martes, 4 de noviembre de 2008

VI ENCUENTRO DE CUADRILLAS EN NERPIO

VI Encuentro de cuadrillas Nerpio 1.998
El próximo domingo día 1 de marzo se celebra en Nerpio el sexto encuentro de cuadrillas, una fiesta creada para fomentar y divulgar la música tradicional. Este acontecimiento esta estrechamente ligado a la cuadrilla del Tío Roman, el encuentro coincide con el sexto aniversario de esta formación musical.
 Hace seis años Roman Gómez comenzó a enseñar de manera altruista la música de Nerpio a un grupo de jóvenes que ha ido creciendo y renovándose con el paso del tiempo, la cuadrilla crea esta fiesta y la organiza cada año con el apoyo de muchos vecinos. Coincidiendo con el encuentro se edita él numero cinco de la revista Reencuentro con la música tradicional, una publicación anual que recoge en sus paginas historias y tradiciones relacionadas con Nerpio. La revista intenta cada año ser un reflejo de la riqueza tradicional representada en la música. Además de información sobre los participantes y la música en Nerpio, en sus paginas se pueden encontrar historias, personajes, anécdotas y curiosidades sobre la vida de este pueblo de la sierra del Segura. En esta sexta edición del encuentro de cuadrillas participan como cada año las diferentes formaciones del termino municipal; Los animeros de Nerpio, los animeros y el grupo San Juan Bautista de Pedro Andrés, La cuadrilla de Huebras y la Dehesa y La Cuadrilla del Tío Roman. Los grupos locales estarán acompañados este año por los Animeros de El Sabinar, Campo de San Juan y Calar de la Santa, de Murcia y los animeros de Benizar, Otos y Mazuza. De Albacete participan los grupos El Trillo y Tradición, ambos de la capital, y el grupo Aires Serranos de Yeste. Este año hay gran expectación en esta fiesta de la música popular, al trabajo desinteresado de muchos voluntarios se suma el Ayuntamiento de Nerpio, la Diputación de Albacete, la caja de Castilla la Mancha y la caja Rural, con el apoyo económico. La fiesta comenzara por la mañana con el recibimiento de los diferentes grupos, después recorrerán las calles del pueblo entonando jotas, malagueñas y seguidillas, en un pasacalles musical para ir abriendo el apetito. Sobre las dos de la tarde y como es costumbre se reunirán todos los músicos para degustar uno de los platos típicos de Nerpio y comida habitual del encuentro cada año, las migas, que durante toda la mañana se encargaran de preparar un buen numero de voluntarios de los muchos que colaboran cada año en el encuentro de cuadrillas. Este año mas de treinta sartenes de migas con tajas serán el apetitoso plato para los mas de cien comensales entre músicos, organizadores e invitados. Por la tarde comienza el festival en el mejor escenario para estas musicas, al aire libre, en la plaza del pueblo, donde sonaran las coplas de los diferentes grupos en un entorno donde la música tradicional es un hermoso legado. La música es la principal protagonista de esta fiesta y de la revista, el encuentro de cuadrillas es también el homenaje que cada año recibe un hombre que lleva mucho tiempo trabajando por la música en Nerpio, Roman Gómez, que enseña de forma totalmente desinteresada la música de esta tierra a las jóvenes generaciones de Nerpianos. Con entusiasmo, trabajo e ilusión ha sabido recuperar el aprecio de los jóvenes por una música que languidecía hace unos años. Puso su empeño y dedicación en esta noble tarea y ha conseguido que un buen numero de niños y jóvenes se emocionen a la vez que aprenden la música de raíz. Son ya seis años dedicando parte de su tiempo a una labor noble. Además de crear e impulsar estos encuentros de cuadrillas cada año, la cuadrilla del Tío Roman ha llevado la música Nerpiana fuera de nuestras fronteras así como a muchos festivales nacionales en los que viene participando en los últimos años, han grabado un disco donde recopilan parte de su repertorio y tienen en proyecto un próximo albun para el futuro. Este año la cuadrilla estrenara los nuevos trajes tradicionales que adquirieron con el ahorro y empeño del Tío Roman, que poco a poco, esta equipando a los muchachos y manteniendo así la ilusión de todos por una de nuestras más enraizadas tradiciones. Todo este trabajo lo viene haciendo sin ayudas oficiales ni subvenciones estatales, poniendo su casa, su vehículo y su dinero si hace falta. El encuentro de cuadrillas es también un premio a su dedicación. El tiempo pasa sin damos oportunidad de volver atrás, después de seis encuentros de cuadrillas, algunos ya no estarán en esta fiesta, amigos de la música en Nerpio como Juan "el de la Pilar", que interpreto su ultima partitura, la mas dura de la vida. Alguien echara en falta en este día tan especial, esa media sonrisa de emoción que se dibujaba en su rostro cuando acariciaba las cuerdas de su laúd, hasta las heridas mas duras se pueden evocar mejor con la calidez de una guitarra. Esta es una buena oportunidad para acercarse a Nerpio y disfrutar de esta música que se ha ido trasmitiendo por vía oral, que carece de partituras, que se aprende y se toca de oído. Música popular, del pueblo, asociada a las tareas agrarias de los términos rurales. Esta comarca de la sierra de Albacete es rica en tradiciones, en Nerpio, hay cinco formaciones musicales que participan en esta fiesta, lo que demuestra el apego de esta tradición en el municipio.Nerpio es el anfitrión cada año de una fiesta entrañable que con el paso del tiempo se está convirtiendo en una cita obligada para los amantes de este genero musical tan arraigado en esta zona del sureste Español. La música de raíz tiene aquí uno de sus puntos estratégicos, tanto por la historia y la tradición musical de este pueblo serrano como también por ser centro geográfico del folclore de esta comarca de las sierras del Segura. En ese espacio es donde confluyen cinco provincias en una extensión relativamente pequeña en los confines orientales del sistema Betico: las comarcas de la sierra del Segura de Albacete y Jaén, la zona del alto Granada, la comarca de los Velez de Almería y la de la sierra del Noroeste Murciano. Unidas todas ellas por su proximidad, por su diversidad orográfica entre valles y montañas, comparten caminos y veredas, limites y linderos así como una historia común, esta comarca mantiene una relación fraternal muy bien representada por la música tradicional. Son conocidos los diferentes festivales y encuentros de cuadrillas que se celebran en esta zona, afamados y con gran prestigio son los de Barranda en Murcia y Velez Rubio en Almería, ambos con una larga trayectoria en este tipo de certámenes. Hay también otros menos conocidos en muchos pueblos y aldeas, donde todavía hay gente que se reúne a cantar y bailar al ritmo de una seguidilla. La música de esta comarca de las sierras del alto Segura tiene en Nerpio una cita cada año en un marco estético maravilloso, donde el ritual mágico de la tradición guarda la esencia de unos ritmos emotivo s y profundos conservando la raíz de un patrimonio cultural recuperado en este tipo de reuniones. Los encuentros de cuadrillas en Nerpio comenzaron en febrero de 1.993, en tan solo cinco años de existencia este acontecimiento musical se ha consolidado como un reencuentro con una de las tradiciones más hermosas de un pueblo que con actos como este ayuda a defender su cultura y a entender un poco más su historia. En estos seis años de encuentros, por Nerpio han pasado mas de veinte formaciones diferentes, sobre todo de esta comarca del sureste. Cuando este certamen se consolide plenamente debería de abrirse a otras regiones de nuestro país, seria bonito en un futuro próximo que en esta fiesta sonaran también otras músicas tradicionales procedentes de otras zonas del país como Castilla, Galicia o Asturias. La música de esta tierra es una importante seña de identidad, en Nerpio suenan sobre el manto blanco de la escarcha las notas cargadas de misticismo que se deslizan como espíritus, arrastradas por el viento a través de huertos y laderas de montañas tapizadas de verde, bajo las sombras de chopos y nogales. Esta música anclada en la tradición del pasado, suena donde los sueños se hacen melodías para no helarse de frío. Las leyendas de la vida en el campo, las fiestas, las relaciones humanas, la vida de una comunidad ligada a la tierra, al trabajo y el sudor. Las letras de sus canciones son coplas cargadas de ironía que los trovadores del siglo veinte nos regalan para entender mejor, quienes somos y de donde venimos. Los Animeros o Aguilanderos, cuadrilleros románticos, siguen siendo juglares anónimos que relatan a través de sus canciones la vida en los pueblos y aldeas. Cuentan de todo en sus coplas, pueden ser humorísticas; " Y al subir al moralejo, si te pica un alacrán, se te ponen los cojones, una miaja regular". Las hay, como no, de desengaños amorosos; "Como quieres que te quiera, si no te puedo querer, que me sigues engañando, desde la primera vez". Otras son locales y con sentimiento religioso como; " Nerpio no se llama Nerpio, que se llama la pureza, porque de patrona tiene, la Virgen de la Cabeza". Hay coplas con ironica sensibilidad erótica; "Debajo del delantal, tienes el infierno ardiendo, deja que meta la mano, aunque la saque corriendo ". Algunas con gran sentido filosófico y de predisposición hacia la fiesta, el cante y el baile; " Tengo que morir cantando, porque llorando nací, que las penas de este mundo, no son todas para mí". Hay tantas coplas como costumbres y siempre alguna adecuada para terminar; "Allá va la despedida, con un cesto de nueces, que te quiero regalar, como tu te lo mereces".
 La Verdad de Albacete, 1 de marzo de 1998. Pedro Serrano Gómez.

