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Artículos, fotos, paisajes y personajes de Nerpio.
El Bar y la
Discoteca de Variales fueron dos locales contiguos muy especiales en nuestra
adolescencia y juventud para los que pasamos allí muchos ratos y momentos íntimos.
Regentados ambos por Antonio García Nova y varios colaboradores entre
familiares y amigos a lo largo de más de cuatro décadas.
Antonio Variales siempre ha sido una persona especial, con su característico bigote desde muy joven, siempre a la moda con sus pantalones de pata ancha y camisas de cuello largo es el símbolo local de la estética mas icónica de los años setenta, amante de la velocidad con sus motos y diferentes coches a los que siempre gusto de pisar el acelerador, recuerdo un viaje a las fiestas de los caballos del vino con su pariente Enrique Eurrutia y un servidor, yo un par de lustros mas joven que ellos, en su Seat Ritmo a una velocidad de vértigo y llegar más mareado que una peonza a la ciudad de la Cruz.
En el Bar lo
mismo te mandaba a “hacer pijos” si le pedias alguna “chumina” cuando había
mucha gente y no daba abasto, que te cantaba un corrido mejicano con el corazón
vibrándole en el galillo cuando se encontraba a gusto y la compañía era de su
agrado, siempre ha sido así, genio y carácter, sin término medio.
A finales de
la década de los setenta cuando ya se hacían en el Bar de Variales algunas
bodas los críos mas traviesos de los barrios de abajo intentábamos colarnos, si
no estábamos invitados, para probar los bocadillos de chorizo “revilla” y las “fantas”
de naranja que muchos no podíamos degustar con frecuencia.
Una década después
en agosto del año ochenta y ocho la peña escorpión le pedimos prestado el nuevo
local que había construido al lado de la discoteca que todavía no había
inaugurado para hacer nuestra primera fiesta de presentación con las chicas ya
incorporadas, la llamamos la fiesta de las parejas, que organizamos los recién
licenciados ese año del servicio militar a los que nos “colocaron” como
bomberos ese verano, por las tardes en las siestas del reten en el Molino de
las Fuentes nos dedicamos a emparejarnos para pasar unas mejores fiestas, un
servidor pudo elegir haciendo alguna pequeña trampa a la chica que nos gustaba
a casi todos, no sé si fue porque se entero de quien le había tocado porque ese
año no vino para las fiestas.
Aquella
noche de la primera presentación de la peña al lado en la discoteca se produjo
una espectacular pelea en la que un compañero nuestro, futuro miembro de las
fuerzas de seguridad del estado, declino participar a pesar de tener algún
pariente implicado en la reyerta haciendo gala ya por aquellos tiempos del
carácter pacífico que siempre ha caracterizado a los escorpiones.
En el bar de
Variales había un futbolín que algunos sabían manipular para sacar las bolas
sin meter la moneda de cinco duros, con mucha maña porque si te pillaba ibas a
la calle, había también una diana con dardos donde apostaban la ronda de bebidas
y en alguna época también tuvo un billar.
En invierno se juntaban en el bar algunos amigos que trabajaban en la hostelería en Mallorca y pasaban los meses de paro en el pueblo, organizaban partidas de póker donde se jugaban el dinero, fumaban y bebían cubalibres con una delicadeza que parecían extranjeros, al acabar la partida se procedía a poner en el video la correspondiente película “equis” mientras en el ambiente reinaba un desasosiego entusiasta y subversivo con un sentimiento de culpa mirándonos de reojo mientras Antonio cerraba la puerta por si venia la guardia civil.
Por esa
época de final de los ochenta solía yo echarle una mano en la discoteca
pinchando discos, a pesar de mi juventud e ignorancia musical en aquellos años
se dejaba aconsejar, tenía un amplio repertorio de vinilos que traía con
ilusión de Caravaca algunos emblemáticos como “Morir en Primavera” de Loquillo
Y Los Trogloditas disco de 1.988 con canciones como El Rompeolas que a pesar de
reproducirlo cientos de veces misteriosamente nunca se rayó, como el single New
Year´s Day de U2 de 1.983 que Elena
Bodalo me pedía constantemente todas las noches de “aquel verano”.
