Me han dicho que en tu tumba
nunca falta una flor
que aún en patria ajena
no se te niega el valor
tu amor por los hombres
y la alegría de quedar
escrita tu voz.
Me hablaron de ti
como el enviado De Dios
te empiezo a conocer
tu amor reflejado en papel
altera mi respiración
eleva mi alma
a una altura superior
Recuerdo mi infancia
entre rios, árboles, montañas
me gustaría encontrar
una pluma y un papel
para saberla describir
Los lamentos por una mujer
tumbado en la hierba
esperando el amanecer
estaba pensando en ti
y no sabía qué hacer
te mereces algo más
algo que yo no te daré
hablando con el alma
un día te encontré
me dijeron que en tu tumba
nunca faltaba una flor
ni la vela que enciende
mi corazón.
Septiembre 1.993
Pedro Serrano Gómez