lunes, 3 de noviembre de 2008

EL CINE AVENIDA

Los carteles que anunciaban las películas que se iban a emitir en el cine avenida se colocaban en la plaza del pueblo y en la calle El Partidor por la que se llegaba a la gran sala, eran grandes fotogramas 

sobre todo de películas del Oeste y de Tarzan, que animaban al vecindario para que acudieran a la sesión de los domingos. Lo regentaba "Manolo el del Cine" un empresario local adelantado a su época que llevo al pueblo varios artistas importantes del mundo de la copla y las variedades de aquellos años. 

El Cine estaba al lado del bar del Chato, desde donde por un agujero de la frágil pared que lo separaba se podía ver y escuchar algo de lo que pasaba dentro, ya fueran películas, teatro o la esbelta desnudez de alguna de las artistas del destape que llegaron con la transición, en el bar se hacia también la primera parada para abastecerse de frutos secos que no paraban de crujir durante las dos horas que duraban los aullidos del rey de la selva, ya en los últimos años de actividad al cine de Nerpio llegaron las primeras cintas eróticas de la democracia en pantalla grande que ruborizaron los ambientes más pulcros y conservadores del municipio, para entonces el chasquido impertinente de las pipas se fue convirtiendo en profundos suspiros de emoción contenida. El cine de Nerpio esta en la memoria de muchos con esa agradable sensación que dejan los buenos recuerdos de la infancia y los primeros escarceos de la adolescencia, cuando la luz se apagaba y dibujaba matices coloridos en la enorme sabana blanca.
 El cine era algo mágico e imprevisible capaz de mantener durante minutos con una sonrisa permanente de admiración al personal. Tenia butacas cómodas muy confortables y un gran gallinero donde se pateaba cuando se retrasaba el inicio de alguna película, mientras se coreaba a gritos con impaciencia la impertinente demanda "Que empiece ya, que el publico se va", algo que habitualmente ponía más nervioso al encargado del proyector con lo que la película se demoraba aun más y los gritos de desesperación se escuchaban en la calle de los Huertos produciendo un eco profundo que se deslizaba como un murmullo sobre la intermitente penumbra que la luz vieja desprendía en las desoladas callejuelas de Nerpio. En aquel gallinero del cine Avenida se consolidaron muchas amistades que después dieron sus frutos trayendo al mundo hijos de esta tierra que no tuvieron la suerte de tener un cine como aquel, con sus paredes insonorizadas de las que se caía a trozos el picapica que los mas traviesos esparcían sobre las parejas que abajo en las butacas se hacían carantoñas.

 El cine era grande y espacioso tenia una gran pantalla blanca con tonos amarillos donde llegaban como por arte de magia los destellos de colores desde la ventanilla pequeña del fondo del gallinero donde estaba el proyector. En la entrada había una estufa muy grande que caldeaba el ambiente en las frías tardes de invierno, impregnando la sala de un aroma profundo a leña y humo, allí muchos pudieron viajar con la imaginación cuando soñar comenzaba a no estar prohibido, el cine calentó los sentidos y trajo a Nerpio las primeras dosis de cultura vanguardista. El cine Avenida fue el primer gran auditorio de los mítines políticos de la transición rural Nerpiana, por su gran escenario pasaron como vedetes del destape, políticos provinciales ilustres que los vecinos escuchaban con esmerada pleitesía. Era la España del guateque y cubalibre de finales de los años setenta que en Nerpio termino el día que derribaron el cine, con sus escombros se fue nuestra infancia y con ella parte de nuestra inocencia.

Pedro Serrano Gómez (1997)

NERPIO, EL RUIDO Y LAS NUECES

Las nueces tienen un sonido como el de chorros de cascabeles graves derramados con delicadeza cuando se vacían en la cámara para que se oreen, se les da vuelta por la noche con ese ajetreo que retumba en el tejado dejando una música que es la sinfonía del otoño nerpiano. 
Las nueces de Nerpio, "denominación aborigen", son de un sabor exquisito, nada que ver con esas grandes y blancas que vienen de California y cuyo contenido tiene mucho que ver con la comida a que nos tienen acostumbrados los nietos del tío Sam. Nerpio es un valle rodeado de nogales, la temporada de las nueces era antaño tiempo de fiesta. Dejan caer la cosecha los nogales cada otoño con discreción, como si ya nadie diera importancia a este fruto nuestro. Las heladas, muchos años, se encargan a su vez de minar la ilusión de los "rebuscaores", especie en extinción para los primeros años del nuevo milenio. Si hay que golpear sus ramas, varear, con varas largas y resistentes se hace con dulzura, con cuidado para no perjudicar los brotes, los frutos del próximo otoño, pero ya casi no quedan "avareaores".

Su nombre científico lo emparienta con Júpiter "Juglans Regia" deriva de Ovis Glans, bellota de Júpiter, a quien estaba consagrado, quizá por ello nuestro pueblo creía que sus hojas libraban de los rayos, además de prever la locura. Los griegos lo relacionaron con el don de la profecía, Artemis Cariatis, la amada de Dionisios, dotada de gran clarividencia se transformó en nogal. Por sagrado para los paganos, no es extraño que todavía se desaconseje descansar bajo su sombra, pues puede producir neumonías, por considerarlo maléfico a pesar de cobijar, en el Cantar de los Cantares, fogosos amores bíblicos: "He de bajar al jardín de las nogueras /para ver florecer el valle / fuera de mi por la joya / me ha embriagado con tu dulzor".
Sin embargo las nueces eran benéficas. Su parecido con la cabeza humana "cuando mas pequeña es la nuez más sabor tiene", "no todas las nueces están llenas", la convirtieron en muy valiosa para la salud:
su corteza servía para las heridas del pericráneo, la película de la nuez semejante a la membrana del cerebro repelía los venenos y su almendra era el fruto de la ciencia. Guardaban la cordura amenazada y eran talismán contra maleficios. Símbolo del huevo cósmico, las nueces favorecían los partos, evitaban los abortos y se regalaban a las novias "lanza nueces al aire como las novias" (Virgilio), augurando con ello un futuro de abundancia que no sea más el ruido que las nueces.
En Taibilla donde siempre hubo más nueces que ruido, quedo el gran Planton del Covacho como monumento a la cordura, si ahora dice la ciencia que las nueces son buenas para el colesterol se puede suponer uno de los motivos para que muchos vecinos a pesar de tener una dieta basada, sobre todo, en la carne de cerdo durante años, llegaran a viejos sin demasiados problemas de salud.
Nada mejor para enriquecer la dieta que los alimentos más naturales como un buen cesto de nueces, no de esas blancas y relucientes americanas que brillan en los centros comerciales que saben a vacío, si pueden saboreen las nueces de Nerpio, alimento con sustancia, el sabor autentico de lugares como este pueblo de la sierra de Albacete donde la nuez sabe a tradición.

Pedro Serrano Gómez/Revista de Taibilla 1.999

domingo, 2 de noviembre de 2008

LA BANDA DE MÚSICA DE NERPIO, UNA TRADICIÓN CENTENARIA.



