníamos quince años, muchos grillos en la cabeza y pocas ganas de trabajar. Las fiestas que muchos llevamos en la memoria son las de esos años de adolescencia mitificadas con el paso del tiempo. Aquellas primeras peñas como El chupete, Taibona, El silencio, dieron paso después a la del Pijo, Petardo, Los Goteras, Escorpión... hoy en día son ya más de veinte agrupaciones las que se reúnen en torno a las fiestas de Nerpio.
Fue también el ochenta y dos el año de los extraterrestres en el pueblo y en el mundo. , En Nerpio el "Tortas chico" encontró un meteorito en el camino de Pedro Andrés con el que iniciaba su
conocida afición por las estrellas. A nivel más internacional el bueno de E- T nos enternecía con tan sólo dos palabras "teléfono, mi casa", la película de Spilbert se estrenó ese año con gran éxito, pero en Nerpio ya nos habíamos quedado sin cine.
A consecuencia de aquellas modas aparecieron por el pueblo los primeros personajes andantes no identificados, llegaban del litoral mediterráneo, eran los
forasteros que pasaban unos días de vacaciones en el pueblo, llegaron balbuceando palabras enigmáticas como "tronco", "enróllate", "alucina", en fin, palabras que no tenían nada que ver con "estajaor", alubias morunas, "esparfollar" o medio celemín.
Nerpio salía poco en los periódicos y cuando lo hacía era para mencionar el abandono que sufría por su lejanía y difícil acceso, un lugar triste y aislado, destacaban en titulares, y al que denominaron desde las altas esferas europeas zona rural deprimida: Nosotros los pequeños escorpiones en aquellos primeros años no teníamos donde guarecemos, íbamos a la Hoz dando tumbos en la mula mecánica del Zapa, la primera con "gepeese" del término, unos años después conseguimos tener la primera propiedad en común, un par de barreños para hacer la cuerva. Estuvimos muchos años de inquilinos en el sótano que Eusebio nos prestaba amablemente, hoy en día como corresponde ya a nuestra edad tenemos casa propia en el camino viejo y muchas escorpionas y escorpiones chiquitillos.
Eran otros tiempos, años de movida en Madrid y de parada en Nerpio, en el pueblo estaba todo muy quieto, los jóvenes no teníamos trabajo y vivíamos tranquilos, sosegados, sin prisas..
Aquel año ochenta y dos, como mencionaba anteriormente, fue también el año del "cambio" en España, pero para cambios los que hemos tenido nosotros; Julio Fernandez vino de Barcelona, Jose Juan El Rojete se fue a Hellín, Miguel Angel Richarte a Albacete, Angel Plasencia sigue en casas nuevas, Pepe Navarro se fue a Cataluña, Javi y Miguel Ángel llegaron de Castellón, el Jose Maria el Choche y Andrés bajaron de La Dehesa, Demetrio Tomas vino de Andorra, Alfredo de la calle los Huertos a la Ancha, José llegó de los Chorretites y Antonio de Dinamarca, Ricardo de la terrera al Partidor, Antonio el Pun se fue con su guitarra a Cartagena, José Luis se fue a un Puerto con la Llanos, el Toti se empadrono en Mallorca, el Perico vendió la cabra, Paco el gordo encontró su dama en Elche, Angel el de Bartolo se fue a la carretera, el Tortas Chico y "Juan Francisco el del niño" se fueron a "descubrir nuevos mundos", Juanito el cartero y Jesús el murciano se fueron con Antonio Ansón, Juan Miguel bailaba pasodobles, el Chumi de casas nuevas se fue a "Las Diargas", el Zapa vendió la mula mecánica, Gerardo subió a Pedro Izquierdo para bajarse después a Cartagena, Félix le puso sirena al "cuatro ele" y para Valencia se fue Pedrin el K@rakol.
De esta generación salieron los primeros escorpiones, hoy en día somos mas de cincuenta y seguimos creciendo. La peña escorpión fue en definitiva la excusa de un grupo de amigos para juntamos en las fiestas a cantar, bailar y beber.
Las fiestas de agosto son para los Nerpianos un acontecimiento muy especial, el espejo donde se refleja el cariño que le tenemos a nuestro pueblo, estos veinticinco años que celebramos son parte de la vida que hemos tenido la suerte de pasar en este maravilloso entorno de la sierra al que un servidor en sueños le gusta llamar Taibilla.

Pedro Serrano Gómez. Agosto, 2.007.