lunes, 17 de mayo de 2021

El PUB DEL FONDA


A principios de los años ochenta del siglo pasado en Nerpio había una media docena de bares y dos discotecas a pleno rendimiento que abrían los jueves, sábados y domingos. No había ningún Pub y muchos no sabíamos siquiera que podía ser aquello que según con quien hablaras se decía Pub, Paf, Past o lo que se le antojase, eso sí dándole en cada caso una entonación forzada que costaba adivinar si uno venía de Vizcable o de las islas británicas. Un Pub es generalmente un establecimiento nocturno en el que se sirven bebidas y se escucha música. Suele ser un lugar público, de diseño cuidado. Pub es una abreviación de public house, que en español significa "casa pública". Los países anglófonos son los que registran una mayor cantidad de estos locales que ahora ya están extendidos por todos sitios.

En los primeros años de aquella década de los ochenta José Antonio Plasencia  que vivía  con sus padres en el Camino Viejo montó en el bajo de su casa una de aquellas “public house” que algunos nos tomamos al pie de la letra.

José Antonio vivía antes de abrir su local al lado del Bar del Puente a la entrada del pueblo, sus padres tuvieron allí una pensión por eso a él  le llaman El Fonda así que la primera “Casa pública” de Nerpio ya tenía nombre “El Pub del Fonda”.  

Bajabas unas escaleras y la entradilla hacía las veces de diminuta terraza en verano, a la derecha la puerta, al mismo entrar casi tropiezas con ella estaba la estufa de leña que José Antonio “El Yesero” ,el padre del Fonda , era el encargado de atizar en las frías y largas noches de invierno, allí pasaba las horas jugueteando con el gancho. A la par de la estufa le gustaba contarnos alguna historia de sus tiempos mozos y mientras recogía los vasos de las mesas ojeaba un papel donde llevaba chistes anotados y cuando volvía nos contaba alguno, su madre también ayudaba con la preparación de algún aperitivo, pero poca cosa, por que como decía su padre cuando pedías alguna tapa, un Pub es más de beber, para tapas ya estaban los bares, diferencia de estos aquí si te podías sentar en unos confortables sofás estilo tresillo de la época, jugar al ajedrez a las cartas o al dominó, en unas mesas bajas de centro efecto mármol, donde plácidamente podías tomar un Gin Tonic escuchando las “Cuatro Rosas” de Gabinete Caligari o la sempiterna “Sultans of swing” . 

Allí solían juntarse las parejas entre carantoñas al mullido acomodo del sofá, eran asiduos también algún que otro grupúsculo de intelectuales en ciernes, unos cuantos señoritos venidos a menos y sin dinero y sobre todo la clientela base del local, los anarquistas de la CCCP; Caña, Canuto, Cubata y Póker.

Unos años después en febrero de 1.992 se formó La Cuadrilla del Tío Román donde José Antonio Plasencia fue uno de los fundadores, tocaba el requinto, ese mismo año en abril en Radio Nerpio nacieron Los Insoportables grupo de rock rural que curiosamente tenía en su escuálido repertorio versiones de rock urbano, en este El Fonda tocaba el bajo. En mayo de ese prolífico año Los Insoportables fueron a Madrid al Vicente Calderón al concierto de Dire Strais donde José Antonio y sus amigos pudieron escuchar en directo la tantas veces idolatrada Sultanes del Swing, pero hace ya tanto tiempo de eso que ni existe el campo de fútbol ni el fantástico grupo británico.

Por aquellos primeros años de la década de los noventa se solía salir los fines de semana un ratito al Pub y después a la discoteca. Cuando llegaban fechas señaladas el Pub era un lugar de encuentro, si se cocía algún proyecto, evento cultural, y alguien lo estaba comentando en secreto podrían ser unos de los que solían ocupar alguna de aquellas mesas del fondo por donde se entraba a los aseos, en la oscuridad.

En las paredes tenía fotos del carnaval de Venecia, en el cartón de la parte de atrás de una de ellas alguien esbozó un dibujo de cómo quedaría el tablao de madera para las fiestas de agosto del próximo verano, fue el año que “El Coliseo” llegó hasta la Calle de las Parras. 

Entre proyectos utópicos, arreglos del mundo y risas desfasadas, cuando el olor del humo del hachís se hacía muy persistente José Antonio “El Yesero” solía acercarse con disimulo y mover la cabeza con preocupación hasta que los aludidos tenía que salir a fumar fuera, eso sí sin decir una mala palabra. 

Hubo una temporada que cuando tenía mucha gente le echaba una mano Pedro Cánovas que era buen amigo suyo, además de alguna ayuda puntual en fiestas, la faena siempre la llevó él con ayuda de su familia.

El Pub del Fonda lleva ya muchos años cerrado, sus padres murieron y José Antonio se dedica ahora a otras labores conduciendo una ambulancia.

Recuerdo pasar alguna tarde entera para las fiestas cantando con júbilo entre aquellas paredes con María Inés y Rafael o jugando al póker con algunos colegas de siempre, entre ellos nuestro amigo entrañable José Julián, que hace ya mucho tiempo que no está pero con el que todavía sigo sentado, en la primera mesa que había al entrar, tarareando; “Más triste que un torero, al otro lado del telón de acero, así estoy yo, así estoy yo, sin ti”. 

El Pub del Fonda fue un lugar de encuentro cuando éramos jóvenes en una época y un pueblo donde todos éramos importantes, porque no nos importaba nada. En noches de ilusión onírica aun suelo bajar de vez en cuando esas escaleras, lo bueno que tienen los sueños es que mis amigos todavía siguen ahí.


Pedro Serrano Gómez 

Mayo 2.021