 La Banda Municipal de Música de Nerpio
es una de las formaciones
con más historia de la provincia de Albacete, según los primeros datos que se conocen, en este municipio ya había banda de música a finales del siglo XIX y es muy probable que incluso antes de esa fecha ya existiera alguna pequeña formación musical.
En esa última década del siglo pasado, entre 1.890 y 1.900, ya se podían escuchar en la localidad del Taibilla los "alegres acordes" de una banda formada por un buen numero de músicos, en la que uno de ellos ejercía las labores de director, por aquellos tiempos hace cien años, las piezas que se solían interpretar eran sobre todo polkas y pasodobles.
En los años cuarenta de este siglo comenzó de nuevo a formarse la banda de música en Nerpio con mayor planificación, fueron sus directores en aquel periodo, primero D. Alfredo Parreño Picazo y después, D. Francisco Gomáriz. Fue en esta última etapa, con Gomáriz de director, cuando se formo la singular orquesta "Ritmo" compuesta por músicos de la banda y que interpretaba géneros musicales de moda en la época como valses, chotis y mazurcas. En aquellos difíciles años de la posguerra civil española, los componentes de la banda compaginaban sus tareas en el campo con su afición por la música.
 Algunas anécdotas de la época cuentan como algunos hombres llevaban los instrumentos incluso cuando iban ha trabajar al monte, subidos a lomos de las caballerías aprendían solfeo durante el trayecto, algo que viene a evidenciar, una vez mas, el afán de los habitantes de este pueblo serrano por la música. A principios de los años cincuenta, la banda tuvo como director a D. José García Martínez, que estuvo varios años en el pueblo y era conocido como "Don José, el maestro música". En esta época, a mediados de siglo, las mulas y burros de algunos componentes de la banda eran utilizados como medio de transporte de los músicos e instrumentos..
 La historia de la banda de música continua a lo largo de este siglo, en 1.956 llega al pueblo D. Juan Antonio Fernández García, natural de Caravaca de la Cruz (Murcia), en la que seria su primera etapa como director de la banda municipal. Por aquellos tiempos el maestro de música se desplazaba, casi a diario, desde la localidad murciana hasta Nerpio, pilotando a gran velocidad una ruidosa motocicleta, ciñéndose en las curvas y sorteando los baches de las desoladas carreteras de montaña, hay comenzó su fama de amante de la velocidad con los vehículos de motor, lo que demostró años después con sus diferentes automóviles, cuando tenia que recorrer varias veces por semana los duros caminos de la sierra para impartir sus clases de solfeo. 
A finales de los años sesenta la banda se disuelve lo que motiva un largo periodo de silencio musical en Nerpio que duraría hasta entrada la década de los ochenta. En 1.983 comienza una nueva etapa de la banda que dura hasta nuestros días con un nombre propio, D. Juan Antonio Fernández que había sido director de la banda en los años cincuenta, regresa para hacerse de nuevo cargo de la dirección. Conocido popularmente como el "Maestro Música", D. Juan Antonio se ha jubilado recientemente dejando un dilatado historial repleto de pasacalles, conciertos y duros ensayos, donde su fuerte carácter, su noble simpatía y el amor por su trabajo han sido una constante a lo largo de su trayectoria. 
El pasado día 16 de agosto D. Juan Antonio recibió un merecido y emotivo homenaje, con motivo de su despedida, por los años de trabajo al servicio de la música y la cultura en esta localidad, el pueblo de Nerpio agradeció con su asistencia y aplausos entusiastas los servicios prestados. 
En su discurso de despedida el entrañable "maestro música", fue sencillo, sincero y muy emotivo, llegando a emocionar a muchos de los presentes. Tuvo palabras de elogio y agradecimiento para el pueblo y su gente por la simpatía que siempre le han demostrado y también para su esposa que siempre estuvo a su lado acompañándole en todo momento.
El primer edil del ayuntamiento le entrego una placa, en nombre de todo el pueblo, como reconocimiento a su labor, recordándole que en Nerpio tiene su casa. Para finalizar el emotivo concierto de la banda en homenaje al que fuera durante tantos años su director, el viejo maestro, tomo la batuta, para dirigir por ultima vez a la banda con el himno de la Virgen de La Cabeza. Con el homenaje a D. Juan Antonio Fernández se cierra una etapa que abarca toda la segunda mitad de este siglo veinte de la Banda en Nerpio.
Suele recordar a veces el maestro muchas anécdotas en todos estos años de dedicación, una de ellas es confirmar una vez más que en este pueblo siempre ha habido una especial sensibilidad para la música. 
El futuro de la banda de música esta asegurado con el nuevo maestro, el joven nerpiano José Joaquín Martínez, destacado trompetista que recoge el testigo y se hace cargo de la dirección augurando así un prometedor futuro para esta formación, ello sumado al entusiasmo de muchos de sus componentes hace prever una feliz continuidad para una agrupación que se van renovando con nuevas incorporaciones de jóvenes del municipio. En la actualidad son aproximadamente unos cuarenta los componentes de la banda municipal, con edades que van desde los diez años hasta algún que otro músico ya veterano que aguanta gracias a su gran afición.
En los últimos años la banda de música de Nerpio ha desarrollado una intensa actividad participando en ferias y festivales en Murcia y Albacete, fiestas de Moros y Cristianos y Semana Santa. Con motivo del hermanamiento de Nerpio con la localidad siciliana de Geraci Siculo llevaron su música a tierras Italianas. El pasado mes de mayo estuvieron tocando en la localidad Mallorquina de Calvia y en Julio participaron en el IX encuentro regional de bandas de Castilla La Mancha celebrado en Lietor (Albacete), consumando así su sexta participación en estos encuentros. 
La banda municipal de música es también la encargada cada año de amenizar las diferentes fiestas que se celebran en el pueblo y sus pedanías, sin sus alegres notas, conciertos y pasacalles, muchas de las tradiciones de este pueblo no tendrían el mismo sentido. 
La Banda de Música de Nerpio celebra un muy particular centenario con el relevo en su dirección  para adentrarse en el nuevo milenio garantizando la continuidad de una de las grandes tradiciones de nuestro pueblo. 
 
La Verdad de Albacete. Sábado 19 de Septiembre de 1.998.
 Pedro Serrano Gómez

VERANO CULTURAL Y FIESTAS 1999


Agosto es sinónimo de fiesta en Nerpio, a las tradicionales de final de mes se unen los diferentes actos programados durante el verano cultural que se celebra prácticamente durante todo el mes de agosto.
Nerpio es un paraíso en la sierra, sobre todo en verano donde el clima refresca por las noches y los verdes parajes están rodeados de agua fresca por las numerosas fuentes que brotan en los alrededores.
Un lugar mágico entre chopos y nogales, altos valles y elevadas montañas, donde las estrellas se intuyen cerca en las despejadas madrugadas.
Un pueblo rodeado de huertos y tapias, entre veredas y caminos, que guarda un gran legado histórico en sus numerosos yacimientos arqueológicos, castillos, atalayas, fraguas, molinos y un gran patrimonio, declarado recientemente de la humanidad, en sus pinturas rupestres.
El verano en Nerpio es como un cuento de golondrinas volando sobre la vieja torre de la iglesia, en agosto además del clima, el paisaje, la historia, la tradición y el misticismo de sus atardeceres, Nerpio celebra el verano cultural y las fiestas de agosto.
El verano cultural comenzó el día 30 de julio con el encuentro de bandas de música en el que participaron la anfitriona la banda municipal de música de Nerpio y las bandas de Letur y Molinicos.
El sábado día 7 tuvo lugar la presentación de la reina de las fiestas, una tradición que se ha recuperado en los últimos años.
El domingo día 8 se celebro un festival de música tradicional en el que junto a los grupos locales participaron Os MoIiceiros de Ovar, agrupación de Portugal, que devolvía la visita que hizo el pasado mes de julio, la Cuadrilla del Tío Roman a tierras lusas, para participar por segunda vez en el festival internacional de folklore que se celebra en el vecino país.
El sábado día catorce se celebrara la noche del Rock en la que participaran varios grupos y donde los más jóvenes disfrutaran del concierto durante toda la madrugada.
Diferentes actividades culturales hay programadas durante el mes de agosto, además de la música hay también otras actividades como cine, teatro y sobre todo pintura, dos exposiciones se celebran durante estos días, primero la del pintor local Daniel Sánchez y después del 14 al 29 de agosto la exposición de Xisco Fuentes, un pintor afincado en Mallorca que tiene en Nerpio y sus gentes uno de los centros para su inspiradón artística.
El verano festivo tendrá su culminadón con las fiestas de Agosto que se celebran como ya es habitual el tercer fin de semana del mes. Desde el 21 al 25 los nerpianos disfrutaran de sus fiestas mayores donde las peñas serán las protagonistas junto a las vacas, la pólvora, los encierros y la música.
Las fiestas de agosto son un acontecimiento donde se reúnen familiares y amigos que no tienen oportunidad de verse durante el año y que encuentran en estas fiestas, a finales de agosto, un pretexto para disfrutar de la convivencia.
Las fiestas de agosto en Nerpio son un gran atractivo por numerosas razones, siempre fueron famosas sus verbenas al aire libre donde se baila al ritmo de las candones del verano.
Son de gran prestigio entre los aficionados los populares encierros de reses bravas considerados entre los mejores de la provincia por el numero de ganado y la gran asistencia de mozos que lo corren calle abajo. Junto a la música y las vacas, otro de los atractivos de las fiestas de agosto son las carretillas durante la madrugada una vieja tradición que en los últimos años se ha ido reduciendo y se queman casi todas en una sola noche.
Para el viajero que busque otras sensaciones, hay varias actividades que se pueden realizar sobre todo en verano, ascensiones a cumbres elevadas, rutas excursionistas, paseos místicos, senderismo, bicicleta de montaña, pesca, espeleología, son las otras fiestas que hay en Nerpio en contacto con la naturaleza.
En agosto, el mes más bullicioso del año en Nerpio, hay además actividades culturales y fiestas, un buen reclamo para los que buscan algo más que paz y sosiego.
Nerpio es uno de esos lugares donde el caminante culto y curioso encuentra muchas razones para detenerse y contemplar.
La Verdad de Albacete. Agosto 1999
Pedro Serrano Gómez