En el Bar de
Variales las tapas también eran especiales, la panceta y la sepia a la plancha,
los panchitos, “minchirones” y sobre todo esas patatas fritas caseras más
gruesas de lo normal que estaban exquisitas y es que Tere Plasencia además de
buenas manos para las “permanentes” también las tiene para los aperitivos.
Fue también
uno de los primeros bares con terraza, aquella primera al lado de la carretera
con sus hiedras colgando era una delicia para tomar la cerveza los domingos en
verano.
Después de
haber escrito recuerdos de establecimientos comerciales de nuestro pueblo donde
se sirven bebidas alcohólicas y se baila como El Pub del Fonda, El Nogales o la
discoteca de Andrés quería cerrar esta “trilogía” con el Bar y la Discoteca de
Variales, era frecuente en aquellos primeros años de la década de los noventa
tomarse el café en el Fonda y después darse una vuelta de una discoteca a la
otra dependiendo del ambiente que había en cada una de ellas.
En la Discoteca
de Variales cuando te acercabas a la pista de baile si habías ingerido más de
la cuenta o simplemente ibas un poco despistado te adentrabas de forma abrupta por
que había un escalón traicionero donde más de uno vio las estrellas, como
cuando bailabas la lambada con alguna amiga que te gustaba dando vueltas de
felicidad como si estuvieras en la luna, cosas bonitas pasaron en aquel lugar… cosas
como que tocaron Los Insoportables una noche de verano, cosas como el primer beso
que una chica le dio por primera vez a un servidor, cosas que no se olvidan jamás.
Pedro
Serrano Gómez
01-05-26
Asturias si tú supieras…
el tiempo que soñé contigo
poemas de Ángel González…
gaitas que me blandieron.
El tío Vítor hablando francés…
la luna se asoma al puente
la tía Pura haciendo migas…
mirando mi bicicleta colgada.
En la pared de la habitación…
un viejo mapa del mundo
en la calle gruñe un marrano…
invierno tiempo de matanza.
El amigo de mi amigo dice que las tortas fritas del martes de reventón es lo único que queda del viejo carnaval, esta afirmación me llega un día después de que mi hermana me mandase un enlace sobre las tortas fritas el pasado martes de reventón preguntándome si me acordaba y claro me vinieron muchos recuerdos de esa época cuando éramos niños y mi madre las hacía y como las devorábamos hasta, como dice la tradición, "reventar".
Esa exclusividad de algunas comidas y postres caseros que se hacían en una época determinada y que ya seguramente no volvíamos a probar hasta el año siguiente con lo cual las pillabas con unas ganas que te hartabas.
Me pasaba también en la pascua sobre todo con los suspiros, mi madre que ya me conocía bien, tenía que esconderlos encima del armario de su habitación o en otros lugares que yo siempre descubría para comerlos con ansia y voracidad como si no existiera un mañana, por lo que la canasta llena de aquellos deliciosos dulces blancos jorobados con almendra estaba ya vacía cuando venían los reyes magos por el Macalón, comiendo morcilla y cagando morcón, a los que esperábamos con una espuerta de paja debajo de la chimenea.
El carnaval empezaba con las tortas fritas, los buñuelos y las barrigas de vieja, lo de los disfraces llegaba después. En Nerpio en los últimos cincuenta años siempre hubo tradición de disfrazarse, en aquellos años setenta y ochenta cuando éramos críos muchos con la cara tapada y con la cantinela "Que no me conoces, que no me conoces" dando algún que otro garrotazo por las calles, hasta los disfraces en grupos y con mucha participación como en los últimos años.
