sábado, 4 de noviembre de 2023

Las Pinturas, el agua y la nuez...

 

El agua nace entre los nogales, unos metros más arriba de la Solana de las Covachas, uno de los enclaves rupestres más “pintorescos” del país, muy cerca del Cortijo de la Noguera en un paraje conocido como Fuente Taibilla… las pinturas, el agua y la nuez. Desde hace miles de años ese "rincon" de la sierra es el centro de nuestra particular civilización, gobernada desde la fantasía por las sombras de las figuras rupestres que cada noche se desprenden de las paredes de las cuevas para sobrevolar por los altos valles sin poder ser vistas ni percibidas por los humanos.

Júpiter, padre de dioses y hombres, de la luz, el trueno y los relámpagos, surcaba los vientos a lomos de una cabra celtibérica esparciendo sus glándulas poblando las laderas del rio de nogales “Juglans Regia” guardando en sus troncos centenarios el secreto del fruto divino que se atribuye  a los viejos arboles de los Jardines Colgantes de Babilonia de donde brotan las nueces, buenas para la memoria, mejores para el corazón.

Cuentan las crónicas ancestrales que esas figuras rupestres aladas que tantos siglos de contemplación  atesoran, que un pastor y su hijo sembraron una nuez junto al rio al lado de una cueva hace más de quinientos años, varios miles después del onírico vuelo de Júpiter, en el paraje hoy en día conocido como Plantón del Covacho, no imaginaban entonces que quien planta una noguera, no come nueces de ella, o dicho de otro modo; Quien nogal pone su fruto no come, sin embargo aquel gran nogal dio nueces durante varios siglos a muchas generaciones.

El rancio abolengo rupestre que vigila desde tiempos remotos aquellos parajes donde se encuentra el gran nogal atestigua que su tronco todavía sigue allí en el mismo lugar, pelado y sin ramas, con un gran caparazón que lo protege de la intemperie y según corroboran es visitado cada año por mucha gente que se acerca para venerarlo e invocar a los avances tecnológicos de esta alocada época para que sus ramas vuelvan a crecer y broten
 de nuevo sus nueces.

Nada hay que pedir a los nogales en abril, si durante el mes de mayo cuando ya esta más entrada la primavera y las flores van cogiendo consistencia, para que este fenómeno se produzca sin alteraciones, según las observaciones de los alados rupestres, las mujeres del valle donde se juntan los dos ríos suben cada tarde del mes de las flores a la ermita cuando llega el crepúsculo a cantarle a la divinidad durante los treinta y un días sin faltar ninguno, durante este periodo las figuras rupestres permanecen misteriosamente ancladas todas las noches en las cuevas imposibilitadas para el vuelo.

Para la Magdalena la nuez plena y si coincide con la luna llena los hombres y mujeres rupestres danzan alrededor de una hoguera al son de los arcaicos instrumentos  que igual les sirven para cazar, bailar o cantar, durante esta época los sonidos de los tambores y el golpeo de las lanzas se pueden escuchar hasta en los altos de Huebras.  

Truchas en el Taibilla, nueces en su orilla, casa en que tarde amanece no habrá pan y menos nueces. Quien no salía temprano a rebuscar no encontraba mucha recompensa, así que lo mejor, vino a las nueces y agua a los peces.

Por San Juan cuaja la almendra y la nuez, también los amores cuando dos se quieren bien, la noche de San Juan es de gran simbolismo en este territorio de pinturas, agua y nuez. Cuentan que las jóvenes que en la noche de San Juan mojasen sus rostros en el rio y al asomarse si observaban dos cabezas adquirían salud y belleza.

La encantada de la Solana de las Covachas sale la noche de San Juan y enciende un fuego si algún zagal la ve y habla con ella acabara encantado, en cambio si lleva un puñado de nueces evitara quedar petrificado.

Con la nuez bebe una vez, con el pescado dos y con la carne tres, si no tienes nada para comer bebe agua solo si tienes sed.

De la higuera la sombra no es buena y la del nogal con cuidado has de tomar, no es recomendable echar la siesta a la sombra de una noguera. El secreto está en que de las nueces emana una cierta cantidad de cianuro de origen natural que puede producir dolores de cabeza aunque es también parte del beneficio cardiovascular que se le atribuye al consumo de la nuez.

Higos y nueces, no se comen juntos todas las veces…así se dice de la unión de estos dos exquisitos manjares que se unen en numerosas y deliciosas recetas. El otoño regala cada año la cosecha de la nuez entre gritos de alegría y alboroto que la familia rupestre celebra en la cueva alrededor del fuego, descascarando las que todavía no se han desprendido de la capa verde que las ha protegido durante el verano, con esas cascaras de nuez y la sangre de los animales que cazan preparan el ungüento  con el que pintan en las paredes de la cueva. El baile de la nuez comienza al anochecer ya para el mes de noviembre cuando se recogen las ultimas y dura hasta San Antón como la Pascua, los grandes cascabeles suenan al fondo de la cueva, en la cámara, mientras las mujeres danzan rodeando la hoguera. 

La nueces llenas poco suenan, las vanas como campanas. Con este simple método acústico van seleccionando las que guardaran para el consumo del año, las más ruidosas irán a parar al rio donde viajaran hasta llegar al mar donde serán peces quien fueron nueces. 

En un artículo sobre las nueces  de Nerpio de finales del siglo pasado un servidor ironizaba sobre su abandono describiéndolas como “denominación aborigen”, más de dos décadas después afortunadamente por estas tierras sigue habiendo mas nueces que ruido y ahora si por fin la “denominación” ya es de origen.

04/11/2.023

Pedro Serrano Gómez