PAISAJE CULTURAL DE OTOÑO 1.998


El paisaje nerpiano es muy variado a lo largo de sus 43.000 hectáreas. En este pueblo de la sierra de Albacete, el mas meridional de Castilla La Mancha, hay extensos calares poblados de sabinas, enebros y encinas, grandes pinadas, asi como numerosos nogales, frutales y chopos que bordean los alrededores del municipio. Hay frescos valles elevados como el de Huebras, situado por encima de los 1.600 metros de altitud y huertas cálidas como las de Vizcable y Turrilla donde crecen los manzanos.
La comarca del Taibilla presenta una delicada belleza en paisaje y una gran riqueza en flora que se transforma en diferentes tonos grisáceos con la llegada del otoño.
El censo aproximado de Nerpio es de 2.100 habitantes, repartidos entre once pedanías y más de setenta pequeños núcleos de población, entre aldeas y cortijos.
En el pueblo, en esta época del año hay poco ambiente, los veraneantes ya se marcharon y algunos nerpianos tuvieron que emigrar como cada año a la vendimia francesa, la manzana e incluso a recoger aceituna en Andalucía.
La ganadería es una de las actividades más importantes de la comarca y en menor medida la agricultura, aunque hay un gran arraigo a la tierra y son abundantes las pequeñas explotaciones que abastecen a muchas familias de productos básicos como patatas, tomates, maíz y otros cultivos para los animales. Es tiempo de terminar de recolectar los últimos frutos que aun quedan en la huerta.
La llegada del otoño en Nerpio es un acontecimiento que va derivando en pinceladas doradas con diferentes matices. Las serenas puestas de sol en estos valles y montañas se van transformando en atardeceres ocres que desprenden sensaciones de sosiego. En las cumbres nerpianas se escuchan sinfonías compuestas por el murmullo del viento.
El otoño es la época de la recolección de la nuez, las primeras lluvias ayudan a que estos frutos vayan cayendo de los arboles, donde en estos días de recolección, los pocos "avareaores" que quedan, trepan por las ramas de los nogales con sutileza y agilidad.
Es época también de recoger las últimas frambuesas que colorean en muchos de los campos nerpianos, este fruto se a convertido en los últimos años en una alternativa muy positiva para la agricultura local.
El frambuesa, es una planta rosácea de aspecto semejante a la zarzamora, cuyo fruto, la frambuesa, es muy apreciada por su sabor agridulce para consumir frescas y sobre todo para la preparación de conservas y jarabes. La frambuesa puede ser una buena salida para la sufrida agricultura nerpiana, es sin duda una agradable novedad, que muchos de los campos perdidos de este pueblo vuelvan a brillar con estos nuevos cultivos, y sobre todo, que vuelvan a ser rentables para quien los trabajan.
Nerpio en otoño es un conglomerado estético que del verde dominante se va tornando en grises dorados. La arquitectura rural tiene en esta época su mejor aliado con los tonos y contrastes que la naturaleza va tejiendo en el paisaje de alrededor, los destellos bronceados de los arboles se fusionan con las fachadas de las viejas construcciones del pueblo inundando el espacio de un misticismo particular, la torre de la iglesia, el puente y otros edificios singulares recrean aun más la belleza paisajista en estos días.
Días de otoño que son propicios para escuchar de boca de los mas mayores, el relato de leyendas, de costumbres antiguas y viejas tradiciones al calor del fuego en los días cortos y largas noches.
Es también tiempo de comenzar a degustar la gastronomía típica de la zona muy relacionada con el clima que se avecina, para el frío, nada mejor que una olla de alubias morunas o unas migas con caldo valiente, de postre se pueden probar las primeras tortas de nuez de la temporada, para terminar degustando los exquisitos caldos de la rica destilería tradicional como el anís Carrasqueño o la Mistela.


Este otoño el ambiente socio cultural será más atractivo que otros años gracias a la Casa de la Cultura y las diferentes actividades que de ella se derivan, para esta nueva temporada esta previsto la representación de varias obras de teatro,exposiciones y la proyección de películas los domingos.
En la primera semana de noviembre se realizara la presentación de la nueva biblioteca a los alumnos del colegio, un acto simbólico de gran importancia, ya que a partir de ahora los escolares y todos los vecinos del municipio que lo deseen, podrán disfrutar de un servicio básico en cualquier comunidad como es la posibilidad de acceder a la lectura.
Otra buena noticia para Nerpio es que van llegando las primeras ayudas del gobierno autonómico para una mayor protección de las pinturas rupestres, que siguen estando en un estado lamentable.
Los famosos abrigos de pinturas situados a lo largo del termino municipal nerpiano, están pendientes junto a los demás conjuntos rupestres de la cornisa levantina, ser declarados patrimonio de la humanidad por la UNESCO, algo que será muy importante para este municipio ya que formara parte de un proyecto cultural de conservación y divulgación avalado por este organismo de gran prestigio internacional.
Seria un justo premio para un pueblo cuyo patrimonio cultural es tan grande como su desconocimiento y abandono.

La Verdad de Albacete, miércoles 21 de octubre de 1998.
Pedro Serrano Gómez

ARTESANOS Y ARTISTAS

Los pueblos pequeños tienen una particular sensibilidad para el arte, sobre todo si como en el caso de Nerpio están enclavados en parajes mitificados por su lejanía, donde el aislamiento se compensa con la belleza y el sosiego del entorno.
 El arte popular es la respiración de los pueblos, el sonido de su alma, tiene en lugares como este, la mejor escuela, si se sabe contemplar con curiosidad. Hay artesanos que aun trabajan a diario en oficios y profesiones para las que es indispensable tener cierta capacidad artística, como es el caso de José María Andreu, un molinero con mas de ochenta años de edad, que aun trasiega en uno de los oficios que se van extinguiendo con el progreso hacia el tercer milenio.


Otra prueba de que la tecnología se abre camino por estos parajes es, la mula mecánica, que pilota con cierto escepticismo pero gran habilidad, Francisco, un gitano Nerpiano, que dejo la marchantería, las bestias y otros animales, para asumir los riesgos y ventajas de los vehículos de motor.
Nerpio también es tierra de músicos, poetas y pintores, muchos de los cuales viven fuera del pueblo, pero se sienten gratamente influenciados y vinculados a este enclave singular que les vio nacer, como demuestran en sus creaciones.