Recuerdo que la peña escorpión ganamos varios premios a principios de los años noventa cuando nos disfrazamos de trogloditas o de negros de la selva, cuando empezaron a organizarse y se hacía como ahora un pasacalles por todo el pueblo. Un año hasta representamos el viaje a Francia a la vendimia, con las maletas de madera, en un tractor simulando la llegada a Béziers mientras los patrones nos esperaban en la plaza para recoger cada uno a su cuadrilla. Otro año que nos disfrazamos mis amigos Gerardo, José Juan "El Rojete" y un servidor de “mejicanos” con unas jarapas, lo bien que lo pasamos aquel día y lo que nos reímos.
El año que mencionaba de los trogloditas llevábamos colgados los huesos de un caballo muerto y unas porras de plástico, cuando ya por la noche la cerveza y los cubalibres habían hecho el efecto pertinente nos golpeábamos con aquellos palos de goma en la cabeza con una fuerza que a veces caíamos al suelo entre risas y mareos.
El onírico sabor de las tortas fritas me han trasladado a estos recuerdos del carnaval al lugar donde, y sobre todo cuando, fuimos muy felices.
Pedro Serrano Gómez (2.025)
Suaves vientos
recorren mujeres
tránsitos desesperados
tardes de ciudad.
El reloj de la iglesia
el canto del gallo
hundiendo los recuerdos
otra vez el verano.
Una vieja foto
con su sonrisa
una flor en la mano
la mirada ausente.
Ilusiones renovadas
días de sosiego
nostalgias juveniles
otra vez el verano.
Amaneceres prematuros
noches de suavidad
rostros privilegiados
libros inolvidables.
Ternura en sus labios
tensión en su piel
fundidas reflexiones
otra vez el verano.
Narraciones eléctricas
rabia y escaparates
en platós de televisión
la madurez de la luna.
Las horas mágicas
nuevos instantes
para corazones soñadores
que buscan el secreto.
El sentido de la vida
el enigma espantoso
de la mirada oculta
otra vez el verano.
Deambulante multitud
unos ojos que miran
el instinto trágico
del tiempo apresurado.
Solo como casi siempre
en su origen indagando
se asoma por la ventana
otra vez el verano.
03/06/1.997
Pedro Serrano Gómez
Llanuras del alma
sierras desesperadas
migas y gazpacho
la navaja en el bolsillo
comiendo en la merendera.
Mi madre me "trajo" aquí
donde esto escribí
en la sierra se resistía
en los Llanos fluía
volvió otra vez
para traer a Mária
amparada melancolía.
Albacete Los llanos
el tren y la feria
mediterráneo el mar
septiembre la vendimia
el Perpetuo Socorro
con su ángel guardián
sentía devoción mi madre
de un santo con bata blanca
llamado Don Damián.
Pedro Serrano
Albacete 03/07/24
Una hoja en blanco
del calendario laboral
las noches de hotel
son mas tristes en verano
cuando el sudor frio
tiembla en mi frente
bajo el yugo desolador
del aire acondicionado.
Miro a mi alrededor
buscando algo que inspire
esa extraña devoción
de encontrar la melodía
algo que dibuje
los versos olvidados
que nunca recitare.
Solo entre los sueños
puedo recordar tu voz
acurrucarme en tu pecho
escuchar nuestra canción
reír y llorar decía
nada cambia da igual
estamos solos heridos
con nuestra soledad.
Pedro Serrano
26/06/24
Que giro llevará
esa estela blanca
que se aleja por el cielo,
desaparece en un momento
en la plácida tarde soleada
de esté febrero primaveral.
Dice el pronóstico sentimental
que bajaran las temperaturas,
se oyen como murmullos
voces de niñas cantando
en el colegio de enfrente.
Una suave brisa agita levemente
las palmeras brillantes
del otro lado del barranco,
los pinos desprenden su llanto
amarillo y prematuro
que se camufla en la mimosa
contagiándole su colorido.
Escucho los timbales
del camaleón panameño
mientras contemplo de nuevo
otra estela blanca en el cielo
en dirección contraria
y me vuelvo a preguntar
que giro llevará.
Pedro Serrano 20/02/24