Para las próximas semanas esta prevista una exposición organizada por Francisco Moreno, sobre pintores de Nerpio, que tendrá lugar en la Casa de la Cultura. Será una muestra interesante sobre los mejores artistas del pincel de este pueblo. Podrán admirarse, entre otras, obras de los pintores: José Martínez Santoyo, Daniel Sánchez, Manuel Tenes y Francisco Fuentes.
A finales de noviembre, para la festividad de Santa Cecilia, patrona de la música, están previstas varias actuaciones musicales de agrupaciones Nerpianas, así como representaciones de teatro y el comienzo de los cursos de informática, organizados por la Mancomunidad de Municipios de la Sierra del Segura.

Son algunas novedades de este pequeño municipio, que no suele generar muchas noticias de relevancia. Digno de destacar son las aportaciones económicas de algunas asociaciones locales para los afectados por el huracán ''Mich'' en Centro América.


También se rumorea sobre la posible vuelta al pueblo de la Guardia Civil. La Benemérita abandonó el municipio hace años por el mal estado de la Casa Cuartel, el edificio fue demolido poco después y en su lugar se construyo la Casa de la Cultura.

Hay en Nerpio además de músicos y pintores, poetas como Gregorio Rodríguez o Francisca Sánchez, que escriben versos sobre el amor y la vida cotidiana, ellos también tienen estas tierras de Taibilla como centro de sus creaciones literarias. 

Después de las exposiciones y los conciertos, no estaría mal, organizar también algún que otro recital de poesía, para que estos artistas humildes que plasman su sensibilidad en viejas libretas, nos deleiten con sus rimas sobre la armonía que desprende el viento por estas altas montañas.
Todos ellos, músicos, pintores, poetas y demás artesanos anónimos de este pueblo, dan muestra de que en Nerpio hay una gran sensibilidad y aprecio por el arte.

La Verdad de Albacete, Sábado 21 de noviembre de 1998
Pedro Serrano Gómez.

NERPIO, NATURALMENTE


Nerpio es el pueblo más meridional de la provincia de Albacete, con una extensión de 43.000 hectáreas de bello paisaje, típico de una zona de montaña es uno de los municipios más extensos y desconocidos de Castilla La Mancha.
El paso al buen tiempo, cuando la primavera comienza a bostezar, es todo un espectáculo en Nerpio a lo largo de su termino municipal. El discurrir de las estaciones, los meses, las semanas convierte este ámbito serrano en amable por su diversidad de espectáculos naturales en los cambios de ciclos.
El sosiego que se respira en sus campos o desde lo alto de sus montañas es una sensación especialmente agradable cuando el viento murmura recorriendo los valles y montañas, entre chopos, pinos y nogales, cuando la primavera comienza a despertar.
En Marzo sobre Nerpio comienza a manar un caudal de sensaciones, los días soleados van creciendo, se va tibiando el aire, la hierva crece, aumenta la floración de los romeros y tomillos coloreando los montes de morados y amarillos, en los aromas se intuyen fragancias que despiertan el animo. Las primeras flores en los arboles cubren de un brillo esperanzador las laderas de las montañas: sauces, chopos, pinos y almendros comienzan a despuntar cubriendo de un manto verde los alrededores.
Hay en Nerpio varias casas y cabañas donde albergarse y poder disfrutar unos días en plena naturaleza, el turismo rural comienza a generar algunos servicios como el alquiler de estas viviendas. Quizá el turismo rural sea en el futuro una importante fuente de riqueza para el pueblo aunque debería de ir acompañado de una mayor protección para el medio ambiente.
Por estos parajes todavía el aire es puro, el agua fresca, la flora y fauna diversa: por el cielo se pueden ver águilas y buitres, en los ríos truchas y nutrias, en las cuevas diferentes especies de murciélagos. Hay nogales centenarios, sauces majestuosos, pinos merguiceros, encinas arcaicas, chopos gigantes y una de las mayores reservas de sabina albar del país.

Hay agua como en cualquier vergel, mucha agua, sus fuentes y arroyos bajan por el río hasta el pantano con un nivel aceptable en los últimos años y donde se ha recuperado el arte de la pesca.
El pantano del Taibilla tiene una de las redes de abastecimiento más importantes de Europa, su agua la beben en tres provincias donde llega después de sortear montañas a través de los canales del Taibilla una obra faraónica de mediados de este siglo, de gran importancia hidrográfica. Desde el embalse en el río Taibilla hasta las zonas mas alejadas de Murcia o Alicante el agua recorre cientos de kilómetros a través de depuradoras, canales y sifones para saciar la sed de nuestros vecinos panochos, el área total abastecida supera los diez mil kilómetros cuadrados. Resulta gracioso y paradójico que una zona llamada rural y deprimida, exporte algo fundamental para la vida como es el agua.
Nerpio es el pueblo mas alto de la Sierra del Segura, situado a 1.082 metros de altitud sobre el nivel del mar, cuenta con la cumbre mas alta de la provincia de Albacete, en la sierra de Las Cabras se alza majestuoso con 2.081 metros el pico conocido como Cagasebo, techo de la provincia y uno de los puntos más altos de la región.
Limitando con Murcia hacia el este esta la Peña de Moratalla con 1.970 metros de altitud,la sierra de Las Cabras al sur, junto a los calares Blanco y del Lorito, junto a Granada, la sierra de Huebras al oeste recorre longitudinal al río Zumeta, afluente del Segura, que separa los limites con Jaén, al norte en plena sierra del Segura los limites con Yeste.
Toda la comarca Nerpiana es muy elevada, la altura media esta entorno a los 1.400-1.500 metros.
Para el viajero amante de la naturaleza hay varias actividades recomendables, se pueden realizar ascensiones, rutas excursionistas, paseos místicos, senderismo, bicicleta de montaña, etc.
Son de especial interés la ascensión a los picos de Las Cabras, Pollo, Lobo, Ocón y Galocho, los mas altos de Nerpio, así como las rutas excursionistas a La Cuerda de la Gitana, Cruz del Taibilla y la fuente de La Carnina.
Para los amantes del senderismos hay muchas posibilidades, una de ellas es subir por el barranco de Aliagosa, lleno de vegetación en el fondo por donde corre el agua y apenas llega el sol. Por allí pasaba el antiguo camino de herradura de Nerpio a la Puebla de Don Fadrique en Granada, hoy es una gran vereda para acercarse hasta Andalucía a través de la montaña. Otra ruta interesante es la bajada del río Taibilla desde El Zarzalar hasta la vega de Turrilla y contemplar las truchas saltando en el agua. Es obligada la visita al Plantón del Covacho el nogal más viejo de Europa y uno de los símbolos naturales más hermosos de Nerpio. Se pueden admirar los campos de amapolas junto a la carretera que sube a Pedro Andrés, bordeando el Taibilla donde revolotean las primeras mariposas.
Los paseos místicos en los atardeceres desde vistas panorámicas como las de El Alcaboche, el pozo de la Cañada o el Cerro de las Antenas, desde estos lugares el sosiego y la belleza que se siente mirando el horizonte difícilmente se puede explicar con palabras. En fín, hay tantos sitios que merecen la pena visitar en este pueblo que seria interminable citarlos todos en este articulo, no en vano estamos hablando de uno de los lugares más bonitos de España. Esta en la provincia de Albacete y se llama Nerpio,naturalmente.
Pedro Serrano Gómez
La Verdad de Albacete, Miercoles 18 de marzo de 1.998.

sábado, 1 de noviembre de 2008

PRIMERA PAGINA

En este bello paraje de cuyo nombre siempre me acuerdo, hubo una época en la que la ausencia física me fue creando una nostalgia que inundaba mis recuerdos. En esos tiempos de letanías lejanas me dediqué a escribir poemas, artículos y relatos, algunos de ellos los puedes encontrar en este blog. Durante un lustro tuve la suerte de colaborar en Radio Nerpio y entrevistar a mucha gente que tenia cosas interesantes que contar sobre nuestro pueblo, en estas paginas encontraras algunas anécdotas y recuerdos de aquella época, intentare también incluir en formato audio alguna de las entrevistas, programas musicales, tertulias o debates que aun conservo.
A principios de la década de los noventa fundamos la Revista de Taibilla, durante diez años me encargué de su coordinación y de escribir algunas pequeñas biografías de personajes nerpianos que destacaron por su arte o buena memoria, también las puedes encontrar aquí.
Dice García Márquez que el periodismo es el mejor oficio del mundo, un servidor, que estima esa tarea como lector apasionado, es de su misma opinión, sobre todo ese periodismo que deja una sustancia más poética y literaria, ese que nos emociona a los que disfrutamos con la letra impresa. Aquí podrás encontrar mis colaboraciones en La Tribuna dominical y La Verdad de Albacete donde humildemente sacie mis instintos de crónica local y mis ganas de dar a conocer un poco mas todo lo hermoso que tenemos en nuestro pueblo.
En este rincón también habrá un hueco especial para la música con mis compañeros rokeros Los Insoportables y un espacio de admiración a la gran labor del Tío Román como el gran divulgador de la música tradicional nerpiana.
Por ultimo dedicare un gran apartado a la Peña Escorpión con fotos, anécdotas y fiestas de una agrupación con más de veinticinco años de historia y que se ha constituido recientemente como asociación cultural.
Espero que dentro de este blog encuentres algo que te emocione, si no es así, buscalo en otro lugar.

viernes, 31 de octubre de 2008

EL TIO ROMAN


Tiene una forma peculiar de caminar debido sobre todo a sus problemas de rodilla, en invierno se refugia en su gorra y una larga bufanda que le protegen de su propensión a los resfriados, después de estos diez últimos años de experiencia con su cuadrilla se ha ido acostumbrando a lo de ( Tío ) algo que al principio no le gustaba demasiado.
Román Gómez Sánchez, el tío Román, nació el18 de noviembre de 1930 en "Los Chorretites" de arriba, una pequeña pedanía de Nerpio despoblada en la actualidad. Recuerda su infancia en la aldea, rodeada de animales y un cortijo plagado de árboles y sembrados. De pequeño guardaba ovejas y ayudaba a sus padres en las tareas del campo, eran labradores y llevaban todas las faenas de la finca.
Sus primeros años los pasó entre las mulas y el pastoreo, en una tierra fértil entre las montañas de la sierra, muy cerca del nacimiento del río Taibilla. Guarda en la memoria los primeros años de su vida como una época feliz, en un paisaje idílico cuando los campos brotaban brillantes, amarillos y las gentes vivían de lo que recogían de la tierra.
Cuando contaba con apenas siete u ocho años compaginaba las tareas agrícolas, propias del entorno y la época, con la música. En su familia había varios músicos que le fueron trasmitiendo la afición por un arte al que su buen oído ayudó con el tiempo a dominar. Su tío le enseñó a tocar la guitarra en las largas y silenciosas trasnochadas al lado de la lumbre; desde entonces la música fue otra manera de
descubrir nuevas sensaciones. Con diez años ya tocaba la guitarra y comenzaba a trenzar las primeras notas del laúd, un instrumento que descubrió solo y que unos años después tocaría con habilidad así como la bandurria y otros instrumentos de la música tradicional de Nerpio.
En el año 1951 se incorporó al servicio militar, estuvo dieciocho meses en Alcoy donde terminó siendo cabo. Durante sus obligaciones castrenses hizo amistad con un valenciano de Liria que tocaba el friscornio y con un albaceteño de Casas Ibáñez que tenía un laúd. Algunas tardes improvisaban jotas aragonesas que cantaba con esmero un capitán de Zaragoza que solía perderse ya que Román la jota que tocaba era la de Nerpio con algunas diferencias a la aragonesa. También en los casi dos años que permaneció en la agrupación de infantería Vizcaya 21 tuvo tiempo para seguir practicando su gran afición.
Tenía veintiséis años cuando se casó con Paca, su mujer, y se trasladó a vivir al pueblo. Trabajó con los forestales, en la agricultura, fue corredor de frutas y frutos secos. En 1970 comenzó a trabajar en las obras de construcción del embalse del Taibilla, al concluir las obras pasó a formar parte de la plantilla de guardas en la mancomunidad de canales del embalse nerpiano. En el pantano trabajó durante veinticinco años hasta su jubilación, en 1994, de la que guarda con cariño una placa que le regalaron sus compañeros. .
Siempre ha estado ligado a la música tradicional de Nerpio, desde los años cuarenta cuando entonaba las primeras notas con la vieja guitarra familiar hasta nuestros días como fundador de su propia cuadrilla. Formo parte de los animeros de Nerpio durante más de treinta años en los que tocaba sobre todo la bandurria. Con los aguilanderos pasó muchos momentos entrañables de bailes de ánimas y fiestas de Navidad.
Un día a principios del mes de febrero de 1992 comenzó sin muchas intenciones a enseñar a unos cuantos niños a tocar la guitarra al lado de la lumbre en el bajo de su casa. Fue en aquellas frías tardes del crudo invierno perpiaño, hace ahora diez años, cuando el Tío Román comenzó un trabajo noble y altruista transmitiendo a aquellos niños el amor por la música tradicional de esta tierra. La música del pueblo que le enseñaron sus mayores y que él ha sabido divulgar con gran entusiasmo entre los jóvenes de esta tierra. Muchos de esos jóvenes nerpianos que pasaron por su casa recordarán con cariño al hombre que les enseñó a descubrir la tradición de un arte local tan universal como la música.
En esta década de existencia la cuadrilla ha viajado por diferentes países de Europa, ha participado en certámenes de música tradicional por diferentes puntos de nuestro país, ha realizado varias grabaciones y cuenta con un disco propio que recoge sus mejores canciones.Durante este tiempo el tío Román ha recibido varias placas y homenajes por su noble labor de divulgación de la música tradicional así como el reconocimiento popular al trabajo realizado.
Después de diez años el tío Román se ha hecho un poco más viejo, muchos críos han crecido y se han ido alejando de la cuadrilla por motivos de estudios y trabajo, a pesar de todo él sigue con los más pequeños abriéndoles la puerta de su casa y compartiendo con ellos su gran sabiduría popular.
Además de la música el Tío Román tiene otras aficiones, una de ellas es el fútbol y su devoción por el Real Madrid con el que sufre y disfruta.
Todos los días antes de comer tiene cita obligada con sus compañeros Andrés y Vicente en el bar nogales donde suelen tomar un aperitivo al que acuden puntualmente juntos desde hace más de diez años, le llaman "el vino", al que sólo faltan por causa justificada. Con sus compañeros de vino comparte también afición en la búsqueda de todo comestible que salga por el monte como setas, niscalos, orejones ...
Tiene un huerto donde se entretiene y cultiva hortalizas. En el cortijo tiene un alambique donde elabora con gran esmero anís "carrasqueño" y vino "parrizón". Normalmente es un vino agridulce, pero el año que le sale bueno es una delicia para el paladar.
Es un gran aficionado a la caza en la que le han ocurrido curiosas anécdotas como la de un día que salió al monte y colocó el reclamo entre unas sabinas, se refugió a la espera de la llegada de las perdices, cuando escuchó al pájaro cantar apunto y disparó, se asomó y se llevó una gran sorpresa cuando descubrió que había matado a la perdiz que tenia dentro de la jaula, desde entonces es conocida la copla:

Román se fue de caza / Antes de salir el sol/Las perdices se le fueron / Y al pájaro lo mató

Como buen relaciones públicas, su capacidad de trabajo e inquietud le tienen ocupado, a sus más de setenta años, como presidente de la asociación de pensionistas en la que organiza viajes y excursiones para los mayores y que además del trabajo desinteresado también se lleva de vez en cuando algún disgusto. Esta acostumbrado a que las críticas sean para los que se mueven y hacen algo.
Tiene buenos recuerdos a lo largo de su vida y de su afición por la música, son para él especiales los años con los jóvenes de la cuadrilla, recuerda con mucho cariño los viajes a Francia y Portugal, la placa de reconocimiento por su labor que un día le entrego el presidente de Castilla La Mancha José Bono y aquella primera que le entregaron los críos de la cuadrilla un día de la Virgen de la Cabeza del año 92 con motivo de la primera actuación en la plaza del pueblo. Le conmueve gratamente el cariño que le tienen todos los que pasaron por la cuadrilla y los buenos momentos que ha pasado con los críos en su cochera junto al fuego entonando coplas.
Se cumplen ahora diez años de la creación de la cuadrilla del Tío Román, del nacimiento de los encuentros de cuadrillas y de las primeras ideas entusiastas para crear la Revista de Tabilla, todo ello fue posible gracias al entusiasmo y trabajo de un hombre al que ahora dedicamos esta breve biografía como homenaje y agradecimiento por ser el gran impulsor de la música tradicional de Nerpio en la ultima década. Un hombre noble que disfruta con la música y que ha sabido trasmitir con entusiasmo esos valores a varias generaciones de nerpianos.

Pedro Serrano Gómez (2002)

jueves, 30 de octubre de 2008

EL FOLLETIN DEL MOLINO DE LA LUZ... VIEJA

Cuando los azules funcionarios de la corporación tuvieron conocimiento de que los mozos más rebeldes de la plataforma subversiva en defensa de la luz vieja habían editado un folletín, advirtieron a la población de las graves consecuencias que aquello tendría para la tranquilidad del municipio. La situación política estaba deteriorada por los altercados de las gallinas. Las aves de corral tenían un extraño comportamiento desde que se inauguró el alumbrado público, los vecinos lo justificaron ante el gobernador en una de sus visitas. - 
Con tanta claridad los animales no distinguen el día de la noche, no hay manera de encararlas hacia el corral al oscurecer-.   
Aquellos jóvenes eran unos degenerados, que poca decencia, editar un folletín para tratar de preservar los últimos latidos de la luz vieja. El viejo molino, la fábrica de la luz, era un lugar misterioso, en declive, de donde salía un grave rugido en forma de lamento producido por unas grandes turbinas grasientas. El agua bajaba por un tubo donde los mozos prematuros se deslizaban poniendo en grave aprieto sus partes más nobles. 
Por la entrada de atrás del molino, donde estaban las maquinarias ensobinadas que producían la luz, brotaban en primavera deliciosas fresas silvestres que Miguel Olivares guardaba con esmero para el cabo Fernando Severo, al que gustaba degustarlas con monotonía acompañadas de unas gotas de aguardiente carrasqueño, un manjar tradicional del que hacía todo un rito. el cabo conocía muchas frutas exóticas y varias mezclas, algunas como las fresas remojadas son todavía recetas endémicas. En los días más crudos del invierno, cortos y escarchados, el sosiego se respira en estas tierras sobrias donde el transcurrir del tiempo no desprende nada nuevo, nada que no esté impuesto por los avatares de la climatología, tan loca como siempre. La luz vieja era tenue, se intuía en la lejanía, desprendía leves destellos anaranjados que se difuminaban envueltos por la oscuridad. La luz vieja pintaba las nevadas de amarillo y adornaba las callejuelas con su permanente parpadeo. El agua llegaba por una gran acequia, bajo los nogales que la bordean se mitificaron deslices obscenos de solteronas y pastores que, según cuentan, poseían a las cabras en celo las noches de luna llena. La influencia de la luna en la vida de aquel valle era un enigma que Severo estaba a punto de descubrir, la relación entre el mejunje de nuez y las tormentas de granizo, la existencia del hombre cabra que según la leyenda se aparecía en las noches de luna llena y tormenta en el cerro de las antenas. El agua corría fresca y clara, se precipitaba por el tubo de la luz vieja cubierto de hojas de nogal en otoño e invierno, las hojas impedían el paso fluido del agua. Al anochecer se acercaba Olivares, quitaba las hojas con un rastrillo y la luz subía. 
En las pocas casas del pueblo donde había televisor con pantalla abombada, en blanco y negro, cubierto con un tapete de ganchillo hecho con mucho capricho por la abuela en los atardeceres del verano, subía la luz y los plomos temblaban. Cuando la luz vieja subía era arriesgado, el padre era el único autorizado para la manipulación de los aparatos eléctricos, corría a darle al elevador para regular la gran potencia que entonces traía la electricidad. El cabeza de familia murmuraba entonces entre dientes - Está subiendo la luz, Olivetti le está dando al rastrillo - A Miguel Olivares los vecinos le llamaban burlones Olivetti por su presumido acento inglés y porque era de los pocos en el pueblo que sabían escribir a máquina. La luz vieja subía y bajaba al ritmo del rastrillo de Olivares. Además de controlar algo tan importante como la subida y bajada de la electricidad, Olivares acudía por la noche a casa de Severo a copiar con su maquina las divagaciones que éste le dictaba, por lo que estaba al corriente de sus descubrimientos sobre los efectos de la luna en el cultivo de las patatas y del extraño mejunje de hojas de nuez que devolvía la felicidad. Las acacias estaban secas, los pájaros se acurrucaban revoloteando en sus ramas, el sol brillaba dejando destellos trasparentes en la nieve, todo en el campo dormía aletargado en aquel interminable invierno. El pueblo olía a cebolla cocida y matanza, las mujeres arremangadas lavaban las tripas en El Cas, el erotismo brotaba humeante de sus pechos mojados, el corazón bajo cero, al amanecer de una mañana de invierno entre la nieve y la escarcha. El cabo de la guardia civil era un militar a la antigua usanza, sólo se permitía un exceso estético, una bufanda, que con el traje de faena le daba un aire como de pintor bohemio. Era defensor de la legalidad, por encima de otras consideraciones de tipo político, como solía matizar con un gracioso gracejo andaluz. Algo que era de agradecer en los tiempos que se avecinaban tan proclives a la anarquía espiritual. Algo que venía repitiendo con insistencia el cura Peris en las proclamas evangélicas de la misa de los domingos, siempre echaba la bronca a los pocos fieles que acudían. 
La luz vieja tenía los días contados, se rumoreaba que pronto llegaría la nueva, su destino estaba unido al viejo cuartel donde Fernando Severo experimentaba con el aceite de las cáscaras verdes de la nuez. Era un servidor de la patria - Como buen castrense - decía - siempre de uniforme -. En los años que llevaba de servicio en el pueblo siempre llevó su traje verde, nadie en el pueblo le había visto vestido de paisano. Cuando llegó estaba soltero, era un mozo ambicioso, pensaba que su uniforme, su pistola, la autoridad moral de su rango, serian un impedimento para la buena relación con las gentes nobles del lugar. Después de una década estaba casado con Hortensia, tenía dos hijos y el cariño de la mayoría de los vecinos del valle, que se encariñaban con todo el que llegaba de fuera, menos afecto le demostraban a veces al vecino de toda la vida, aunque cuando había que echar una mano la nobleza serrana siempre estaba ahí. Conocido como Severino el herbolario, hijo de un jornalero del campo y amante de las letras. 
A los diez años emigró por primera vez al sur de Francia a la vendimia junto a su familia para poder subsistir durante los largos inviernos en los que el trabajo en la comarca escasea. Cuando era todavía un crío cogía truchas con las manos para su madre a la que el médico había recomendado comer pescado, allí lo único que había eran las truchas del rio. Hacía mucho tiempo que nada se sabía del tío del pescado, no venía ya el del "chamby" y la tía Esternina, que vendia mixtos de trueno, comentaba sobre la situación económica, "no se gana pero se trapichea". Cuando ya cumplidos los veinte, Severo le comenta a su padre que quiere ser antropólogo, éste indignado a punto estuvo de echarlo de casa. Cuando más tarde descubrió la rara afición del muchacho avergonzado por su ignorancia estuvo varios días llorando. En el pueblo tenia la oportunidad de dar rienda suelta a su afición, en sus ratos libres se dedicaba a buscar setas y estudiar los comportamientos y costumbres de sus vecinos. Le interesaba la forma de vida de las gentes del lugar a las que observaba con cierta expectación, su trabajo en el cuartel le ayudó bastante. Compró libros de sicología que leía a su mujer Hortensia, era morena, robusta, entrada en carnes, nunca salió del pueblo, admiraba la paciencia con la que su marido pasaba horas y horas ojeando libros que explicaban los hábitos de la gente, algo que ella nunca llego a entender. Le gustaba escucharlo en las largas y frías noches de invierno cuando los niños dormían, al calor del fuego le contaba con ilusión, en voz alta, historias y teorías sobre la vida y los extraños entresijos del alma, mientras las otras mujeres de la casa cuartel hacían adornos de ganchillo para tapar los botijos. Fue él quien desactivó la famosa bomba del depósito del agua sin necesidad de que llegasen refuerzos de la capital, fue quien descubrió al fantasma que envuelto en una sabana robaba la ropa interior de los patios y tenía atemorizadas a las mujeres del pueblo. Durante el periodo de la instrucción Severo se encontraba en la escuela de boinas azules, cerca de donde después lo destinarían de por vida, no pasó por el norte como temían en su familia. 
Su padre murió orgulloso de su hijo al que no pudo dar carrera pero si verlo desfilando con galones de cabo de la benemérita durante la procesión de semana santa marcando el paso tras las pesadas imágenes de los santos, al menos no tendría que emigrar como él, toda la vida de jornalero a vendimias y aceitunas. A los pocos meses de estar destinado en el pueblo ya se comentaban los buenos modales del nuevo "lagarto", nombre con el que llamaban irónicamente los vecinos a la guardia civil, por el color del uniforme verde lagarto y por que los podías encontrar de improvisto tras cualquier loma, como los lagartos en las tardes de verano. El veterinario Ángel Cerdán come lagartos, los prepara a la parrilla, hace gala de su hospitalidad culinaria agasajando a sus amigos de vez en cuando con una parrillada de lagarto, era la única carne que se permitía este curioso vegetariano. Tiene tres vicios conocidos, el café tocado de aguardiente, el mencionado reptil a la brasa y unas matas de tabaco verde que siembra en su huerto. Las atenciones del cabo era algo a lo que no estaban acostumbrados en el pueblo, les parecían excesivas. Las jóvenes en edad casadera decían que el tricornio le daba un aire entre actor de cine y torero. A su llegada se rumorea durante un tiempo un romance con Lina hija de un brigada de la legión. El día que Severo ayudo al viejo párroco Francisco Peris a arreglar la campana de la iglesia éste le aconsejó que no hablara con Lina pues los comentarios en el pueblo eran difíciles de digerir. Unos dias después Lina se marchó apresuradamente a Mallorca con Modesto Martínez y Grande Ruiz que cruzaron el charco en busca de fortuna. 
La tertulia del Café Rueda era conocida como La oficina, la componían; El señor Miguel Ángel Fraile delegado provincial del movimiento, Javier Canut el peluquero con mano de santo para las permanentes, Olivares el que sube y baja la luz, Cerdán el veterinario vegetariano y Vicente Baranda el médico teniente. Cuando se incorporó Severo dotó a la charla de sus conocimientos sobre la luna y sabía de memoria el número de habitantes de todas las capitales de provincia de España. El delegado no ocupaba ningún cargo en el pueblo pero era el que dictaba en la sombra las medidas que se debían adoptar en las situaciones embarazosas, cuando los objetivos temblaban. - El cabo - decía el delegado para mantener las distancias - carece de liderazgo, mira a la gente con una curiosidad melancólica y pasa horas escuchando las historias que le cuentan los mayores, cuando patrulla por las aldeas puede quedarse horas ensimismado escuchando letanías-. A su subordinado, el numero impar JoseTamarit, natural de Mislata, joven corpulento, colorado y catador de vinos, sólo se le conocía una copla que utilizaba como refranero; -A mí me gustan las mozas que tengan buenos colores y que lleven la merienda al revés de los pastores-. Lo decía con una sonrisa pícara que delataba su lígera embriaguez.

Disfrutaba cada vez que salía de patrulla con el cabo, él aficionado a las mujeres, el cabo a los refranes. Su superior tenía muchos pájaros en la cabeza, a veces le decía Hay que escuchar a la gente, todo el mundo tiene algo que contar, toda vida es interesante si se sabe escuchar, ¿tú no me escuchas verdad? Tamarit afirmaba meneando pensativo la cabeza - Usted mi Cabo sabe mucho, tenía que haber sido abogado- En las madrugadas de peluda invernal, envueltos en sus capas bajo el tricornio, aparecían por los caminos como dos figuras fantasmales entre la niebla, primero sobre los caballos hasta que todos murieron, después les trajeron unas motos de segunda mano que el ministerio de defensa compró a los americanos, duraron poco, ahora patrullan en dos mulas, pasan los días de un sitio para otro recorriendo la sierra. Los vecinos son hospitalarios, el cabo y su ayudante paran en los cortijos donde toman almuerzo y una copa para calentar el cuerpo. 
Es a la vuelta de la patrulla en los atardeceres invernales, cuando el crepúsculo acecha en el horizonte, cuando Severo emprendía sus discursos filosóficos: - Anoche soñé que era una maríposa, pero quien me dice a mí, que no soy una mariposa que está soñando con ser hombre- Tamarit miraba a su superior desconcertado asintiendo pausadamente con la cabeza. Con la llegada de la nieve se acentuaba su melancolía y recordaba cuando era niño y ponía cepos en la nieve para cazar gorriones, miraba por la ventana el revolotear de los pájaros mientras su madre le daba a probar los torrados de las migas. Imaginaba esos lugares de los que hablaba su superior con gran entusiasmo, aquellas mujeres irresistibles que salían de su boca. Le abrumaban los atardeceres ocres perfumados de nostalgia, le producían un misterioso sudor frío. Una tarde que pararon bajo un nogal a la orilla del río para liar un cigarro, sentados a la orilla del camino, Tamarit preguntó: - ¿Perdone la insolencia, mi cabo, pero no podían asignar al puesto un "cuatroele"? -. - Mira Tamarindo - Cuando le sacaba de sus casillas le llamaba así - aquí entre tú y yo, tenemos controlado el término municipal, no necesitamos vehículo, así que levanta y anda que nos vamos, además con el ruido del motor no escucharías mis divagaciones y podría pasarte como al medico Vicente Baranda que se quedó sordo de abusar de las comodidades del motor-. El matasanos, asiduo a La Oficina, solía hacerse el sordo, eso decían los que le conocían, cuando no le interesaba la conversación se hacía descaradamente el sordo y lo achacaba al accidente. Tenía un buche considerable, gesticulaba al hablar y usaba gafas empañadas que le dificultaban la visión. Dicen que quedó casi sordo en un accidente con el coche, algo extraño para los vecinos, ya que según argumentaban, tenia el carnet de primera. La noche que se fue la luz vieja para siempre jugaban al dominó en el Café Rueda abrigados para la ocasión; Fraile el delegado con su impecable traje oscuro, el medico Baranda con su clara gabardina de inspector, Cerdán el veterinario vegetariano con la pelliza que heredó de su padre y Canut el peluquero de señoras, que tenía mano de santo para las permanentes, con una elegante chaqueta de ante. En la casa cuartel de la benemérita, grandiosa en otros tiempos, las ruinas delataban que el edificio no duraría mucho. Compartían patio con Severo, su ayudante el numero impar Tamarit, Cristobal Ibarlosa un navarro popular en el pueblo por correr de forma arriesgada los encierros y Joaquín Calderón, conocido como "el ultimo mohicano" al que llamaban cariñosamente Ximo. Los cables de la luz vieja se desparramaban por las paredes desconchadas del viejo edificio que había unido su destino a las últimas pesquisas sobre aquella vieja iluminada a la que unos poetas defendían en sus odas subversivas. Llegaron al molino de la luz vieja una noche de invierno cubiertos en sus capas, la nieve lo cubría todo, sólo el rio seguía su curso ajeno a la ventisca, las ramas de los grandes olmos que rodeaban el molino estaban dobladas por el peso de la nieve. Bajaron por el callejón del río, pasaron bajo el puente donde observaron una luz difuminada que salía de una de las ventanas del molino. 

Aquella noche no estaba el horno para divagaciones filosóficas. Recordaba a veces en los momentos de tensión sus recuerdos de juventud, en su pueblo siempre fue Severino el Herbolario, los envidiosos le habían sacado unos versos relacionados con su fama de ahorrador: Siempre paga con talonario / Severo el herbolario... Le retumbaban en la cabeza, como un eco permanente, las últimas palabras del delegado provincial, Fraile , le había dicho; - Hay que cumplir el objetivo, encuentra el folletín. La noche que la pareja de la guardia civil entro en el molino para proceder al registro fue la última vez que Severo vistió su uniforme. Desapareció para siempre esa luciérnaga gualda parpadeante que adornaba las calles durante las nevadas noches del invierno. Se fueron los destellos de un paraíso amarillo que cubrió bajo su resplandor los gélidos sueños del siglo veinte. Subieron lentamente a la habitación, abrieron el cofre, Severo suspiró de emoción, dentro estaba el folletín. 
 Pedro Serrano Gómez. Revista de Taibilla (2.003)